CRÍTICAS
NACIONAL
Una 'Lucrezia Borgia' de altos vuelos en el Maestranza
Sevilla
Teatro de La Maestranza
Donizetti: LUCREZIA BORGIA
Marina Rebeka, Duke Kim, Krzysztof Baczyk, Teresa Iervolino, Jorge Franco, Pablo Gálvez, Julien Van Mellaerts, Matías Moncada, Moisés Marín y Alejandro López. Dirección musical: Maurizio Benini. Dirección de escena: Silvia Paoli. 6 de diciembre de 2025.
Pocas cosas podían salir mal en estas funciones de Lucrezia Borgia en el Teatro de La Maestranza cuando se había decidido contar, una vez más, con un especialista en el foso como lo es Maurizio Benini con respecto al repertorio belcantista (ver previa en este enlace). Especialista es una consideración que rehúsan a menudo incluso quienes lo son por miedo al encasillamiento, pero con la carrera que atesora el director italiano, ligado a títulos como este, se podrá sin perjuicio reivindicar tal adjetivo; su forma de acomodar la orquesta a las voces fue una vez más ejemplar, sin que ello por ello quedara la Sinfónica de Sevilla supeditada o empequeñecida. Antes al contrario, Benini trazó líneas extensas con ligereza casi rossiniana y resultó chispeante en los pasajes de mayor intensidad. Buscó en todo caso una sonoridad acelerada, que mantuviera el nervio dramático muy por encima de la ampulosidad con la que otros maestros se acercan al universo sonoro del compositor de Bérgamo.
Ya se puede afirmar que la soprano letona Marina Rebeka llegó a su debut como Lucrezia Borgia con los deberes perfectamente aprendidos y aprehendidos: porque, más allá de la técnica, demostró estar muy bien acomodada con la vis dramática de su personaje. Su voz la hizo correr con naturalidad, como si no le conllevara esfuerzo, proyectó con solvencia y llamó la atención su capacidad de apianar. Alcanzó el aria final de la ópera con plenas facultades y la barnizó de una expresividad aún más subyugante; su canto, canónico y en estilo fue, se insistirá, de una homogeneidad mantenida y que encontró estupendo engarce con el Gennaro de Duke Kim, de sólido control de fiato e, igualmente, gran elocuencia. Tanto Rebeka como Kim demostraron ser, además, excelentes actores.
No hubo reproche alguno tampoco para el bajo polaco Krzystof Baczyk, Don Alfonso de voz cavernosa, nada envarada y que pese a lo habitual en su cuerda, fluyó con naturalidad incluso cuando más se le requería («Viva! Evviva!»). Aunque señalada como mezzo, Teresa Iervolino pudo escalar a la zona aguda de su tesitura otorgando a su rol (Maffio Orsini) de colores insospechados, casi de auténtica soprano dramática; en esta idea, su aria «Segretto per esser felice» fue una lección de coloratura. Muy competentes las aportaciones de otros secundarios como Moisés Marín, Jorge Franco y Matías Moncada.
Atrás quedó el tiempo en el que el Maestranza, cuando apostaba por el repertorio, lo hacía además subrayando su carácter histórico con producciones de guardarropía. La dirección de escena de Silvia Paoli en esta coproducción ya vista en el Auditorio de Tenerife, la Ópera de Oviedo y el Comunale de Bolonia, lanza algunas ideas suculentas que van más allá de la dislocación histórica. Lucrezia Borgia puede suceder, como se propone aquí, en el contexto bélico y violento de la Italia de Mussolini como, mañana, podría repensarse en la franja de Gaza. Pero más allá del entorno, Paoli se atreve con proposiciones, si no argumentales, sí visuales que conectan la ópera de Donizetti con el aquí y el ahora. No se entiende que lo que se acepta como habitual en el cine y en el teatro de texto sea censurado en la ópera y es innegable que todo el final del primer acto fue de un nervio soberbio, escenificando una violencia de gran brutalismo y sordidez en una escenografía que remitía a una sanguinolenta nave industrial o matadero en estado de semiruina. La alusión al cuento de Caperucita, con un lobo silencioso acechando a Lucrezia, añadió otro barniz de buen impacto visual que generó un interesante choque con la agilidad melódica con la que el compositor arropó el rápido, sencillo y doloroso drama de su obra. * Ismael G. CABRAL, corresponsal en Sevilla de ÓPERA ACTUAL
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