Muere la legendaria soprano rumana Ileana Cotrubas a los 87 años

Su gran talento la llevó a los principales teatros líricos del mundo a lo largo de tres décadas de exitosa carrera

20 / 08 / 2026 - Lourdes MORGADES - Tiempo de lectura: 4 min

Ileana Cotrubas Ileana Cotrubas

La soprano rumana Ileana Cotrubas ha muerto este 20 de agosto en Bucarest a los 87 años, ha informado hoy el teatro de ópera de la capital rumana. Poseedora de una depurada técnica vocal y un exquisito fraseo, su gran talento interpretativo la hizo destacar desde el comienzo de una exitosa carrera internacional que duró tres décadas y que la llevó a cantar en los mejores teatros líricos y festivales del mundo. Se retiró de los escenarios en 1990, pero continuó impartiendo clases de canto durante años, ofreciendo clases magistrales y guiando a jóvenes cantantes.

Ileana Cotrubas nació en Galati, al nordeste de Bucarest, a escasos kilómetros de la frontera con Moldavia y Ucrania, el 9 de junio de 1939. A los 9 años entró en el Coro Infantil de la Radio de Rumanía, donde poco después se convirtió en solista. El coro, que era muy apreciado, fue contratado por la Ópera de Bucarest para cantar en diversos títulos, entre ellos, La Bohème, Tosca, Boris Godunov y Carmen, que supusieron el primer contacto de Ileana con el mundo de la lírica. A los 13 años empezó a estudiar piano (era una buena pianista), acordeón, violín y dirección coral y a los 15 años empezó a estudiar canto. A partir de los 18 años prosiguió su formación en el Conservatorio de Rumanía y más tarde en la Academia de Música de Viena.

Su debut operístico tuvo lugar en 1964 cantando el rol de Yniold del Pelléas et Mélisande de Debussy. Siguió cantando papeles líricos y de coloratura como Gilda de Rigoletto, Oscar de Un ballo in maschera, Blonde de El rapto del serrallo y Siebel de Faust. Al año siguiente ganó el primer premio en voces femeninas del Concurso Internacional de Canto de Hertogenbosch, en Países Bajos; y el concurso de la Radio de Múnich, que unido a su exitoso debut en la Monnaie de Bruselas cantando el rol de Pamina de La Flauta mágica le valió ser contratada en 1968 por entrar en la compañía de la Ópera de Frankfurt.

Ileanas Cotrubas al piano

A partir de ese momento su carrera despegó internacionalmente recibiendo ofertas de los mejores teatros de ópera y festivales. Debutó en el Reino Unido en el Festival de Glyndebourne en 1969 como Mélisande, y en la Royal Opera House de Londres en 1971 como Tatiana en Evgeni Onegin. La Wiener Staatsoper la contrató por tres temporadas desde 1970 y allí interpretó algunos de los papeles más emblemáticos de su carrera, como la Susanna de Le nozze de Figaro, la Violetta La traviata y Mimì en La Bohème. Su salto a la fama internacional se produjo el 7 de enero de 1975, cuando sustituyó a Mirella Freni, que se encontraba indispuesta, en La Scala, interpretando el personaje de Mimì en La Bohème. Voló desde su casa en Kent (Reino Unido) y llegó apenas 15 minutos antes del comienzo de la función. Una actuación que recibió elogios generalizados de la crítica. Ese mismo año debutó en la Ópera de París cantando una nueva producción de Manon de Massenet.

Su debut en el Met de Nueva York tuvo lugar el 23 de marzo de 1977 con el rol de Mimì en una producción junto a Josep Carreras y Renata Scotto. Su debut en Estados Unidos había tenido lugar dos años antes en la Lyric Opera de Chicago cantando también el personaje de Mimì de La Bohème. En el Met interpretó también los roles de Gilda en Rigoletto junto a Plácido Domingo y Cornell MacNeil; Violetta de La traviata, también junto Domingo y MacNeil, en una producción que fue televisada el 28 de marzo de 1981. Así mismo, cantó otros tres papeles: Ilia de Idomeneo, en el que fue el estreno de la ópera en el Met de Nueva York; la Tatiana de Eugene Onegin, y la Micaela de Carmen, que fue la última ópera que cantó con la compañía de Met el 26 de marzo de 1987.

Cantante exigente, Ileana Cotrubas no dudaba en abandonar una producción cuando estaba en desacuerdo con el director de escena, como pasó en 1973 en la Wiener Staatsoper en un nuevo montaje de Evgeni Onegin o en el Met de Nueva York en 1980 en una producción de Don Pasquale. En 1989 anunció su retirada de los escenarios y concentró sus energías en la docencia, siendo una de sus alumnas la soprano Angela Gheorghiu.

Dejó un extenso legado discográfico, que incluye célebres interpretaciones de La Bohème con Luciano Pavarotti bajo la dirección de Carlos Kleiber; Rigoletto  junto a Plácido Domingo y Piero Cappuccilli  dirigidos musicalmente por Carlo Maria Giulini; La traviata también con Domingo y con dirección de Kleiber; Le nozze di Figaro con José Van Dam, Tom Krause, Anna Tomowa-Sintow y Frederica von Stade bajo la batuta de Herbert von Karajan; y L’elisir d’amore con Domingo y dirección de John Pritchard, entre muchas otras.- ÓA

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