Pratt y Lungu, dos Elviras para Bellini

Catania

28 / 09 / 2026 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

Jessica Pratt (Elvira) y Dmitry Korchak (Arturo) © Teatro Massimo
Irina Lungu como Elvira en el reparto alternativo © Teatro Massimo
Jessica Pratt como Elvira © Teatro Massimo

Bellini International Context - Teatro Massimo

Bellini: I PURITANI

Nueva producción

Jessica Pratt / Irina Lungu, Dmitry Korchak / Valerio Borgioni, Christian Federici / Janusz Nosek, Carlo Lepore / Dario Russo, Anna Pennisi / Sofia Janelidze, Gaetano Triscari, Marco Puggioni. Dirección musical: Fabrizio Maria Carminati. Dirección de escena: Renato Bonajuto. Teatro Metropolitan de Catania, 23 y 24 de septiembre de 2026.

El aniversario de la muerte de Vincenzo Bellini, acaecida en Puteaux, cerca de París, el 23 de septiembre de 1835 en circunstancias que nunca han sido aclaradas, se conmemora en su Catania natal con una serie de actos agrupados en el Bellini International Context, que culminan con la representación de una ópera. En esta ocasión, la sede ha sido el Teatro Metropolitan, ya que el Massimo Bellini está en obras. En el nuevo espacio los problemas se centraron en la acústica, que lamentablemente hizo necesaria la amplificación; pero también en la ausencia de foso para la orquesta, que se ha tenido que ubicar sacrificando algunas filas del patio de butacas; y en el propio espacio escénico, limitado y carente de profundidad. Dado que I Puritani era la primera ópera del programa, durante los ensayos hubo que tomar medidas urgentes, construyendo plataformas susceptibles de posteriores mejoras para facilitar los desplazamientos.

En estas condiciones, con ensayos muy ajustados y con técnicos que se enfrentaban por primera vez a este espacio, el resultado de una puesta en escena deliberada y orgullosamente tradicional resultó ser un auténtico milagro. Por suerte, se encargó de ella un director con larga experiencia, Renato Bonajuto. Gracias a las bellas escenas, enriquecidas con proyecciones, obra del escenógrafo Arcangelo Mazza; a los magníficos trajes de Giovanna Adelaide Giorgianni, respetuosos con la época en la que se ambienta la ópera; y a la sugerente iluminación del propio Bonajuto, se recreaban atmósferas sumergidas en una naturaleza misteriosa que imprimieron un marcado toque romántico. Un gran éxito refrendado por el numeroso público, que asistió a un espectáculo fiel al texto y a la música.

"Jessica Pratt es una intérprete de referencia absoluta para el bel canto, entendido como pureza de sonido e intensidad expresiva, con facilidad en los agudos"

Hay que señalar desde el principio que la obra fue interpretada casi en su totalidad —íntegra superaría las tres horas— bajo la batuta de Fabrizio Maria Carminati, una auténtica garantía no solo por su gestión de dos repartos con características muy diferentes, sino también por su manera de acompañar, apoyar, anticiparse y respirar con los solistas. Destacó especialmente su sensibilidad a la hora de buscar los matices, prestando atención a las dinámicas —siempre problemáticas en un espacio abierto— y a las agógicas, que exigen pasar de un fortissimo marcial a sonidos evanescentes y poéticos, de ritmos sostenidos a amplias pausas en su largas melodías.

La gran triunfadora de la noche del 23 fue Jessica Pratt como Elvira. ¿Qué más se puede añadir a lo ya escrito sobre el «ruiseñor australiano», pero italiano por formación y matrimonio? Es una intérprete de referencia absoluta para el bel canto entendido como pureza de sonido e intensidad expresiva, con absoluta facilidad en los agudos —incluido un fa sostenido luminoso— y una emisión de libro. No estaba sola: a su lado, brillante y heroico, el Arturo del tenor ruso Dmitry Korchak, de hermosa y noble línea de canto, agudos seguros y dotados de resonancia incluso en el re sobreagudo, además de convincente presencia escénica. Su voz varonil confirma que está pasando con naturalidad a otro repertorio, ya que pronto interpretará Lohengrin.

Excelentes fueron también las dos voces graves: Christian Federici, un Riccardo vigoroso y apasionado, y Carlo Lepore, un Sir Giorgio conmovedor y paternal, con una voz perfectamente emitida, redonda y melosa, y una interpretación destacada. Muy acertados estuvieron asimismo los intérpretes de Enrichetta de la mezzosoprano Anna Pennisi, el Lord Gualtiero del barítono Gaetano Triscari y Sir Bruno del tenor Marco Puggioni.

El reparto del día siguiente también fue acogido con éxito, empezando por la soprano rusa Irina Lungu, que al aceptar cantar I Puritani, se planteó un reto personal que superó con creces. Con una voz adecuada para el repertorio lírico pleno —basta pensar en Mimì de La bohème o Nedda de Pagliacci—, mantiene la flexibilidad para afrontar un papel que le exige tanto en el registro agudo como en la agilidad, aspectos especialmente destacables teniendo en cuenta que es necesario variar todas las repeticiones.

El tenor Valerio Borgioni confirmó una voz de bello timbre y dotó a Arturo de pasión y dulzura en el uso de las medias voces, cuidando el fraseo y el acento a la italiana, lo que le valió un éxito personal. Magnífico, y un nombre al que no hay que perder de vista, fue el barítono polaco Janusz Nosek, de 26 años, en el papel de Riccardo, con una voz notable por su color y timbre y una técnica considerable. El más experimentado Dario Russo, en el papel de Sir Giorgio Valton, ofreció una interpretación cargada de nobleza. Excelente también la Enrichetta de la mezzosoprano georgiana Sofia Janelidze, de voz redonda y amplia en los registros medio y grave, precisa y sonora en el trío que precede a la fuga.  * Andrea MERLI, crítico de ÓPERA ACTUAL

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