Heras-Casado conquista la Staatsoper con un 'Ring' de gran fuerza dramática

Viena

15 / 06 / 2026 - Klaus BILLAND - Tiempo de lectura: 6 min

Pablo Heras-Casado ovacionado en la Wiener Staatsoper © ÓPERA ACTUAL
La producción de 'Die Walküre' de Sven-Eric Bechtolf © Wiener Staatsoper
La producción de 'Das Rheingold' de Sven-Eric Bechtolf © Wiener Staatsoper

Wiener Staatsoper

Wagner: DER RING DES NIBELUNGEN

Ciclo completo

Michael Volle, Camilla Nylund, Andreas Schager, Günther Groissböck, Michael Spyres, Simone Schröder, Wiebke Lehmkuhl, Gerhard Siegel, Matthäus Schmidlechner. Dirección musical: Pablo Heras-Casado. Dirección de escena: Sven-Eric Bechtolf. Del 19 de mayo al 10 de junio de 2026.

Tras su primer Ring des Nibelungen en el Teatro Real de Madrid entre 2019 y 2022, el Ring de la Ópera Nacional de París, que ya ha llegado a Siegfried, y su exitoso Parsifal en el Festival de Bayreuth de 2023, el director español Pablo Heras-Casado, Premio ÓPERA ACTUAL 2014, ha llegado también con su Wagner a la Ópera Estatal de Viena, y lo ha hecho con dos ciclos de la Tetralogía del genio de Bayreuth en la puesta en escena estrenada  hace casi 20 años por Sven-Eric Bechtolf.

Para el público vienés se trataba, por tanto, de una especie de despedida de una producción que, sin embargo, no siempre fue recibida de manera positiva. Para Pablo Heras-Casado, en cambio, suponía un comienzo wagneriano en uno de los teatros de ópera más importantes del mundo en el que ya ha dirigido un amplio repertorio. Y superó el reto con brillantez, porque su enfoque se distinguió claramente del de algunas figuras de referencia del Ring vienés, como Thielemann o Welser-Möst, wagnerianos habituales en esta casa.

Quizá influyó en este éxito su origen español y a la emotividad asociada al hecho de que, durante estos dos ciclos, apostara por una interpretación de altísima intensidad dramática de la incomparable música del Ring, logrando arrastrar consigo a la Orquesta de la Ópera Estatal de Viena. En todas las veladas pudo percibirse una gran armonía y entendimiento entre ambas partes. Siempre que Heras-Casado tenía a la orquesta para sí solo y no debía adaptarse a las necesidades de los cantantes, soltaba las riendas de forma ordenada y controlada, cautivando al público con una interpretación exuberante. Resultaron especialmente convincentes los sonoros instrumentos de madera y metal, así como las tubas wagnerianas en los cálidos motivos del Valhalla. También el característico y rico sonido de la cuerda vienesa vivió grandes momentos bajo la dirección del maestro español. En alguno pasajes puramente orquestales, la interpretación rozó los límites de una sonoridad extrema.

Su dirección reveló, asimismo, y gracias a la transparencia que imprimió a los distintos grupos instrumentales y a la precisión de sus entradas, la enorme fuerza expresiva de la música de Wagner, algo que el compositor probablemente quiso reflejar precisamente en los preludios e interludios sinfónicos. Así pudo escucharse una fascinante entrada de los dioses en el Walhalla en Das Rheingold; una emocionante Cabalgata de las valquirias; y una despedida de Wotan en Die Walküre de gran carga emocional. También el paso de Siegfried a través del fuego en Siegfried —afortunadamente, esta vez con el telón cerrado— resultó plenamente convincente. Pero los puntos culminantes de carácter sinfónico llegaron con los acordes iniciales de Götterdämmerung, con el Viaje de Siegfried por el Rin y una Marcha fúnebre conmovedora. Tras el final de Götterdämmerung, impresionante también desde el punto de vista visual por el incendio del mundo y la visible caída de Wotan, el público permaneció durante unos instantes en completo silencio, casi reverencial, mientras Heras-Casado mantenía las manos en alto. ¡Ojalá fuera siempre así!

También debe subrayarse que, siempre que los cantantes estaban en escena, Pablo Heras-Casado reducía significativamente el volumen de la orquesta y armonizaba el canto con el foso. En algunos momentos pudieron escucharse pasajes casi camerísticos, en los que demostró una gran sensibilidad hacia la partitura y los desafíos que plantea a los intérpretes vocales.

La producción de 'Götterdämmerung' de Sven-Eric Bechtolf © Wiener Staatsoper
La producción de 'Siegfried' de Sven-Eric Bechtolf © Wiener Staatsoper

Con algunos de los mejores cantantes wagnerianos del mundo

Precisamente los cantantes reunidos en estos dos últimos ciclos del antiguo Ring estuvieron, casi sin excepción, entre los mejores del mundo. Tras su debut como Wotan en la Metropolitan Opera de Nueva York, nuevas actuaciones en la Staatsoper de Berlín y, más recientemente, en la nueva producción del Ring en La Scala de Milán, Michael Volle llegó por fin también a la Wiener Staatsoper como Wotan y se convirtió en un debut recibido con una ovación frenética. Con su aplomo y voz de auténtico barítono heroico, dominó el papel con tal perfección que parecía interpretarse a sí mismo: fue un auténtico placer verlo y escucharlo, tanto por la perfección de su fraseo como por una expresividad gestual siempre adecuada. Camilla Nylund no quedó atrás  en cuanto a categoría y calidad como Brünnhilde, con tal entrega e intensidad que parece una soprano dramática joven de gran envergadura. O, dicho de otro modo, las fronteras entre lo promisorio y la plena madurez se difuminan en su canto, que además está acompañado de una extraordinaria capacidad actoral.

Andreas Schager ha alcanzado ya la élite mundial como Siegfried e interpreta al héroe con una personalidad muy propia: temerario y lanzado, pero también reflexivo e introspectivo cuando llega el momento de la despedida de Brünnhilde en Götterdämmerung; su material vocal heroico responde magníficamente y su dicción es impecable, aunque en el primer acto del segundo Siegfried, el 10 de junio, pareció acercarse a sus límites físicos. No obstante, superó con gran solvencia el resto de la velada. También participaron Michael Spyres como Siegmund, Simone Schröder como Sieglinde, Wiebke Lehmkuhl como Erda, Gerhard Siegel como Mime y Matthäus Schmidlechner como Loge, todos a muy buen nivel. El coro, preparado por Thomas Lang, mantuvo el elevado listón habitual de la casa.

La puesta en escena de Sven-Eric Bechtolf, con escenografía de Rolf Glittenberg, el muy elegante vestuario de Marianne Glittenberg y algunos efectivos vídeos de Fettfilm (de Momme Hinrichs y Torge Möller), apostó por imágenes sencillas pero claras en su significado. Esto permitía una rápida adaptación a repartos en constante cambio y la convertía en una producción especialmente adecuada para un teatro de repertorio como la Wiener Staatsoper. Sin embargo, con pocas modificaciones y recursos relativamente modestos, muchas escenas podrían haberse planteado de manera más lógica, emocionante e intensa. Ahora todas las miradas están puestas en cómo continuará la historia en 2028, con un nuevo Ring anunciado en Viena. * Klaus BILLAND, colaborador de ÓPERA ACTUAL

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