CRÍTICAS
NACIONAL
Celebrando el centenario de 'Turandot' con la Franz Schubert Filharmonia
Barcelona
Palau de la Música Catalana
Puccini: TURANDOT
Versión semi escenificada
Lianna Haroutounian, Xavier Moreno, Carolina López Moreno, David Cervera, Carles Pachon, Andrés Moreno, Marc Sala, Raúl Giménez. Orfeò Català, Cor Infantil del Orfeò Català. Franz Schubert Filharmonia. Director musical: Tomàs Grau. Director de escena: Jordi Gastò. 27 de abril de 2026.
Dentro de la temporada sinfónica del 20º aniversario de la Franz Schubert Filharmonia, su fundador y director artístico y musical, Tomàs Grau, ha querido homenajear a un título operístico que le marcó de joven en su devenir profesional, Turandot de Puccini, coincidiendo con el centenario de su estreno en La Scala de Milán, con Arturo Toscanini en el podio y el zaragozano Miguel Fleta como el príncipe Calaf. La propuesta estaba planeada con mucha antelación, y el conjunto reservó el Palau de la Música Catalana, la sede de su temporada sinfónica en Barcelona, en la fecha exacta del centenario, el 25 de abril, además de una segunda fecha dos días después para ofrecer otra función, que es la que nos ocupa. En ambos casos el lleno fue absoluto, agotándose las localidades (ver reportaje en este enlace). Hay que valorar especialmente que la Franz Schubert Filharmonia ha sido la única entidad en España en celebrar el estreno de Turandot, en las mismas fechas en que se produjo hace cien años en la Scala de Milán.
La ópera de Puccini se ofreció con un elenco de gran nivel internacional, con el apoyo del Orfeó Català y su división infantil, contando además con Jordi Gastò como director de escena, ya que, con gran inteligencia, la obra se ofreció en una versión semi escenificada que funcionó correctamente a pesar de contar con solo tres sillas, unas cuantas libretas, unas lámparas, otros tantos puñales y un sucinto y correcto vestuario en blanco y negro de Juanma by el Cuco (aunque poco atractivo el de la protagonista). También se contó con sobre titulado en catalán e inglés, detalle que redondeó una propuesta realizada con gran cariño e ilusión que ha obtenido unos resultados mucho más significativos de lo esperado.
El primer puntal de la velada fue la dirección musical de Tomàs Grau frente a una Franz Schubert Filharmonia reforzada para la ocasión, con una lectura brillante y efectista que en ocasiones casi llegó a tapar al Orfeó Català situado en las butacas de órgano. Grau acompañó a los cantantes con eficacia y supo entresacar toda la belleza y el dramatismo de la genial partitura pucciniana, apoyándose en unas cuerdas y unos vientos muy bien equilibrados y matizados.
En el reparto destacó muy especialmente la soprano dramática armenia Lianna Haroutounian como Turandot, con un instrumento potente, fresco, lleno de armónicos y perfectamente cubierto en unos agudos en forte que superaron con excelencia la masa orquestal y coral de uno de los roles más difíciles del repertorio. A su lado el tenor spinto barcelonés Xavier Moreno, con una importante carrera en teatros alemanes en papeles como Otello o Cavaradossi, sorprendió con una lectura vibrante y bien trabajada tanto a nivel vocal como actoral del príncipe Calaf. El intérprete defiende una voz que en ocasiones puede quedar algo atrás y sin la proyección requerida, pero que a lo largo de la obra estuvo cada vez más convincente, con un meritorio “Nessun dorma” que fue aclamado por un público entusiasmado con la propuesta y sus intérpretes.
Cerraba el trío protagonista principal la joven soprano alemana de origen boliviano-albanés Carolina López Moreno: una lírico ligera, de carrera ascendente, con un muy buen desempeño actoral que conquistó con una voz natural de gran belleza y emotividad y que arriesgó con unos agudos en pianísimo muy meritorios sobre un fraseo exquisito. Hubo muy buena química entre los perfectamente conjuntados tres ministros imperiales: mención especial para el barítono catalán afincado en Berlín Carles Pachon, Premio ÓPERA ACTUAL 2018, que bordó un Ping de amplio registro y cuidada dicción y musicalidad, características que además aplicó al Mandarín, que también estuvo a su cargo. Meritorio el Pang del cuidado tenor mexicano Andrés Moreno y muy eficaz, como siempre, la labor del solvente tenor catalán Marc Sala como Pong.
Correcta la labor del bajo David Cervera en el poco agradecido personaje de Timur y muy destacable, por presencia escénica y madurez interpretativa, el destacado emperador Altoum del tenor argentino afincado en Barcelona, Raúl Giménez. Una velada en la que todo el esfuerzo e ilusión puestos en el proyecto se saldó con un merecido éxito ante un público entusiasta. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL
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