El Orfeó Català se luce en el 'Requiem' de Verdi de la OBC

Barcelona

01 / 06 / 2024 - Albert MENA - Tiempo de lectura: 2 min

OBC Josep Ramon Olivé Josep-Ramon Olivé © OBC / May ZIRCUS
OBC Raquel García-Tomás, Octavi Rumbau y Joan Magrané © OBC / May ZIRCUS
OBC Requiem La soprano Joyce El-Khoury y la mezzo Rinat Shaham, en la imagen en el 'Requiem' de Verdi, regresan a la temporada © OBC / May ZIRCUS
OBC Requiem Los solistas del 'Requiem' junto a parte del Orfeó Català © OBC / May ZIRCUS
OBC Requiem El 'Requiem' de Verdi, por la OBC © P. M.-H.

Temporada OBC

Verdi: MESSA DA REQUIEM

Clausura de la temporada

Joyce El-Khoury, Rinat Shaham, Andrei Danilov, Dimitri Belosselskiy, Josep-Ramon Olivé. Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC). Orfeó Català (Dirección: Pablo Larraz). Dirección: Ludovic Morlot. Auditori de Barcelona, 31 de mayo de 2024.

El final de temporada de la OBC llegó con una de las obras maestras tardías del genio de Busseto tan ausente de las temporadas sinfónicas, la Messa da Requiem, obra maestra que el 22 de mayo cumplió 150 años de su estreno (ver reportaje en este enlace) y que, en esta ocasión, estuvo a cargo del director titular del conjunto, Ludovic Morlot, y con voces internacionales de magnitud, a las que se les añadió la belleza y la pureza de los timbres de los miembros que componen el Orfeó Català. Antes de la imponente Messa da Requiem verdiana se presentaron tres piezas en estreno absoluto unidas bajo el título de Tres elegías para barítono y orquesta, a cargo de tres compositores conocidos y galardonados con premios notables: Octavi Rumbau, Joan Magrané y Raquel García-Tomás.

Las tres obras comparten haber sido desarrolladas a partir de textos poéticos del Barroco catalán, pero aquí es donde terminan las similitudes: Magrané apuesta por una cierta austeridad vocal, respetando versos y estrofas, dando protagonismo al texto pero sin olvidar de brindar al mundo sonoro algo de volcánico, con sus cráteres y geiseres de explosivo dramatismo. Rumbau se acerca más al Debussy de Pélleas et Mélisande, a la lucha de la voz del barítono contra unas fuerzas orquestales que, conscientemente, le superan, y pidiendo del cantante unos sostenidos dignos de mención. La pieza de García-Tomás es la más optimista de las tres, especialmente con unos glissandi sugerentes hacia el final. Josep-Ramon Olivé cumplió con elegancia y superó los retos que cada compositor le planteó en los 15 minutos de duración de esta obra que los propios autores definieron como colaborativa.

"Rinat Shaham brilló en su 'Liber scriptus', con una lectura dramática y terrena llena de intención y precisión"

De escasa italianità pero cargado de volumen y efectismos resultó el Requiem verdiano en la versión de Ludovic Morlot, con unos “Dies Irae” o “Sanctus” sonoros y dramáticos, pero menos interesante en las secciones más abstractas. Sí supo adaptar volúmenes y ritmos a las necesidades de las voces solistas, pero faltó que el sonido tuviera colores verdiano en buena parte de la pieza. Afortunadamente, los cantantes protagonistas disponían de buen caudal de voz para superar la barrera orquestal y pudieron llenar un espacio difícil como es el de la sala Pau Casals del Auditori barcelonés. Rinat Shaham brilló en su “Liber scriptus”, con una lectura dramática y terrena llena de intención y precisión: capaz de caracterizar las vocales para otorgarles peso dramático y construir una narrativa con el material verdiano, fue uno de los pesos pesados de la noche. La soprano Joyce El-Khoury se excusó anunciando que estaba comenzado a sufrir un ataque de alergia esa misma mañana, pero su voz bien proyectada, de timbre variable pero frecuentemente elegante, supo definirse en un entorno tan complejo y exigente como el del Requiem.

Maravillosamente trompetera la voz del tenor Andrei Danilov, surgiendo por encima de cualquier sonido en numerosas ocasiones; no fue tan solvente, en todo caso, como caracterizador, ni mostró un timbre especialmente atractivo, pero suplió todo con puro volumen. También sonó fuerte y rotundo el bajo de Dmitry Belosselskiy, aunque sí sufrió de alguna inestabilidad de línea vocal. De fabuloso debe calificarse en conjunto el trabajo del Orfeó Català, haciendo gala de dominio, volumen y color en todo momento, aún cuando la dirección musical de Morlot quedó un poco por detrás en concepción y claridad.

Con este programa singular, la OBC, mirando a la lírica y llenando el Auditori, se marcó un final de temporada interesante al unir la creación contemporánea, el canto y la magia verdiana. * Albert MENA crítico de ÓPERA ACTUAL

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