ENTREVISTAS

Sesto Quatrini, director musical: “’Don Pasquale’ es la campeona de los contrastes”

09 / 10 / 2024 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 5 min

sesto quatrini El maestro italiano Sesto Quatrini © Fabrizio SANSONI

ABAO Bilbao Opera inaugura su curso 2024-25 el 19 de octubre con la primera de las cinco funciones programadas de una nueva producción de Don Pasquale. Comandará la lectura musical de este título donizettiano, que subirá al escenario bilbaíno por quinta vez, el maestro Sesto Quatrini, en el que será su debut al frente de la Euskadiko Orkestra Sinfonikoa. Quatrini dirigirá un reparto encabezado por María José Moreno (Norina), Simón Orfila (Don Pasquale) y Francesco Demuro (Ernesto), en este nuevo montaje que firma Emiliano Suárez, cuya función del 26 de octubre se incluye en ciclo Opera Berri.

El maestro italiano Sesto Quatrini debuta inaugurando la temporada de ABAO Bilbao Opera con Don Pasquale tras su aclamado debut en el Liceu de Barcelona en mayo pasado (ver crítica en este enlace). Plenamente concentrado en los ensayos de la obra maestra de Donizetti, afirma a ÓPERA ACTUAL que el trabajo en la compañía abaísta le está deportando «sensaciones absolutamente positivas. Llevamos más de una semana de ensayos en los que se ha sentido una energía muy positiva en un ambiente de trabajo intenso, pero fantástico», asegura. Dueño de una carrera que ya le ha llevado a subir al podio de la Royal Opera House de Londres, la Ópera de Frankfurt, la Lithuanian National Opera and Ballet Theater (de la que ha sido director artístico de 2018 a 2023), de la Deutsche Oper Berlin o del Teatro Regio de Parma, en España Quatrini también ha dirigido una gala lírica junto a la Orquesta Sinfónica de Tenerife y Don Carlo de Verdi en la Ópera de Las Palmas. Su primer compromiso en Bilbao incluye cinco funciones de la obra de Donizetti (días 19, 22, 25, 26 y 28, la penúltima dentro del ciclo Opera Berri) y representa, por un lado, la confirmación de su relación profesional con los coliseos del país y, por otro, subraya el maestro, «un reto musical apasionante: Bilbao es una ciudad importante para la ópera, con un público exigente y una gran tradición. Es un honor haber recibido esta invitación, que es aún más prestigiosa teniendo en cuenta que se trata de la apertura de la temporada, por lo que me siento absolutamente feliz y agradecido».

¿Cómo afronta la dirección musical de esta gran partitura de Donizetti?

De entrada, debo decir que estoy encantado con la idea de poder presentar la obra al público en su versión completa, por lo que estoy muy agradecido a la dirección artística por aceptar la propuesta. Interpreto la partitura ayudándome de la riqueza de experiencias belcantistas que llevo conmigo desde el inicio de mi carrera: desde mis primeros pasos en Martina Franca, en el Festival della Valle d’Itria, uno de los festivales más importantes y especializados en este repertorio, he aprendido infinidad de recursos que he aplicado en el transcurso de la carrera. El bel canto no debe ser considerado solo como el repertorio de un período histórico determinado, sino que es una suma de técnicas, de aproximaciones a la vocalidad y a la instrumentación, de un trabajo en la búsqueda de la pureza y la claridad de los sonidos, de elecciones interpretativas, de escritura de cadencias y variaciones; todo ello contribuye a que el teatro de las palabras y la belleza de la voz estén en el centro de todo. Las partituras de este repertorio suelen carecer de muchas indicaciones musicales, y por ello el director debe poseer una serie de conocimientos para que, en parte, con sus propias elecciones, recomponga la obra de vez en cuando según las necesidades del reparto que tenga a su disposición, las necesidades de la regia y sus propias ideas interpretativas.

La obra comprende un carácter buffo y cómico y a la vez presenta momentos más líricos y tiernos. ¿Esta combinación es uno de los elementos más difíciles de la obra?

La ópera cómica italiana es muy difícil, precisamente por el equilibrio entre el personaje cómico y vivaz y los repentinos atisbos de lo lánguido y patético. Don Pasquale es la campeona de estos contrastes.

¿Qué le parece la propuesta de la nueva producción de Emiliano Suárez?

Me gustan mucho. Emiliano no quiere forzar demasiado la tradición cómica de la comedia, busca la dignidad en sus personajes. Su dirección está ponderada como un reloj suizo en milésimas de segundo y la verdad es que las escenas son muy hermosas.

© Oper Frankfurt / Barbara AUMÜLLER

El director musical Sesto Quatrini

A lo largo de su carrera se ha especializado en el género operístico. ¿Qué es lo que más le gusta de dirigir ópera?

Me encanta la ópera. Creo que es la forma de arte más compleja y completa de todas. Mi amor por el género llegó mucho más tarde que mi amor por la música, en todo caso. Una vez que me embarqué en mi viaje hacia este fascinante mundo, ya no pude prescindir de él. Dirigir óperas se ha convertido en una necesidad tanto física como espiritual. Hay varios factores: la ópera es teatro en música y esto la convierte en una experiencia única. La ópera nos representa porque refleja nuestras vidas en todos los sentidos, por lo que, paradójicamente, no hay nada más real o fiel a la vida que una representación operística. Y, claro, la voz es un instrumento infinitamente fascinante, el instrumento primordial, el arco de la música. Trabajar con las voces tiene sobre mí un poder ancestral.

¿Cuáles son sus referentes en el mundo de la dirección?

Fabio Luisi fue mi mentor, y le debo mucho de lo que soy en la actualidad. Me encanta el Puccini de Pappano, y Bernstein, Kleiber o Karajan son los que literalmente más me impresionaron. Pero para mí la referencia más directa es la de la gran escuela italiana hacia la que hay que sentir admiración y gratitud: Toscanini, Cantelli, Gui, De Sabata, Serafin, Gavazzeni, Giulini, Abbado, Muti, Sinopoli…

"Dirigir óperas se ha convertido en una necesidad tanto física como espiritual"

¿Y los títulos que más han marcado su trayectoria?

Dirigir Der Rosenkavalier fue la experiencia más intensa de mi carrera, aunque Verdi es sin duda mi gran amor: Don Carlo y Otello son las obras que más huella me han dejado. Tosca, La Bohème, Manon Lescaut e Il Trittico, son los Puccini que más amo. Por otro lado, el teatro musical de Mozart cada vez me sorprende más.

Viene de interpretar Carmen en la Staatsoper Hamburg. ¿Qué es lo que más le gusta de la ópera de Bizet?

Ciertamente la España de Bizet se parece un poco al Japón de Puccini: una realidad imaginaria empapada hasta la médula de una imaginación inagotable. Es una partitura hermosísima para dirigir, llena de ideas y llena de trampas. El mensaje político y social que transmite es muy fuerte y cada vez que se representa se empuja a una reflexión profunda sobre la condición de la mujer y sobre el tema de la libertad.

¿Qué compromisos destaca de este curso 2024-25?

Dirigiré una nueva producción de Nabucco en Colonia, Madama Butterfly en Lyon, Roméo et Juliette en Nápoles y L’italiana in Algeri en Roma, además de diversos conciertos sinfónicos.– ÓA

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