El trepidante 'Parsifal' de Heras-Casado retoma las tablas

Bayreuth

29 / 07 / 2024 - Lluc SOLÉS - Tiempo de lectura: 3 min

wagner bayreuth La producción de 'Parsifal' de Jay Scheib, con dirección musical de Pablo Heras-Casado © Bayreuther Festspiele / Enrico NAWRATH
wagner bayreuth La producción de 'Parsifal' de Jay Scheib, con dirección musical de Pablo Heras-Casado © Bayreuther Festspiele / Enrico NAWRATH
wagner bayreuth La producción de 'Parsifal' de Jay Scheib, con dirección musical de Pablo Heras-Casado © Bayreuther Festspiele / Enrico NAWRATH

Festival de Bayreuth

Wagner: PARSIFAL

Derek Welton, Tobias Kehrer, Georg Zeppenfeld, Andreas Schager, Jordan Shanahan, Ekaterina Gubanova. Dirección musical: Pablo Heras-Casado. Dirección de escena: Jay Scheib. 27 de julio de 2024.

En Bayreuth se ofició el sábado, por primera vez este verano, el misterio de Parsifal nuevamente bajo la batuta del español Pablo Heras-Casado, quien con el reciente anuncio de su implicación en el próximo Ring bayreuthiano que verá la luz en 2028 consolida su vinculación con el Festival. De momento le toca seguir defendiendo el Parsifal con realidad aumentada firmado por Jay Scheib con el que inauguró la edición pasada del certamen y que trajo de vuelta la polémica a la Verde Colina.

Aunque el espectáculo recibiera malas críticas el año pasado, Scheib y su equipo no se han movido de su enfoque inicial: si bien es cierto que esta reposición trae nuevos símbolos, elimina otros y juega un poco más claramente a engrandecer el escenario a través de la realidad aumentada, estos cambios fueron percibidos por los pocos privilegiados que tuvieron acceso a las gafas especiales, una tecnología, por cierto, que funciona a la perfección. Para los que no tenían, este Parsifal continúa diciendo poco o nada. Jay Scheib sitúa el festival escénico sacro en una distopía climática kitsch muy sangrienta que recuerda a la ciencia ficción cinematográfica de serie B, lo que de por sí, especialmente en el tercer acto, no entra en contradicción con el libreto. La propuesta de Scheib, sin embargo, no va más allá de la celebración de esta estética, enmudeciendo ante los extraños pliegues del texto wagneriano.

Al contrario que su homónimo escénico, Pablo Heras-Casado tiene mucho que decir desde el foso cubierto de la Festspielhaus; bajo su dirección, despierta y sorpresiva, la orquesta deviene en una voz más en diálogo con las otras. El maestro granadino descubre una nueva forma de mostrar la idiosincrasia de Parsifal, que no pasa por la extenuación de los tempi o por la sobreexplotación de los clímax, sino por una lectura personal pero muy inteligente de la fuerza dramatúrgica de la partitura. La transparencia que genera este acercamiento está dedicada no a acentuar el colorido tímbrico, sino muy específicamente a desvelar un contenido, a acompañar y provocar el despliegue de la acción teatral. Esto lleva consigo una atención redoblada a la interpretación de los cantantes-actores, que respondieron agradecidos al dinamismo de la orquesta.

"Georg Zeppenfeld domina todos los roles que le incumben, pero Gurnemanz es quizás su mayor hazaña"

La mayoría de solistas vocales destacaron en sus roles. Georg Zeppenfeld domina todos los papeles wagneroanos que le incumben, pero Gurnemanz es quizás su mayor hazaña: su interpretación se basa en una clarísima dicción, que sumada a la acústica privilegiada de Bayreuth hace comprensible el texto en todas las dinámicas y desde todas las posiciones del escenario. En la perfecta comunicación entre Zeppenfeld, que en la première regaló un Karfreitagszauber más lleno de lo acostumbrado, y Heras-Casado, radicó buena parte del éxito de este Parsifal. En ella y en el Klingsor de Jordan Shanahan, quien encuentra el tono adecuado para su personaje a medio camino entre el villano y el héroe queer. La Kundry de Ekaterina Gubanova también es solvente, aunque en la velada del sábado le faltó brillo, especialmente en la parte aguda del registro. En líneas generales, Andreas Schager fue un Parsifal un tanto exagerado, con algún error serio en la interpretación (se durmió en la resolución del verso “dass heute noch als König er mich grüße”, justo antes del Karfreitagszauber), pero con momentos de grande belleza, especialmente en su corta intervención al final del tercer acto.

Respecto del coro del Festival, preparado por Eberhard Friedrich, volvió a demostrar su fiabilidad absoluta; magistral fue su rendición de la escena final, marcada por la superposición escalonada del verso “Erlösung dem Erlöser”, que va apareciendo, hinchándose y deshinchándose cada vez, en las diferentes cuerdas. Tomando el relieve de este juego de tensiones y distensiones, que se traslada del coro a la orquesta en los últimos compases, Heras-Casado cerró un Parsifal para el recuerdo por segundo año consecutivo.  * Lluc SOLÉS, corresponsal en Bayreuth de ÓPERA ACTUAL

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