CRÍTICAS
NACIONAL
ABAO cierra el curso con el 'Otello' de Jorge de León y Ermonela Jaho
Bilbao
ABAO Bilbao Opera
Verdi: OTELLO
Jorge de León, Ermonela Jaho, Claudio Sgura, Mikeldi Atxalandabaso, Ana Tobella, Vicenc Esteve, Fernando Latorre, José Manuel Díaz, David Aguayo. Coro de la Ópera de Bilbao. Simphony Orchestra de Kiev. Dirección musical: Francesco Ivan Ciampa. Dirección de escena: Ignacio García. Palacio Euskalduna, 17 de mayo de 2025.
Resulta difícil presenciar este Otello de Verdi en ABAO Bilbao Opera con un resultado gratificante (ver información previa en este enlace). No solo se tiene que contar con un tenor a cargo del personaje principal tan psicológicamente complicado y vocalmente exigente, sino que además le debe acompañar un barítono acorde en calidad vocal y en el protagonismo. En un marco escénico elegante y amplio, la ópera fue in crescendo hasta finalizar con un «Niun mi Tema» en el cual el tenor Jorge de León se hizo grande en el rol titular; desde el primer momento, ya en su «Exultate», estuvo brillante y después acabaría la escena sosteniendo perfectamente el cambio silábico del agudo en el dúo final con la soprano, «Vien… Venere splende». El reluciente squillo en la voz del tenor canario, pródigo en todo momento, denotó su natural color de spinto y a pesar de sus desiguales registros de voz y particular emisión, su actuación se hizo verosímil y humana. Regaló una gran intencionalidad y entrega a su rol y su canto lució sobremanera al interpretar de manera íntima y efectista «Dio! Mi potevi scagliar».
Ahora bien, en esta representación hubo un escalón cualitativo inferior, ya que Claudio Sgura, quien encarnó a Yago, se equivocó en transmitir la personalidad del malvado, o quizás fue el responsable de la dirección de escena, Ignacio García, quien así lo ideó. El caso es que el barítono italiano se mostró como un altanero soldado en lugar de un taimado y bellaco confidente; Sgura encarnó a un Yago distante y vocalmente tampoco mostró calidez, e incluso el maestro Francesco Ivan Ciampa tuvo que solapar junto con la orquesta ucraniana invitada (la Sinfónica de Kiev) el final de su famoso «Credo». En cuanto a la soprano albanesa Ermonela Jaho habría que decir que basó su actuación como Desdemona en un sinfín de filados y mezza voce por lo que se echó de menos la naturalidad de su voz plena; dio la impresión de que además de sus etéreos filados abusó también del canto en pianísimo para ofrecer un papel demasiado edulcorado y onírico: de ahí que cuando Otello la echó a tierra, le faltó gravedad a su canto. Ahora bien, es justo señalar que su actuación en el cuarto acto, al cantar la canción del «Sauce» y el «Ave Maria» resultó tan efectista que la escena se hizo mágica.
El Coro de la Opera de Bilbao creó con grandiosidad la escena de la llegada del barco en el inicio de la obra y su aportación tanto escénica como su hermoso colorido vocal quedaron de nuevo patentes.
Entre las segundas partes, el bilbaíno Mikeldi Atxlandabaso tuvo a su cargo el rol de Cassio con el que pudo demostrar su buen hacer y con el que acreditó su seguridad vocal y teatral tal y como sucedió en la escena de la borrachera del primer acto. En cuanto a la dirección del maestro Ciampa, cabe subrayar su eficacia en los tempi, así como su delicada atención en especial al canto de la soprano y extrayendo de la Sinfónica de Kiev un sonido nítido y cuidado. Gustó la producción de este Otello que presentó una escenografía realista servida al mismo tiempo en un diseño elegante. * Nino DENTICI, colaborador de ÓPERA ACTUAL
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