Gran éxito de Rocío Pérez en un ruiseñor etéreo y un malvado Tirésias

Niza

30 / 05 / 2024 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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poulenc stravinski La producción de 'Le rossignol' y 'Les mamelles de Tirésies' de Olivier Py © Opéra Nice / D. JAUSSEIN
stravinski poulenc La producción de 'Le rossignol' y 'Les mamelles de Tirésies' de Olivier Py © Opéra Nice / D. JAUSSEIN
stravinski poulenc La producción de 'Le rossignol' y 'Les mamelles de Tirésies' de Olivier Py © Opéra Nice / D. JAUSSEIN

Opéra de Nice

Stravinsky: LE ROSSIGNOL / Poulenc: LES MAMELLES DE TIRÉSIAS

Nueva producción

Sahi Ratia, Rocío Pérez, Chantal Santon Jeffrey, Matthieu Lécroart, Frédéric Cornille, Thomas Morris, Arnazud Richard, Federico Longhi, Kamelia Kader. Dirección musical: Lucie Leguay. Dirección de escena: Olivier Py. 28 de mayo 2024.

En Le Rossignol, la soprano española Rocío Pérez sedujo por su canto y por su actuación dramática, por su garbo y su salero: la joven cantante llevó al público de la Opéra de Nice a alturas musicales insospechadas con su interpretación del compasivo ruiseñor imaginado por Ígor Stravinsky. Encadenó, una tras otra, notas extremas con precisión y claridad, sin pérdida de timbre ni esfuerzo o dificultad aparentes, para formar en las alturas del pentagrama melodías que traducían dulces sentimientos del pajarito para con el emperador moribundo. No contenta con su brillante trabajo y sin menoscabo de perfección en su línea de canto, en Les mamelles de Tirésias dio del doble personaje Teresa-Tirésias una versión dramática fuerte y violenta, en la que el sex-appeal se codeó con la más pura expresión del amor marital. En total ofreció un coctel lírico-dramático solo al alcance de una gran artista.

Olivier Py demostró que las dos obras, tan diferentes, no eran sino las dos caras de una misma moneda. La historia del ruiseñor, salida de un cuento de Andersen (1843), armoniosa y trascendente (trata de la muerte), parece darse de bruces contra la historia surrealista de Francis Poulenc (1945) —a partir del texto de Guillaume Apollinaire (1917)— de la mujer que renuncia a sus pechos porque quiere ser un hombre. Según el regista, las une el que ambas tratan temas de gran actualidad. Por una parte, lo mismo que el pájaro mecánico pretende remplazar al ruiseñor en Le Rossignol, los autómatas se apropian hoy de las funciones tenidas por los humanos. Por otra parte, Teresa pretende ser Terésias en un guiño a cómo hoy se intentan replantear los múltiples problemas de identidad sexual que se han hecho tan comunes y que antes permanecían ocultos. Jugando a cara y cruz con los dos temas, Py propuso la unión de ambas obras con una única escenografía.

Pierre-André Weitz diseñó un cabaret de estilo años 20, detrás del escenario situó la corte de China, lugar de la primera historia. Un espacio sombrío, grisáceo con alguna pincelada en rojo (el vestido de Teresa). Sitúa luego la de Teresa-Tirésias (el lugar llamado Zanzibar por el libretista) en el variopinto escenario del cabaret intensamente iluminado y presidido por la soberbia e inevitable escalinata por donde descenderá la vedette. Durante el desenlace de la primera historia se pudo adivinar, desde la trastienda del cabaret, que la segunda se iba desarrollando en el escenario. Un efecto dramático sobresaliente.

"Rocío Pérez encadenó, una tras otra, notas extremas con precisión y claridad, sin pérdida de timbre ni esfuerzo o dificultad aparentes, para formar en las alturas del pentagrama melodías que traducían dulces sentimientos"

En el podio, Lucie Laguay, con ciencia y arte, dio a cada césar lo que merecía. De Stravinsky una interpretación pausada, etérea al inicio, bien ritmada a partir de la segunda escena. Ello contrastó con su tratamiento de la partitura de Francis Poulenc a la vez sabia y también algo loca. Acompañó al coro que prepara Giulio Magnanini con suavidad y pericia, y alternó momentos de gran lirismo con otros de mayor dinamismo, todos ellos de gran efecto.

La caracterización vocal y dramática del sufrido marido de Teresa dio pie a una interesante actuación del veterano barítono italiano Federico Longhi, que no desaprovechó la ocasión propuesta. También Kamelia Kader —mezzo de voz recia y contundente— contribuyó no poco a realzar la noche en su doble personaje de la Muerte y la vendedora de periódicos. Arnaud Richard (Presto) y Sahy Rafia (Lacouf) lograron atraer la atención durante sus graciosos diálogos. Completaron el reparto Chantal Santon Jeffrey —una señora elegante–, Matthieu Lécroart –el chambelán y el director del teatro— de voz recia y sonora, Thomas Morris obtuvo un gran aplauso por su interpretación totalmente descoyuntada de una señora gorda. Fréderic Cornille caracterizó con talento y autoridad el personaje del gendarme. * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL