Lise Davidsen se consolida como la gran soprano wagneriana de hoy

Barcelona

13 / 01 / 2026 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

Tristan Liceu Lise Davidsen © G.T.L. / Sergi PANIZO
Lise Davidsen (Isolda) en la producción de Bárbara Lluch © G.T.L. / Sergi PANIZO
Tristan Liceu Clay Hilley (Tristan) y Lise Davidsen (Isolde) © G.T.L. / Sergi PANIZO
Tristan Liceu Lise Davidsen © G.T.L. / Sergi PANIZO

Gran Teatre del Liceu

Wagner: TRISTAN UND ISOLDE

Nueva producción

Clay Hilley, Lise Davidsen, Brindley Sherratt, Tomasz Konieczny, Ekaterina Gubanova, Roger Padullés, Albert Casals, Milan Perišic. Orquestra Simfònica y Cor del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: Susanna Mälkki. Dirección de escena: Bárbara Lluch. 12 de enero de 2026

Había una gran expectación internacional por el debut de la soprano noruega Lise Davidsen como Isolde en el Gran Teatre del Liceu, una artista que había suspendido sus actuaciones durante casi un año, por maternidad, y que afrontaba este nuevo rol,  verdadera cumbre del repertorio wagneriano, con gran interés, ya que llevaba muchos años deseando cantarlo. A pesar de su juventud (le faltan un año y pocas semanas para entrar en la cuarentena), esta grande de la lírica se está consolidando año tras año en los principales coliseos internacionales como la gran soprano dramática de la actualidad y cada nuevo proyecto es un verdadero triunfo, tal y como ha sucedido con esta sorprendente Isolde en el Liceu (ver artículo En Portada en este enlace), papel que volverá a cantar casi con el mismo reparto durante siete funciones en marzo y abril en la Metropolitan Opera de Nueva York.

Davidsen sorprende desde la primera frase de su interpretación por el aplomo y la presencia escénica de esta enorme mujer noruega, capaz de presentar una voz perfectamente homogénea, de gran ductilidad y belleza, cuidado esmalte y perfecta dicción. Capaz de mantener las notas más delicadas con perfecta emisión, variar el color a voluntad, incrementado la amplitud, con unas subidas al agudo de enorme proyección y exquisito sonido junto a unos graves perfectamente sustentados: unos recursos canoros impresionantes que la están convirtiendo en el referente mundial en este repertorio.

El Gran Teatre del Liceu ha apostado con gran acierto al ofrecer con esta propuesta tres miradas femeninas que se sitúan simultáneamente al frente de una de las obras más complejas, exigentes y simbólicas de Wagner, ya que al debut de la soprano noruega le acompañaban la presencia en el podio de la directora musical finlandesa Susanna Mälkki y una nueva producción de la directora de escena española Bárbara Lluch, en un triángulo femenino que es un verdadero hito en la vida artística del coliseo barcelonés.

Tristan Liceu Lise Davidsen (Isolde) y Clay Hilley (Tristan) © G.T.L. / Sergi PANIZO
Tristan Liceu La producción de 'Tristan und Isolde' del Liceu dirigida por Bárbara Lluch © G.T.L. / Sergi PANIZO
Tristan Liceu Brindley Sherratt (Rei Marke) en la producción de Bárbara Lluch © G.T.L. / Sergi PANIZO

El estreno ha supuesto también un gran triunfo para Susanna Mälkki, con una dirección musical excelente desde la obertura, ofreciendo una lectura muy cuidada pero a la vez temperamental y expresiva, tal y como merece esta excepcional y enorme partitura; siempre atenta a las voces, Mälkki las arropó con exquisitez tanto en los momentos más delicados, llenos de marcados silencios, como en las oleadas sinfónicas que deben abarcar el volumen y la proyección requerida por el compositor alemán. Esta dirección musical se recordará durante años gracias a la entrega de una Simfònica liceísta en un gran momento, que mostró una especial conjunción de las cuerdas, perfecta entrega dramática en la madera y exquisitez en los metales, siendo aplaudida con entusiasmo por un público liceísta consciente de estar en una de esas noches mágicas que solo se dan muy de vez en cuando.

El tenor estadounidense Clay Hilley fue un interesante Tristan, uno de los pocos intérpretes actuales del rol capaz de estar a la altura de la soprano noruega. Hilley destacó también por una dicción trabajada, bello y homogéneo instrumento, capaz de proyectarlo con profusión durante la extensa partitura, y sin forzarlo. Su actuación le valió numerosos aplausos y el reconocimiento del público ante momentos de enorme belleza, como el dúo de amor del segundo acto, donde Davidsen se amoldó a su voz sin sobrepasarla, y muy especialmente en su destacada actuación en el tremendo tercer acto. Ambos protagonistas conformaron una pareja evidentemente desigual a nivel físico y actoral, detalle que la directora de escena intentó igualar con bastante eficacia en la mayoría de escenas.

El resto de personajes cumplió de forma sobresaliente, especialmente el consagrado bajo-barítono polaco Tomasz Konieczny, un Kurwenal de manual de un intérprete de grandes cualidades en el repertorio wagneriano, así como la destacada Brängane de la mezzosoprano rusa Ekaterina Gubanova y el experimentado Rey Marke del bajo británico Brindley Sherratt. Meritoria la aportación de los tenores locales Roger Padullés como Melot y el Pastor y Marinero de Albert Casals, junto al excelente Timonel del barítono serbio Milan Perišic.

Hay que felicitar a Bárbara Lluch por su propuesta escénica que incluyó una escenografía minimalista que funcionó adecuadamente en toda la obra, con momentos especialmente bellos e interesantes, junto a una dirección de actores muy correcta ofreciendo claramente el devenir de la gran obra wagneriana. Quizás hubo una falta de unidad en la escenografía, resultando más atractivos el segundo y tercer actos, con escenas de gran plasticidad y belleza que dejaban centrar la atención en los protagonistas; otros momentos fueron más discutibles, como esa gran mesa del barco del primer acto, así como los detalles algo superfluos como el asesinato reiterado de los hombres de Tristan en Kareol o un vaso de escaso interés para el filtro de amor. A ello se le sumó la excelente iluminación de Urs Schönnebaum, responsable también de la escenografía, y un adecuado vestuario, especialmente de la protagonista, a cargo de Clara Peluffo.

La propuesta escénica fue abucheada por una parte del público que esperaba algo más en un estreno de referencia internacional de este título wagneriano, pero que en su conjunto, con todos los elementos ofrecidos, se transformó en una gran velada wagneriana que será recordada muy especialmente por el debut de esta gran cantante como es Lise Davidsen. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL

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