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NACIONAL
Heras-Casado, protagonista de la gira del 150º aniversario del Festival de Bayreuth
Gira por España
Festival Perelada
Wagner: EL ANILLO DEL NIBELUNGO (Selección)
40º aniversario del Festival Perelada. 150º aniversario del Festival de Bayreuth
Catherine Foster, soprano. Klaus Florian Vogt, tenor. Nicholas Brownlee, bajo-barítono. Orquestra del Festival de Bayreuth. Director: Pablo Heras-Casado.
Palau de la Música Catalana, 29 de agosto de 2026
Festival Internacional de Santander, 31 de agosto de 2026.
El Palau de la Música Catalana ha acogido el concierto de la Orquesta del Festival de Bayreuth, organizado por el Festival Perelada, que, con motivo de su 40º aniversario, ha querido cerrar su edición con este excepcional acontecimiento. Barcelona se convertía así en la primera escala de una gira de seis conciertos por España del conjunto que lleva fuera de la Colina Verde a la formación orquestal de referencia en la tradición wagneriana un certamen que en este 2026 cumple 150 años y que estará el 31 de agosto en Santander, el 2 de septiembre en Sevilla (donde, por un corte en el suministro eléctrico, se tuvo que suspender a los 45 minutos), el 3 de septiembre en Madrid y el 6 de septiembre en Valencia.
La ocasión tenía un significado especial al conmemorar el 150º aniversario del Festival de Bayreuth, una efeméride que ha permitido acercar al público español el sonido y la personalidad de una orquesta cuya historia está inseparablemente ligada a la obra de Richard Wagner. El protagonista indiscutible de la velada, junto a la orquesta, ha sido el director granadino Pablo Heras-Casado, Premio ÓPERA ACTUAL 2014, quién lleva años afianzándose en el repertorio wagneriano, ya desde su posición de principal director musical invitado del Teatro Real, donde debutó su primer Anillo, hasta su paso por la ONP donde lo culminará en noviembre de este año ofreciéndolo completo con la producción de Calixto Bieito, Premio ÓPERA ACTUAL 2019. El maestro español se ha forjado una gran reputación y, por su talento, se ha ganado la confianza de Katharina Wagner, bisnieta del compositor y directora del Festival de Bayreuth; Heras-Casado debutó en 2023 inaugurándolo con excelentes críticas en Parsifal y está previsto que dirija la nueva producción de la Tetralogía en el verano de 2028.
El regreso de la Orquesta del Festival de Bayreuth a Barcelona suponía, además, una oportunidad excepcional para escuchar fuera de su sede habitual a una formación cuyo sonido está inevitablemente asociado a la singular acústica del Festspielhaus y a un siglo y medio de tradición interpretativa; formada por algunos de los mejores músicos de las orquestas alemanas, debió ajustarse a la especial acústica del Palau de la Música Catalana, la sala modernista que luce un busto de Richard Wagner en su fachada y una cabalgata de valquirias sobre su escenario, detalles que demuestran la gran tradición wagneriana de la capital catalana.
Heras-Casado se enfrentaba a varios y complejos dilemas al apostar por un programa wagneriano que celebrase el estreno hace un siglo y medio del Anillo en la Festspielhaus; finalmente optó por una selección de escenas del prólogo y las tres jornadas que componen la Tetralogía. Era lo más lógico si se quería hacer un homenaje a toda la obra en un solo concierto. La segunda dificultad era que él no había dirigido el Anillo este verano en la Colina Verde, por lo que los ensayos no han debido ser demasiados dada la apretada agenda del conjunto, con cantidad de funciones, casi diarias, que van de finales de julio a finales de agosto. El concierto permitiría comprobar hasta qué punto esa identidad sonora puede trasladarse a un escenario tan diferente como el del Palau. Allí, la transparencia de las diferentes familias instrumentales, la riqueza tímbrica y la extraordinaria calidad de sus músicos adquirieron un relieve particular a pesar de algún desajuste inicial en el Prólogo y la escena final de El ocaso de los dioses.
