CRÍTICAS
NACIONAL
Rebeka y Tézier, estrellas de la gala lírica de 178º aniversario del Liceu
Barcelona
Gran Teatre del Liceu
Concierto con MARINA REBEKA, CLÉMENTINE MARGAINE, MARTIN MUEHLE, LUDOVIC TÉZIER
Gala del 178º aniversario
Obras de Massenet, Saint-Saëns, Bizet, Verdi y Giordano. Marina Rebeka, soprano. Clémentine Margaine, mezzosoprano, Martin Muehle, tenor. Ludovic Tézier, barítono. Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Director: Giuseppe Finzi. 6 de junio de 2025.
Desde que en en 2023 se celebrase el 175º aniversario del Gran Teatre del Liceu de Barcelona, en cada temporada se viene ofreciendo un concierto que celebra la efeméride con intérpretes destacados del panorama lírico internacional. Una idea muy interesante para poner en valor el pasado histórico del Liceu, pero la verdad es que la fórmula no acaba de funcionar del todo y no ha podido consolidarse como el gran evento del año del coliseo barcelonés, como debería serlo. El evento no tiene el boato de una gran gala, ni tampoco mira al repertorio propio del coliseo barcelonés, ni a sus artistas más queridos ni a los compositores locales.
Para empezar en esta Gala del 178º aniversario del Liceu en el podio no se contaba con el director musical del Liceu, sino con el maestro italiano Giuseppe Finzi, dueño de una interesante trayectoria operística iniciada en La Scala de Milán y en la Ópera de San Francisco que ya había dirigido en el coliseo barcelonés algunos títulos belcantistas. Si se trataba de uno de los posibles candidatos a acceder al puesto de Josep Pons, que quedará vacante tras finalizar la temporada 2025-2026, no parece que haya obtenido un triunfo personal, ya que desde la obertura de Le Cid de Massenet, Finzi apostó por una lectura musical muy potente y sonora, opción que se mantuvo en las piezas junto a los cuatro solistas vocales que tuvieron dificultades para proyectar adecuadamente todos los matices de los personajes operísticos que revisaron sin ser fagocitados por el torrente sonoro de la Simfònica del Liceu.
Las obras de Massenet o Saint-Saëns, no son precisamente un repertorio muy característico del coliseo barcelonés, pero sí la popular Carmen de Bizet. Del programa destacó especialmente el dúo de Thaïs ofrecido por Marina Rebeka y Ludovic Tézier, sin duda alguna las dos estrellas más destacada de la velada. La soprano letona está en un momento estelar de su carrera internacional, con compromisos en los teatros más importantes del mundo, cuyas interpretaciones, gracias a una gran técnica canora, naturalidad, belleza tímbrica, fraseo siempre expresivo y una proyección y afinación ejemplares, conquistan a todo tipo de público. En esta ocasión, quizás mostró un sonido un punto metálico en su primer aria, la dificilísima «Pleurez! pleurez, mes yeux» de Le Cid, pero ya en Thaïs y especialmente en sus incursiones verdianas de I vespri siciliani e Il trovatore, su emisión deslumbró por la calidad del instrumento, la exquisitez de sus registro agudo, la capacidad para las agilidades, su homogeneidad en el timbre y perfecta dicción. A su lado, el barítono francés volvió a sorprender al público liceísta tanto por la excelencia de su instrumento como por sus dotes para encarnar con exquisitos matices cada uno de sus personajes, ya fuese el emotivo Athanäel de Thaïs como un soberbio Carlo Gérard de Andrea Chénier de Giordano, cuya aria «Nemico de la patria» se llevó la más destacada ovación de toda la velada, y con razón.
En la segunda parte, mirando a Verdi y también al repertorio verista, la orquesta siguió sonando demasiado fuerte, especialmente en la obertura de Nabucco, pero algo más en estilo que con la ópera francesa. A pesar de ello la Simfònica del Liceu demostró una vez más la calidad de sus intérpretes con una excelente conjunción y sonido y unos solistas virtuosos, especialmente el primer violín.
La francesa Clémentine Margaine, quien sustituía a la prevista Ekaterina Semenchuk, presentó un instrumento no del todo homogéneo, pero de verdadera mezzosoprano por color y amplitud de tesitura, iniciando su actuación con «Mon coeur s’ouvre a ta voix» de Samson et Dalila de Saint-Säens a la que le faltó expresividad, pasando posteriormente a una impactante escena final de la Carmen de Bizet, contando con el siempre temperamental tenor brasileño Martin Muehle como un destacado Don José. El tenor es capaz de cantar el repertorio verista con gran proyección, a la antigua, sin los necesarios matices, pero firmando unos agudos consistentes como demostró en «Un dì all’azurro spazio» de Andrea Chénier o en la escena de Amneris y Radamés del último acto de Aida de Verdi, donde matizó algo más su potente instrumento junto a la mezzo francesa. Margaine presentó el aria de Azucena de Il trovatore con el destacado poderío que le caracteriza, junto a una cuidada dicción y una muy sentida interpretación.
Rebeka y Tézier cerraron el concierto con el dramático dúo «Mira di acerbe lacrime» de Il trovatore verdiano en el que ambos demostraron una vez más la excelencia de dos de los intérpretes más destacados de la lírica actual.
Como propina ellas ofrecieron una barcarola de Los cuentos de Hoffmann de Offenbach algo rutinaria, mientras ellos regalaban un dramático y potente dúo «Sì, per ciel» del Otello verdiano recibido con grandes aplausos de un público entregado ante un programa donde destacaron más el volumen y el dramatismo que la exquisitez y el detallismo. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL
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