Dioses en los suburbios del Garnier

París

09 / 02 / 2025 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

parís rameau La nueva producción de 'Castor et Pollux' de Peter Sellars © ONP / Vincent PONTET
parís rameau La nueva producción de 'Castor et Pollux' de Peter Sellars © ONP / Vincent PONTET
parís rameau La nueva producción de 'Castor et Pollux' de Peter Sellars © ONP / Vincent PONTET

Opéra national de Paris

Rameau: CASTOR ET POLLUX

Nueva producción

Jeanine De Bique, Stéphanie d’Oustrac, Reinoud Van Mechelen, Marc Mauillon, Nicolas Newton, Laurence Kilsby, Claire Antoine, Natalia Sminova. Orquesta y Coro Utopia. Dirección musical: Teodor Currentzis. Dirección de escena: Peter Sellars. 7 de febrero 2025.

De vuelta a la Opéra national de Paris tras muchos años de ausencia, Peter Sellars regresó por la puerta grande con un nuevo Castor et Pollux, una obra larga —casi tres horas de música, baile y canto— poco representada y con las entradas agotadas en sus 12 funciones.

Su visión de la obra se inició en la banlieue de una gran capital, tal vez París. Pobló el escenario con un mobiliario ligero y moderno —salón, dormitorio, ducha y demás— pensado por la escenógrafa Joelle Aoun, para dar alguna indicación del ambiente familiar de los personajes. Siguió luego paseando al público por espacios siderales de gran efecto —con un alto especial en la constelación de los Gemelos en alusión al hecho de que Castor y Pollux lo fueron— en soberbios vídeos de Alex Macinnis, para concluir su vuelo galáctico con vistas espectaculares del planeta Júpiter (el dios homónimo es el Deus ex machina del final de la obra). Siguió el paseo en el segundo acto con la visita nocturna de ciudades reales o tal vez no, y cielos azules con alguna nube, para terminar en el punto de partida. Mantuvo el regista los numerosos ballets de la obra y confió su realización al coreógrafo Cal Hunt, quien dispuso de bailarines de excepción que acompañaron a los protagonistas, interfiriendo incluso con ellos por momentos, con un tipo de danza hip-hop light que dejó bien claras las intenciones del director de escena de modernizar la danza con fondo de música del siglo XVIII. Impuso a los cantantes un dramatismo teatral, barroco, conforme con los textos y las situaciones, chocante con el vestuario —firmado por Camille Assaf— llano, suburbial y la ambientación suburbial aludida.

"Jeanine De Bique (Télaïre) resueltamente enamorada de Castor se mostró a la altura de las circunstancias: a cada una de sus intervenciones hizo gala de una emisión clara y cristalina"

Sostén del trabajo del regista, la orquesta y el coro Utopia bajo la dirección de su fundador, Teodor Currentzis, mantuvo la tensión dramática de la historia de los gemelos. Supo el director imprimir la pulsión musical, propia de la música prerromántica, que debe emocionar por construcción. Sin interferencias negativas para con los cantantes, marcó el foso en todo momento el ritmo pedido por la buena marcha del relato.

Jeanine De Bique (Télaïre) resueltamente enamorada de Castor se mostró a la altura de las circunstancias: a cada una de sus intervenciones hizo gala de una emisión clara y cristalina; cantó en piano en la mayoría de sus intervenciones, dejando flotar en la sala un silencio sepulcral, religioso, absoluto. Dramáticamente, a un buen nivel ejecutó al final de la velada unos pasos de baile, al lado de los propios bailarines. La mezzo Stéphanie d’Oustrac (Phébé) fue su contrapunto, vocal y dramático; turbulenta como lo demandaba su personaje, cantó en forte, las más de las veces reclamando la atención de Pollux en particular. El tenor Reinoud Van Mechelen (Castor) posee una facultad muy poco observada entre los cantantes: no parece dar físicamente la indispensable impulsión vocal al inicio de sus frases, haciendo así aparecer la primera nota con una particular fineza. Asociada esta cualidad, importante por su rareza, a la suavidad de sus decires, construyó la personalidad de su héroe con los mejores ingredientes.

En oposición a su estilo, Marc Mauillon (Pollux) su hermano, cantó en un tono rasposo, pero de gran eficacia dramática dado que de ello resalieron las dudas y los temores de quien estaba dispuesto a dar su vida en pro de la de su hermano. Completaron el trabajo de los cuatro personajes principales Nicolas Newton (Mars y otros), Laurence Kilsby (Grans prêtre de Jupiter y otros), Claire Antoine (Minerve y otros), Natalia Sminova (Vénus y otros) vistos por vez primera en la sala Garnier fueron muy apreciados en sus diversos y múltiples papeles, no por secundarios, faltos de interés.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en París de ÓPERA ACTUAL

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