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Rosa Feola y Ludovic Tézier, triunfales en la nueva 'Traviata' de la Arena
Verona
Arena di Verona
Verdi: LA TRAVIATA
Nueva producción
Rosa Feola, Ludovic Tézier, Adam Smith, Francesca Maionchi, Anna Werle, Jan Antem, Nicolò Ceriani, Gabriele Sagona, Carlo Bosi. Dirección musical: Francesco Ivan Ciampa. Dirección de escena: Paul Curran. 29 de agosto de 2026.
La nueva puesta en escena de la Arena di Verona de La Traviata, con dirección de escena de Paul Curran, resultó ser un espectáculo muy logrado en su deslumbrante espectacularidad, tanto en el primer acto como en la segunda parte del segundo, la de la mascarada en casa de Flora Bervoix, montaje que inauguró en julio el festival areniano (ver previa en el especial Verano Lírico 2026, este enlace). Con escenografía del jerezano Juan Guillermo Nova, precioso vestuario de Stefano Ciammitti y diseño de luces de Fabio Barettin, a lo que se suman las imaginativas y muy bien ejecutadas coreografías de Kyle Lang, la obra se traslada a finales del siglo XIX, es decir, unos cuarenta años más tarde de la actualidad propuesta por Verdi y Piave en 1853, y recrea el parisino Moulin Rouge y el ambiente de la Belle Époque, tan querido por Toulouse-Lautrec, cuyos famosos carteles sirven de marco al proscenio. Sobra, en realidad, la acción que se desarrolla durante el preludio —precisamente donde la música sugiere algo muy distinto—, en la que se asiste a la desesperación de Alfredo, finalmente arrastrado por los policías, ante las puertas cerradas del famoso cabaret en el que Violetta se presenta, no como cortesana, sino como aclamada diva de la escena. Por lo demás, la dramaturgia discurre por los cauces de la tradición más consolidada y respetuosa.
Espléndida resultó la dirección orquestal de Francesco Ivan Ciampa, atento a los detalles y en perfecta sintonía con el escenario: ver y sentir cómo respira con Violetta, iniciando en pianissimo la repetición de «Sempre libera» y manteniendo como un susurro a la inmensa orquesta durante la segunda estrofa de «Addio del passato», fueron momentos —junto con muchos otros— que justificaban toda la velada.
Sensible, conmovedora, muy bien cantada y aún mejor interpretada fue la Violetta gracias a la voz de exquisita lírica de la soprano Rosa Feola, que se mostró cómoda en las agilidades y en el brillante cierre de la cabaletta, pero sobre todo con fraseo atento, dramáticamente experta e intensa, especialmente en el dúo con Giorgio Germont, aquí confiado a la maestría y al buen canto de Ludovic Tézier: una auténtica lección magistral, y luego en el último acto. Un éxito triunfal muy merecido, subrayado por el aplauso de la orquesta, algo que no siempre es habitual.
Menor entusiasmo hubo por el Alfredo del tenor Adam Smith, actual pareja de Feola; este cuenta con un registro vocal notable por color y volumen, pero problemático en el ascenso a los agudos y, en cualquier caso, resulta genérico en el fraseo, quizá también por la preocupación de acertar —por desgracia, no siempre— con las notas.
En los papeles secundarios estuvo perfecta como Annina la soprano Francesca Maionchi —el hecho de que en la Arena se la relegue a papeles secundarios sigue siendo un misterio— y, en general, adecuada la lista de amigos de Violetta: la Flora de la mezzosoprano Anna Werle, el Marqués del brillante barítono catalán Jan Antem, el barón del sólido barítono Nicolò Ceriani, el impecable Grenvil del bajo Gabriele Sagona, el Gastone del tenor Carlo Bosi, dux de la mascarada… Con guêpière. Éxito rotundo para toda la compañía. * Andrea MERLI, corresponsal en Verona de ÓPERA ACTUAL
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