La princesa Ernelinde regresó a Noruega

Oslo

26 / 06 / 2024 - César RUS - Tiempo de lectura: 3 min

noruega philidor La ópera 'Ernelinde, princesse de Norvège' de François-André Danican Philidor, en versión de concierto en Oslo © Orkester Nord / Ole WUTTUDAL
noruega philidor La ópera 'Ernelinde, princesse de Norvège' de François-André Danican Philidor, en versión de concierto en Oslo © Orkester Nord / Ole WUTTUDAL

Ópera Nacional

Philidor: ERNELINDE, PRINCESSE DE NORVÈGE

Recuperación histórica

Judith van Wanroij, Reinoud Van Mechelen, Thomas Doilé, Matthieu Lécroart, Jehanne Anzal, Clément Debieuvre, Martin Brigault. Les Chantres du Centre de musique baroque de Versailles. Orkester Nord. Dirección: Martin Wahlberg. 23 de junio de 2024

La agrupación noruega Orkester Nord, especializada en música antigua y barroca, en colaboración y coproducción con el Centre du Musique Baroque de Versailles, ha recuperado la ópera Ernelinde, princesse de Norvège del compositor francés François-André Danican Philidor en la Ópera de Oslo y se podrá ver en Versalles el 27 de mayo del próximo año. Philidor fue un compositor singular que obtuvo bastante relevancia en el París de las décadas de 1760 y 1770 ocupando el vacío creado tras la muerte de Rameau y previo a la llegada de Gluck, un periodo que se caracterizó por el especial protagonismo de la Ópera-Comique a la que contribuyó el propio compositor. Era, además, un célebre ajedrecista: escribió un tratado sobre el juego del ajedrez y existe una defensa que lleva su nombre. Por lo que respecta a Ernelinde, princesse de Norvège, supuso su paso de la Ópera-Comique a la Ópera en el palacio de las Tullerías, donde fue estrenada el 24 de noviembre de 1767. La obra gozó de una enorme fama y tuvo varias revisiones y reinterpretaciones entre 1767 y 1778 antes de caer en el olvido.

La música de Philidor se puede definir casi como una ópera italiana cantada en francés. En ese sentido, supone una ruptura con Rameau; tal vez por ello el compositor gozó del reconocimiento del filósofo, y también compositor, Jean-Jacques Rousseau. Al respecto, se dan en ella buena parte de las características de la ópera seria italiana del XVIII: temática histórica frente a la mítica de la ópera francesa, así como estructura sobre la base de arias da capo y el uso de recitativo secco frente al accompagnato propio de las óperas de Rameau. Sin embargo, la ópera incluye danzas y números de ballet más propios de la ópera francesa que la italiana. Otro elemento a destacar, es el particular uso del ornamento vocal que preludia la escritura del bel canto romántico de inicios del siglo XIX; en concreto, el aria final encomendada a Sandomir parece un antecedente de los finales rossinianos. El argumento gira en torno a las luchas por el poder en la Escandinavia medieval, donde una pareja de enamorados, Ernelinde de Noruega y Sandomir de Dinamarca, deben enfrentarse a Ricimer el rey de los godos.

"Judith van Wanroij fue una Ernelinda de gran clase, inteligencia y estilo con una voz clara y lírica ideal para este repertorio"

La recuperación se hizo en forma de concierto solo algunos elementos escénicos limitados a los juegos de luces y a las actuaciones y movimientos de los cantantes. Excelente lectura la llevada a cabo por Martin Wahlberg, director de la Orkester Nord radicada en Trondheim, donde, curiosamente, se desarrolla la acción de la ópera. Especialista en el repertorio barroco, ofreció una versión brillante, flexible y con gran sentido dramático. Magnífico también el coro del Centre de Musique Baroque de Versailles con una interpretación de genuino estilo francés: pocas veces se puede escuchar una dicción tan clara en un coro interpretando una obra cantada en lengua francesa.

Judith van Wanroij fue una Ernelinda de gran clase, inteligencia y estilo, con una voz clara y lírica ideal para este repertorio. El tenor belga Reinoud Van Mechelen fue una Sandomir de gran pasión que ocupó un lugar secundario hasta su brillante aria final con el que obtuvo un merecido protagonismo. El barítono Matthieu Lécroart consiguió arrancar sucesivos aplausos gracias a su expresiva interpretación del villano Riciner. Por su parte, el bajo Thomas Doilé brindó calidez al noble y humano personaje de Rodoald, rey de Noruega. La ópera cuenta con tres personajes secundarios que deben afrontar, en ocasiones, relevantes números solistas, y en este caso los asumieron cantantes que se integraron en el coro pero, al respecto, hay que destacar la presencia y participación de Jehanne Amzal, cuya aria constituyó uno de los más bellos momentos de la velada.  * César RUS, crítico de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }