'Partenope' de Morricone, estreno absoluto en el San Carlo

Nápoles

18 / 12 / 2025 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 3 min

El estreno de 'Partenope' de Morricone © Teatro di San Carlo
El estreno de 'Partenope' de Morricone © Teatro di San Carlo
El estreno de 'Partenope' de Morricone © Teatro di San Carlo

Teatro San Carlo

Morricone: PARTENOPE

Estreno absoluto

Jessica Pratt, Maria Agresta, Francesco Demuro, Mimmo Borelli. Dirección musical: Riccardo Frizza. Dirección de escena: Vanessa Beecroft. 14 de diciembre de 2025.

Dos estrenos consecutivos en el Teatro San Carlo: tras la inaugural Medea de Cherubini, representada por primera vez en la ciudad partenopea, llegó el estreno absoluto de Partenope, la única ópera compuesta por Ennio Morricone (1928–2020). Autor polifacético, célebre sobre todo por sus bandas sonoras —entre ellas las de los spaghetti western de Sergio Leone—, Morricone recibió el Oscar honorífico en 2007 y el Golden Globe en 2016 por The Hateful Eight de Tarantino, además del León de Oro de Venecia, diez premios David di Donatello y un largo etcétera. A él se deben también canciones inolvidables como la célebre Il mondo. Fue solista de trompa, director de orquesta y, menos conocido para el gran público, compositor de obras para piano, guitarra e incluso una misa dedicada al Papa Francisco en 2015.

Partenope, compuesta entre 1995 y 1996 para el Piccolo Festival de Positano, localidad de la costa amalfitana, no llegó a representarse ni en Nápoles ni en Palermo, pese a que el Teatro Massimo pareció mostrar cierto interés. Hoy, el San Carlo rinde un homenaje póstumo dando finalmente a la luz una obra concebida expresamente para celebrar a la ninfa que la leyenda mitológica sitúa en el origen de la ciudad. Los libretistas Guido Barbieri y Sandro Cappelletto, presentados por el intendente Fulvio Adamo Macciardi, leyeron una carta dirigida a Morricone, antes de que el maestro Riccardo Frizza tomara la batuta y diera paso a la música de este acto único de 45 minutos de duración.

"Jessica Pratt, a quien corresponde además la parte recitada y las notas extremas, y Maria Agresta, que aporta su exquisita liricidad a continuos saltos interválicos"

Quien entre el público esperaba escuchar algo cercano a los temas populares de Morricone salió desengañado. El compositor, libre de los vínculos melódicos impuestos por la industria cinematográfica, optó por una escritura atonal, basada en la hipnosis de lo repetitivo, con reducción del material cromático y claras huellas de la escuela vienesa, en particular de Webern, mediante juegos polirrítmicos y desfases en las entradas de solistas e instrumentos. La instrumentación es singular: sin cuerda, con un conjunto de cuatro flautas, el putipù típico de la tarantela, dos arpas y vibráfono.

Cuatro son las voces que utiliza la partitura: dos sopranos, ambas encarnaciones de Partenope; un tenor, Melanio, el desafortunado esposo de la ninfa;, que no aparece en escena; y una voz recitante en napolitano. La escritura vocal es crispada, con continuos altibajos, y el texto resulta prácticamente incomprensible sin el auxilio del sobretitulado. Frizza se desenvuelve con habilidad en una dirección en la cual, a decir verdad, aunque fallara una nota, nadie lo advertiría. El coro, situado en el foso, estuvo preparado por Fabrizio Cassi.

Llamadas a interpretar la doble Partenope, detrás de un atril situado a la izquierda del escenario, había dos auténticas fuoriclasse: Jessica Pratt, a quien corresponde además la parte recitada —en perfecto italiano, pese a ser australiana—, así como las notas más extremas, y Maria Agresta, que aporta su exquisitez lírica a continuos saltos interválicos. También con atril, a la derecha, Melanio fue el tenor Francesco Demuro, acompañado en escena por el actor Mimmo Borelli, muy conocido en Nápoles también como autor teatral.

Transformada la ópera-oratorio en un espectáculo mímico, Vanessa Beecroft —asistida por Daniela Ciancio en el vestuario (velos transparentes), Danilo Rubeca en la coreografía y Nunzio Perella en la iluminación— construye un sugerente mundo onírico, un sueño delicado y poético, acorde con la ausencia de una auténtica acción teatral en el texto. La música fue acogida con tibieza por un público avaro en aplausos y falto de entusiasmo.

Se acerca el 50º aniversario de la ópera Napoli milionaria de Nino Rota (Festival de Spoleto, 1977), verdadero tributo a la ciudad también gracias al texto de Eduardo De Filippo. Inexplicablemente, nunca se ha estrenado en el San Carlo. A Rota no se le perdonó haber ganado el Oscar por la banda sonora de El padrino. Ojalá corra ahora mejor suerte que entonces su colega Morricone. Se trata de una obra espléndida que se repondrá pronto en Bolonia y que debería ser el himno de Nápoles; seguro que les encantaría a los napolitanos. * Andrea MERLI, crítico de ÓPERA ACTUAL

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