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Entrevista a Laia Vallés. Premio ÓPERA ACTUAL 2024 al artista joven
En el Conservatorio decidió abandonar sus estudios de piano y viola para pasarse al canto, fascinada por la singularidad expresiva de la voz. Laia Vallés formó parte del Ópera Estudio de la Staatsoper de Stuttgart, hoy forma parte del ensemble de la Ópera de Aachen y ya ha participado en producciones de diversos teatros. Por sus excelentes cualidades,
recibe el Premio ÓPERA ACTUAL 2024 a la artista joven más prometedora.
Es una de las sopranos con mayor talento y proyección del panorama lírico nacional. Laia Vallés (Valencia, 1995), tras acabar sus estudios superiores en el Conservatorio de su ciudad natal, se trasladó a Alemania, país donde ha debutado sus primeros roles profesionales sobre el escenario. En 2021, durante la pandemia, entró en el Ópera Estudio de la Staatsoper de Stuttgart y, actualmente, es integrante del ensemble de la Ópera de Aachen, siendo así una artista habitual en los repartos de la temporada de este teatro alemán. Pese a ser una intérprete ya con experiencia y una trayectoria acreditada, la soprano, que ha recibido lecciones de artistas consagrados como Mariella Devia, Celso Albelo, Hedwig Fassbender o Arturo Chacón, continúa ahora perfeccionándose con la soprano Isabel Rey, Premio ÓPERA ACTUAL 2023.
De voz clara y ágil, poderosa y de considerable proyección, la soprano valenciana, con una formación eminentemente mozartiana, ya ha incorporado a su repertorio personajes como Papagena, Zerlina, Zaïde, Barbarina o Despina, además de roles de Rossini, Donizetti y de ópera francesa. Asentada en la ciudad alemana de Aachen, en la frontera con Bélgica y Países Bajos, Vallés, se ha dado a conocer ganando en julio el 30º Concurso Zandonai de Riva del Garda (Italia) tras obtener el premio del público en el Concurso Tenor Viñas en Barcelona (2022) y de ser reconocida como la Voz del Porvenir en el certamen Ciudad de Logroño (2019). Confía en que pronto pueda debutar en algún teatro español. “Me encantaría, espero que llegue el momento porque es un sueño que me gustaría cumplir, sobre todo en el Palau de Les Arts de Valencia, mi ciudad”, reconoce la soprano.
¿Qué supone recibir el Premio ÓPERA ACTUAL al artista joven más prometedora?
Estoy muy feliz. Cuando terminé el Conservatorio me vine a Alemania y ha sido una gran experiencia, pero, durante este tiempo fuera del país, me preocupaba pensar que mucha gente en España se olvidaría de mí. Me ha ido bien en concursos españoles como el Viñas o el de Logroño, pero cada año van saliendo nuevos ganadores y por ellos pasan muchos nombres, y por eso que se fije en mí la principal revista de ópera en español es un gran reconocimiento. Este premio me reconforta y me impulsa a seguir creciendo en mi carrera profesional.
Empezó con piano y viola. ¿Qué le hizo cambiarse al canto?
Comencé a cantar como solista en un coro y me di cuenta de que lo mío era el canto. Aunque mis estudios de piano y viola han complementado y ayudado a mi formación musical, siempre me sentí más identificada a la hora de usar mi voz. No hay dos cuerpos iguales y nadie puede cantar con una voz que no es la suya. Esto me fascina, por lo que hice las pruebas para estudiar canto, dejé el piano y la viola, y aposté por este camino.
¿Por qué decidió apuntarse a un Ópera Estudio?
Pensé que era la única opción de poder tener oportunidades de cantar en teatros profesionales. Cuando terminas los estudios los teatros y las agencias, como es lógico, no te conocen, por lo que es muy difícil conseguir contratos. En el Ópera Estudio aprendí muchísimo rodeada de profesionales que llevan mucho tiempo en el mundo del teatro y, además, ¡te pagan por cantar! Pero cuando terminé el Conservatorio en el ámbito de los Ópera Estudios en España solo estaba funcionando el Centre de Perfeccionament del Palau de Les Arts, pero, por culpa de la pandemia, ese año no hicieron audiciones. Por suerte, antes de que lo cerraran todo, pude hacer la prueba en Stuttgart y me cogieron. Fue una gran suerte.
Ya ha tenido la oportunidad de participar en producciones con cantantes y directores de renombre. ¿Cómo valora esta experiencia?
Sí, aunque en mi primer año en Stuttgart no se hizo nada por culpa del Covid pude cantar roles como Gianetta y Frasquita tanto en producciones propias del Ópera Estudio como en funciones de la temporada. He compartido escenario con artistas muy buenos y me ha servido para ganar confianza y darme cuenta de que ya no era una alumna que debía sacar buenas notas, sino una cantante profesional que valía lo suficiente como para estar allí.
¿Cómo considera la obra de Mozart en su formación?
Creo que es la base de todo. Si cantas bien Mozart puedes cantar bien obras de cualquier otro compositor. Parece que es muy fácil cuando lo escuchas, pero es realmente complicado. Es tentador lanzarse a los roles de bel canto romántico, que son lo más, y agrandar la voz, pero, en cambio, Mozart te ayuda a trabajar y mejorar desde la base: es técnica pura y dura. Antes de abordar cualquier rol, aunque no sea de Mozart, me viene bien calentar con algún fragmento mozartiano.
Ahora ensaya el rol de Pamina de La flauta mágica en Aachen.
Sí; después de las ocho funciones que tenemos en diciembre lo retomaré en enero, febrero y marzo. Había cantado Papagena, pero nunca Pamina, y es un rol perfecto, puro, siento como si lo hubieran escrito expresamente para mí. Había interpretado muchas veces el aria de Pamina en audiciones o en el Viñas, pero, poder sentir todo lo que le pasa el personaje durante la ópera ha sido increíble. El otro día se me cayeron las lágrimas en el ensayo.
¿Qué personajes o compositores le gustaría abordar en un futuro próximo?
Obviamente, tengo muchas ganas de crecer, ser más mayor y poder abordar una Tosca: siento debilidad para voces más líricas. Dentro de unos meses tengo que cantar Musetta y me muero de ganas de interpretar una Mimì, por ejemplo. También me gustaría una Juliette, y creo que dentro de poco lo podré hacer.
¿Cuáles son sus referentes vocales?
Siempre me ha gustado escuchar voces clásicas y grabaciones de referencia de artistas como Mirella Freni, Anna Moffo o Mariella Devia. Y, de la actualidad, mi mayor referente es mi amiga Marina Monzó.– ÓA
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