CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Triunfal apertura de temporada en el Massimo Bellini
Catania
Teatro Massimo Bellini
Verdi: OTELLO
Gregory Kunde / Gastón Rivero, Franco Vassallo / Simone Piazzola, Lana Kos / Francesca Maionchi, Anna Malavasi / Albane Carrière, Paolo Antognetti / Luigi Morassi, Ivan Tanushi / Andrea Schifaudo, Luca Dall’Amico / Luciano Leoni, Fabrizio Brancaccio. Dirección musical: Fabrizio Maria Carminati. Dirección de escnea: Zaza Agladze. 21 y 22 de noviembre de 2025.
La temporada del Teatro Massimo Bellini de Catania se abrió con Otello de Verdi en una exitosa producción que ha agotado las localidades a lo largo de siete funciones con doble reparto. Éxito, ante todo, musical, gracias a la dirección de Fabrizio Maria Carminati, director artístico del teatro, al mando de una orquesta excelente que no teme comparación con las más prestigiosas. Un sonido compacto pero bien definido en cada sección: sobresalieron las cuerdas —con un violín concertino y un primer violonchelo de gran nivel—, unos metales precisos en los ataques y la madera, particularmente relevante en la orquestación de la última obra dramática de Verdi. Carminati ofreció una lectura animada por un ritmo sin fisuras y un ojo siempre atento al escenario, sosteniendo idealmente las voces y logrando esa “tinta” tan típica del Verdi maduro. Se presentó, además, una versión íntegra, incluyendo el coro con bandurria en escena y las voces blancas del segundo acto —excelentemente preparadas por Alessandra Lussi—, así como el ballet del tercer acto compuesto para la versión de la Ópera de París, que escuchaba por primera vez en teatro tras 60 años de afición a la ópera. Puntual y seguro el coro dirigido por Luigi Petrozziello.
Los dos repartos fueron igualmente excelentes y con voces de gran interés. El día 21 se pudo escuchar a tres profesionales de largo recorrido, comenzando por el glorioso Otello de Gregory Kunde, sobradamente conocido en el papel del Moro de Venecia y del que no se percibe aún el ocaso de una carrera increíble. Pletórico de voz, con un agudo que sigue brillando como el acero toledano, fraseado exquisito en matices e intenciones; y, finalmente, moro también por su caracterización escénica, pues en Catania se respetan las indicaciones del libreto sin miedo a parecer políticamente incorrectos. Magnífico Jago el de Franco Vassallo, recientemente aplaudido en el mismo rol en el Teatro Real de Madrid, monumental en su negatividad. La Desdemona de la soprano croata Lana Kos se impuso por una línea de canto noble, dominio de los reguladores en piano y pianissimi de gran sugestión, y un agudo lanzado con firmeza; una Desdemona inocente pero decidida, en una ejecución admirable.
Al día siguiente se apreció el valiente Moro del tenor uruguayo Gastón Rivero, muy bien trabajado gracias a su larga experiencia en este papel; el debut del barítono Simone Piazzola como Jago, dueño de un bellísimo timbre que recuerda, por voz y emisión, al también veneto Renato Bruson; y el debut absoluto en un papel importante de la joven soprano Francesca Maionchi, habitual en roles secundarios en la Arena de Verona, quien demostró poseer un precioso timbre de lírico pleno, con notable proyección y armónicos, así como una madurez técnica e interpretativa que ya la perfilan para un brillante futuro.
Muy bien elegidos los roles secundarios: la Emilia de la mezzo Anna Malavasi fue un auténtico lujo, mientras que en el segundo reparto correspondió a la soprano Albane Carrière. Excelentes los dos intérpretes de Cassio, los tenores Paolo Antognetti y Luigi Morassi; igualmente convincentes como Rodrigo los tenores Ivan Tanushi —de quien se esperan grandes cosas— y el valiente Andrea Schifaudo. Ludovico contó con dos buenos bajos, Luca Dall’Amico y Luciano Leoni; y cerró el elenco el óptimo barítono Fabrizio Brancaccio como Montano.
La producción, creada en Montecarlo y actualmente propiedad de la Ópera Nacional de Georgia, es muy tradicional y deja satisfecho a la mayoría del público. El decorado de Bruno de Lavenère, prácticamente una única escena con pórticos neoclásicos; el adecuado vestuario de Ester Martín Garrido y la dirección de escena del georgiano Zaza Agladze conformaron un conjunto sólido. La excepción ha sido la variante de la muerte de Desdemona, que aquí ocurre por ahogamiento en una especie de cisterna, salpicando agua. Este tipo de licencias, si se pretende respetar el libreto, sería mejor evitarlas. * Andrea MERLI, crítico de ÓPERA ACTUAL
CRÍTICAS RELACIONADAS





