El merecido homenaje liceísta a Victoria de los Ángeles en su centenario

Barcelona

08 / 11 / 2023 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

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Victoria Liceu Escena final de la Gala del centenario de Victoria de los Ángeles © G. T. L. / A. BOFILL
Victoria Liceu Victoria de los Ángeles © Gran Teatre del Liceu
Victoria Liceu Joyce DiDonato, Juliana Grigoryan y Sarah Connolly © G. T. L. / A. BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Gala centenario Victoria de los Ángeles

Obras de Schubert, Halffter, Obradors, Puccini, Mompou, Mozart, Falla, Verdi, Rossini, Massenet, Wagner, Purcell, Bizet y otros. Maria Agresta, Sarah Connolly, Joyce DiDonato, Iréne Theorin, Marina Viotti, Louise Alder, Juliana Grigoryan, Sabina Puértolas, Fatma Said, Helena Ressurreição. Julius Drake (piano) y Bernardo Rambeaud (guitarra).Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Director musical: Lucas Macías Navarro. Director de escena: Vincent Huguet. 7 de noviembre de 2023.

En primer lugar hay que felicitar al Gran Teatre del Liceu y a la Fundación Victoria de los Ángeles por esta merecida gala en memoria de la soprano barcelonesa Victoria de los Ángeles (1923-2005), una de las más grandes cantantes de ópera que ha dado la ciudad y que merecía un homenaje en el centenario de su nacimiento en el en el teatro de su ciudad. Un coliseo en el que debutó en 1945 como la Condesa de Le nozze di Figaro de Mozart, escenario al que, a lo largo de los años, cantó numerosos personajes del repertorio francés y alemán.

Se agradeció, además, el esfuerzo de convertir esta gala lírica en un espectáculo con apoyo escénico a cargo de Vincent Huguet, contando con la colaboración de Marc Busquets, director artístico del Life Victoria, el festival de Lied que se programa con gran éxito desde hace años, impulsado por la Fundación Victoria de los Ángeles y en el que han participando la mayoría de las participantes en esta gala.

La velada dio inicio teniendo como trasfondo escénico numerosos vestidos que utilizó la soprano catalana en sus conciertos colgando sobre un escenario que podía abrirse o cerrarse a discreción gracias a un inmenso juego de plafones que son la base de la escenografía de Antony and Cleopatra de Adams que se está representando en el Liceu en estos días. Gracias a ello y a una conseguida iluminación, fueron encadenándose las diferentes actuaciones en espacios  diversos y con un mínimo atrezzo y prendas (un kimono, un mantón, una capa) que pertenecieron a la homenajeada, ofreciendo así un espectáculo cohesionado, interesante y elegante. Además hubo algunas intervenciones frente al telón o en la platea que dieron todavía más juego y vitalidad a un espectáculo bien trabajado al que solo le faltó algo más de rodaje y al que se sumaron fragmentos de películas familiares de la propia Victoria que le dieron un toque emotivo al evento (aunque no todas encajaron en el espectáculo musical o tenían el nivel adecuado).

Victoria Puértolas Sabina Puértolas © G. T. L. / A. BOFILL
Viotti Liceu Marina Viotti © G. T. L. / A. BOFILL
Fatma Said © G. T. L. / A. BOFILL

Desde el punto de vista musical sorprendió la cantidad de cantantes extranjeros invitados, con la soprano zaragozana Sabina Puértolas (que fue alumna de Victoria de los Ángeles) como única representante española sobre el escenario, además del director musical, Lucas Macías Navarro. Artistas de la talla de Joyce DiDonato, Sarah Connolly o Iréne Theorin participaron en un programa que planteaba un recorrido por la trayectoria de la soprano barcelonesa, con algunos de sus personajes fetiche del repertorio español, francés, italiano y alemán, sin olvidar la presencia del género de la canción, que tanto cultivara. Lástima que no se anunciase la relación de Victoria con cada una de las obras seleccionadas ni tampoco las intérpretes que cantaban cada obra ya fuera en el sobretitulado o con proyecciones, ya que hubiese facilitado al público una mayor comprensión del programa y todo su sentido tanto cronológico como de contenido vital y artístico, ya que así fue planteado.

Entre las numerosas intervenciones merecen la pena destacarse la «Canzone del salice» y el «Ave Maria» de Otello a cargo de una Maria Agresta expresiva y emotiva en la extensa parte verdiana, así como el aria de El barbero de Sevilla de Rossini interpretada por la mezzo Marina Viotti desde la platea, demostrando la belleza y calidad de su instrumento, una sentida «Vivan los que ríen» de La vida breve de la soprano Fatma Said y por supuesto el aria de Manon «Je marche sur tous les chemins… « a cargo de una Sabina Puértolas que demostró su categoría con una destacada interpretación del personaje. Se creó un momento pleno de melancolía y de gran belleza plástica cuando Joyce DiDonato, Juliana Grigoryan y Sarah Connolly encadenaron juntas tres arias relacionadas con el desamor, la maternidad y la muerte, comenzando con la elegancia de «Va! Laisse couler mes larmes» de Werther a cargo de la mezzo estadounidense, seguida de una emotiva «Senza mamma» de Suor Angelica a cargo de la soprano armenia (con un instrumento excelente de gran proyección y muy cuidada técnica y expresividad), para cerrarla con el aria de Dido and Aeneas «When I am laid in earth» a cargo de Connolly, con ese poso de madurez y excelencia que solo ofrecen las grandes artistas.

El espectáculo, con aires de profundo recogimiento, tuvo su momento más divertido con el «Duetto buffo di due gatti» de Rossini ofrecido con gran eficacia por Joyce DiDonato y Marina Viotti, y la parte más contundente con la Obertura de Tannhäuser y un «Dicht, teure Halle!» a cargo de Iréne Theorin todavía de muchos quilates. No encajaron tan bien en la gran sala del Liceu los momentos más intimistas dedicados al Lied como en las intervenciones de la brillante soprano Louise Alder o en la canción portuguesa de Halffter a cargo de la mezzosoprano Helena Ressurreiçao.

La velada estuvo acompañada con excelencia desde el piano por Julius Drake y con solvencia por Lucas Macias Navarro al frente de la Simfònica del Liceu, despidiéndose con una bellísima escena en la que Grigoryan cantó la Cantinela de las Bachianas brasileiras de Villa-Lobos a la que se unieron todas las cantantes mientras, de nuevo, los vestidos de Victoria de los Ángeles colgaban, ahora iluminados, en el escenario. Quizás en ese momento se podría haber proyectado una filmación de la homenajeada interpretando una pieza para que el espectáculo se cerrase con la propia artista, algo que gran parte del público esperaba. Un homenaje, en todo caso, sin duda merecido que fue muy aplaudido por unos liceístas fieles a la gran artista barcelonesa. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL