La Primavera Barroca florece en Asturias

Oviedo

11 / 03 / 2026 - Jonathan MALLADA - Tiempo de lectura: 3 min

Versión de concierto de 'Los elementos' en Oviedo, de la mano de Forma Antiqva © Pablo PIQUERO

Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM)

Literes: LOS ELEMENTOS

En versión de concierto. Primavera Barroca

Jone Martínez, Lucía Caihuela, Pilar Alva-Martín, Soraya Méncid. Forma Antiqva. Dirección: Aarón Zapico. Auditorio Príncipe Felipe, 9 de marzo de 2026.

La Primavera Barroca se ha consolidado como uno de los ciclos más relevantes dentro de la intensa actividad musical ovetense. Su creciente popularidad responde, en buena medida, a una programación atractiva donde predominan conjuntos especialistas en el repertorio cuyas propuestas parten siempre de los criterios historicistas. Sin embargo, los resultados obedecen, asimismo, a una red institucional que sostiene el proyecto, fruto de la colaboración entre entidades como el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, la Universidad de Oviedo y los conservatorios profesional y superior de la ciudad (ver previa en este enlace). Estas sinergias, además de facilitar el acceso del alumnado a la actividad concertística, contribuyen a la renovación del público asistente y permiten conformar un público diverso y heterogéneo que, en esta ocasión, obligó a colgar el cartel de “localidades agotadas”.

La velada inaugural de esta décimo tercera edición presentaba además varios atractivos singulares, entre ellos la interpretación de la denominada ópera armónica al estilo italiano Los elementos, obra con libreto anónimo y música del compositor mallorquín Antonio Literes, una elección inmejorable por la vinculación lírica que mantiene la capital del Principado de Asturias. Por si fuera poco, Forma Antiqva —el conjunto de los hermanos asturianos Zapico— se encargó de llevar el peso musical de la cita: figuras ampliamente reconocidas en el ámbito de la música antigua gracias a su versatilidad y a la solidez de sus proyectos que los ha consolidado como una referencia en la interpretación del repertorio de los siglos XVII y XVIII.

Integrada por media docena de instrumentistas, la formación —dirigida desde el clave por Aarón Zapico— ofreció una lectura vibrante y teatral de la partitura de Literes, caracterizada por una notable cohesión sonora, un refinado trabajo sobre el color instrumental y un fraseo cuidadosamente articulado. La experiencia del ensemble se manifestó especialmente en el manejo de los contrastes dinámicos y en la atención al detalle expresivo, elementos que contribuyeron a potenciar el carácter dramático inherente a la estética barroca.

El apartado vocal mantuvo igualmente un nivel interpretativo extraordinario. Aunque la obra se presentó en versión de concierto, los cantantes recurrieron a una caracterización simbólica pero muy eficaz mediante el vestuario, permitiendo diferenciar a los personajes alegóricos, especialmente a los cuatro elementos naturales: Tierra, Agua, Aire y Fuego.

"La soprano Jone Martínez, encargada de los papeles de Aire y Aurora, destacó por la pulcritud de su emisión y por un timbre cálido y homogéneo"

La soprano Jone Martínez, encargada de los papeles de Aire y Aurora, destacó por la pulcritud de su emisión y por un timbre cálido y homogéneo; en la arieta “Surque halagüeña la esfera dorada” desplegó una línea de canto elegante y etérea, resolviendo con musicalidad las exigentes coloraturas. Asimismo, en el número “En brazos del Alba” evidenció un fraseo sutilmente delineado, enriquecido por unas ornamentaciones interpretadas con una sensibilidad estilística excepcional. Por su parte, la mezzosoprano Lucía Caihuela, en los roles de Tierra y Tiempo, aportó una sonoridad de mayor densidad tímbrica, adecuada para la caracterización de estos personajes. Su voz, de color oscuro y bien proyectada, se integró con equilibrio en el conjunto vocal, estableciendo un interesante contraste con las tesituras más agudas del reparto. Entre los momentos más logrados de su intervención cabe destacar la arieta “De flores vestida”, en la cual la expresividad de la línea vocal se vio realzada por el refinado acompañamiento instrumental de Forma Antiqva.

La soprano Pilar Alva-Martín (como Fuego) sobresalió particularmente en los números de mayor virtuosismo: su amplia extensión vocal le permitió abordar con solvencia tanto los graves del recitado “Mas si fuese la planta fugitiva” como la brillante escritura de las arietas “Fuego encendido” y “Sedienta de influjos al Sol ha bebido”. A ello se sumó una implicación actoral convincente que reforzó la dimensión dramática de su intervención. Finalmente, Soraya Méncid, encarnando al Agua, también soprano, aportó al conjunto una voz de notable lirismo y gran capacidad expresiva; su interpretación se mostró especialmente convincente en pasajes de mayor intensidad, como la arieta “Suenen los clarines”, resuelta con seguridad y energía. * Jonathan MALLADA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL

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