CRÍTICAS
NACIONAL
'El Orgullo de quererte', entre la zarzuela chica y la modernidad
Madrid
Teatros del Canal
Javier Carmena: EL ORGULLO DE QUERERTE
Estreno escénico
Enrique Viana, Santiago Ballerini, Germán Olvera, María Rey-Joly, Mar Morán, Andrea Rey, Berna Perles, Gerardo López, Jesús Cantolla y Daniel González. Dirección musical: José Luis López Antón. Dirección de escena: Albert Boadella y Martina Cabanas. 20 de septiembre del 2025.
Regresó El Orgullo de quererte de Javier Carmena a los Teatros del Canal, estrenada en versión de concierto en 2022, esta vez de forma representada. Una zarzuela de nueva creación puede ser una apuesta arriesgada para un coliseo, pero no lo es tanto si llega a los escenarios de la mano de un veterano dramaturgo como Albert Boadella (ver previa en este enlace). A ello se sumó un reparto de categoría que incluía voces de renombre como la de Germán Olvera, quien sin duda fue el protagonista de la velada.
El Orgullo de quererte se plantea a medio camino entre la tradición y la modernidad; en cuanto a esto último, destaca la temática homosexual que, a nivel musical, cambia completamente la disposición vocal habitual: la pareja principal ya no son una soprano y un tenor, sino un tenor y un barítono. La propuesta brinda así unos dúos sumamente interesantes al final de los actos primero y segundo, dramáticamente intensos y muy ricos en cuanto a armonía y musicalización. El tenor Santiago Ballerini, en el papel de Tadeo, supo sacar partido a estas líneas más intensas con un timbre brillante y un fraseo que reflejó la intensidad sentimental del personaje.
Pero el papel mejor escrito fue, sin duda, el de Alonso, quien a ritmo de pasodoble torero, se presentó al público en el tercer número del primer acto con una cavatina que evocaba la altanería de otros barítonos como Fígaro o Lamparilla, unos guiños a la tradición zarzuelista que no pasaron desapercibidos. En este momento inicial ya se pudo intuir que la elección de Germán Olvera para defender el papel de Alonso había sido perfecta: su voz es gallarda y potente, pero también ágil y liviana en el agudo; destacó más aún que en el pasodoble en las coplas del segundo acto, con una articulación impecable y marcados contrastes en un perfecto equilibrio entre potencia y agilidad que es exactamente lo que pide este papel de tenor escrito para barítono.
El tercero en discordia del triángulo amoroso que presenta esta zarzuela, P.J., hace también las veces de narrador, personaje que fue interpretado por Enrique Viana, cuya actuación natural y atrevida hizo carcajear al público en numerosas ocasiones y también se atrevió con un Chotis en el que dio las notas más agudas sin ningún problema.
El tercer acto comenzó con una “Invocación y coro de prostitutas” en el que Berna Perles deleitó al público con unos preciosos agudos muy bien controlados y apianados de forma magistral. También destacó María Rey-Joly, incluso en los números de conjunto con sus compañeras, las Mariliendres Mar Morán y Andrea Rey, que estuvieron divertidísimas en su Foxtrot del tercer acto.
La propuesta de Albert Boadella acompañó y complementó correctamente una obra que refleja con gran rigor la actualidad, mérito del libretista Felipe Nieto. Destacó la imbricación del coro con la escena, congruente con el papel popular de las partes corales a nivel musical, y la divertida escena del metro en el “Foxtrot de las mariliendres”, uno de los pocos cambios de escenarios que tiene la obra. Quizás se podría haber buscado algo más de variedad, ya que 18 números musicales son muchos para una zarzuela, incluso para una grande, aunque El Orgullo de quererte, musicalmente, tiene espíritu de chica. De todos modos, algunos números son sumamente interesantes, por ejemplo el Preludio al segundo acto, brillantemente ejecutado por la ORCAM –a cargo, en esta función, de un correcto José Luis López Antón desde el podio– en contraste con otros que resultaron más bien simples.
Al final daba la impresión de que la obra estaba más bien concebida como un homenaje al género chico madrileño —no hay rastro de Bretón, Moreno Torroba o de Sorozábal— más que pretender convertirse en un ejemplo de zarzuela contemporánea, pero obviamente la intención es loable y el espectáculo resultó francamente entretenido. * David SANTANA CAÑAS, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL
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