Sorprende la capacidad de Pablo Heras-Casado, ya demostrada en su Parsifal, para desgranar las diferentes escenas con gran control de las dinámicas y los tiempos, construyendo una lectura eficaz y luminosa de la partitura, destacando también el cuidado con que apoyó las voces de los tres solistas vocales, sin dejar de destacar la exquisita riqueza tímbrica de la gran paleta orquestal wagneriana y sus explosivos y contundentes pasajes a cargo de unos contundentes metales y percusión. Una lectura rica en detalles, con perfecta sincronización de las cuerdas, con unos vientos y metales de primer nivel y un perfecto entendimiento entre el podio y una orquesta que, contrariamente a la ubicación en el foso de la Festpielhaus, se ha podido apreciar en el escenario a cada uno de sus miembros. Un gran detalle fue cuando Heras-Casado hizo levantarse a los músicos para recibir las aclamaciones del público y éstos permanecieron en sus sillas dedicándole un sentido aplauso al director español; sin duda su gesto claro y su dirección siempre luminosa y detallista, tiende a buscar el trabajo en equipo y no su propio lucimiento, algo que se pudo observar durante toda la velada.
Los mejores momentos del programa fueron la despedida de Wotan en la escena final de La valquiria, con la emocionante intervención del bajo-barítono Nicholas Brownlee, de excelente instrumento, dicción y proyección, sin duda el mejor de los solistas, mientras que el tenor Klaus Florian Vogt, quien venía de hacer historia este verano al cantar en Bayreuth en un mismo ciclo los papeles de Loge, Siegmund y los dos Siegfried, demostró que, a pesar de su voz blanquecina y algo nasal, no precisamente la propia de un Heldentenor, fue capaz de ofrecer convincentes intervenciones gracias a su excelente dicción y cuidada técnica, elementos que le permite cantar los extensos papeles wagnerianos con especial solvencia y luminosos agudos superando a la amplia orquesta wagneriana.
La soprano Catherine Foster fue de menos a más, con una excelsa e intensa escena final de El ocaso de los dioses que cerró el concierto con un público entregado que acabó en pie aplaudiendo con gran entusiasmo a la Orquesta del Festival de Bayreuth, los solistas y muy especialmente al director español, velada que se cerró con la famosa Cabalgata de las Valquirias como perfecta propina por su popularidad y que ejerció un guiño a la presencia decorativa en lo alto del proscenio de la sala de conciertos del Palau de la Música Catalana.
Esta visita excepcional culminó con excelencia el 40º aniversario del Festival Perelada y conmemoró el 150º aniversario del estreno del Anillo en Bayreuth, acontecimientos que se unieron al emblemático debut del conjunto en el Palau de la Música Catalana que aviva nuevamente el wagnerianismo barcelonés. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL
En la clausura del Festival Internacional de Santander
Dos días después, la Orquesta del Festival de Bayreuth recaló en el Festival Internacional de Santander. Desde el comienzo, con una selección de El oro del Rin, director y orquesta profundizaron en los colores de las obras, con un pulso constante; y si bien las trompas empezaron levemente dubitantes, fue algo pasajero. Ya desde el inicial “Abendlich strahlt der Sonne Auge” de Wotan, Nicholas Brownlee basó su canto en un registro central poderoso y de variadas inflexiones, lo que le valió para abordar desde los pasajes más liricos a los más dramáticos, con profundidad e intención en el fraseo. Se agradece que en las intervenciones de los cantantes se contara con sobretítulos. Al tenor Klaus Florian Vogt le faltó mayor empaque, pero lo superó con una emisión equilibrada en toda la tesitura, así como un amplio juego dinámico, como quedó patente en los personajes de Sigmund y Siegfried. La orquesta cuidó mucho a las voces, sin superarlas, lo cual no impidió que las pusiera al límite cuando fue preciso. la versión de “Los murmullos del bosque” se caracterizó por la claridad de la melodía y la sutileza en la expresión, sin que eso significara que se renunciara al empuje sonoro. La soprano Catherine Foster comenzó algo fría, con algunas notas calantes en “Ewig war ich, ewig bin ich”, pero después, se enfrentó con energía, sin decaer, a la escena “Starke Scheite schichtet mir dort”, a la que se sumó una adecuada intervención del tenor.
Fuera de programa, ante los reiterados aplausos, la orquesta interpretó La cabalgata de La Valquiria. * Agustín ACHÚCARRO, crítico de ÓPERA ACTUAL
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