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Pablo Mielgo dirige 'Tosca' en Cap Rocat: "Puccini construye un discurso magistral a través de la voz"
El director de orquesta Pablo Mielgo prepara su debut al frente de Tosca de Puccini, que dirigirá en el Festival Cap Rocat el 3 de agosto, con un reparto de campanillas encabezado por Lise Davidsen, Freddie De Tommaso y Ludovic Tézier. El maestro madrileño, director artístico de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears, reivindica a ÓPERA ACTUAL la voz como el verdadero corazón de la ópera y explica cómo un enclave único como Cap Rocat se ha convertido en un escenario capaz de ofrecer todas las garantías musicales sin renunciar a la magia del Mediterráneo.
Pablo Mielgo (Madrid, 1976) afronta este verano uno de los grandes acontecimientos líricos del curso en Mallorca: Tosca de Puccini en el Festival Cap Rocat. El 2 de agosto el director madrileño se pondrá al frente de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears (OSIB) para acompañar un reparto de lujo encabezado por la soprano Lise Davidsen, el tenor Freddie De Tommaso y el barítono Ludovic Tézier, estrellas de una versión de concierto que volverá a convertir el enclave mallorquín en un escenario operístico de referencia. Con una trayectoria internacional que lo ha llevado a dirigir en los cinco continentes, Mielgo es el director musical y artístico de la OSIB y, desde 2025, también de la Florida Grand Opera de Estados Unidos.
En el Festival Cap Rocat será la primera vez que dirige Tosca. ¿Cómo afronta este debut? Estoy muy familiarizado con el lenguaje pucciniano porque he dirigido mucha música de Puccini. De Tosca, lo que más me fascina es el magistral discurso que construye Puccini a través de la voz y cómo introduce el drama sin perder ni un minuto de tensión musical. Es una de las grandes genialidades de Puccini en casi todas sus óperas, pero en Tosca me parece especialmente evidente. Desde la primera nota, cómo presenta a Cavaradossi, cómo introduce a Tosca, cómo aparece Scarpia… Después, la manera en que sostiene todo el drama sin que decaiga nunca. El final del primer acto con el Te Deum, el enfrentamiento entre Scarpia y Tosca, la entrada de Cavaradossi… Todo ese discurso construido a través de la voz es lo que siempre más me llama la atención de Puccini.
¿Eso explica también que Tosca pueda funcionar tan bien en versión de concierto, sin acción teatral sobre el escenario? Creo que hoy en día cada vez se hace más ópera en este formato y funciona perfectamente si se cuenta con grandes voces. Siempre defiendo que la ópera es, ante todo, la voz. Luego se le pueden añadir muchos elementos, pero la esencia es la voz y el drama. Sin los cantantes más apropiados no puede haber drama; con quienes sepan construir ese discurso, da igual que sea una versión escenificada o de concierto, porque lo que realmente transmite la emoción es la voz: cómo dice el texto y cómo cuenta lo que está sucediendo. A veces, desde el punto de vista musical, vemos producciones escénicas demasiado eclécticas que incluso dificultan comprender lo que ocurre y terminan distrayendo del gran protagonista, que es la voz.
Precisamente el reparto de Cap Rocat reúne algunas de las mejores voces del momento: Davidsen, Tézier y De Tommaso, y prácticamente referenciales en sus respectivos roles. Todo el reparto es espectacular. En el caso de Lise Davidsen, sinceramente, para mi gusto no hay otra a su altura dentro de su generación y en ese repertorio. Además, es una persona encantadora. Trabajé con ella hace unos diez años, justo cuando acababa de ganar un concurso importante. Recuerdo perfectamente la primera vez que abrió la boca para cantar: el volumen que tiene y la capacidad de sostener la orquesta con la voz son algo verdaderamente increíble. Y, por supuesto, Ludovic Tézier y Freddie De Tommaso también son referentes absolutos en lo que hacen. Los tres son líderes en sus respectivos repertorios.
© Festival Cap Rocat Pablo Mielgo al frente de la OSIB en el 'Nabucco' de la edición de 2025 del Festival Cap Rocat
¿Cómo es trabajar con cantantes que conocen tan profundamente estos papeles? Es muy fácil trabajar con grandes talentos. Cuando tienes delante a este tipo de artistas sabes perfectamente lo que hacen y simplemente tienes que estar ahí para apoyarles y compartir la música. Siempre digo que las primeras figuras son las más sencillas para trabajar precisamente porque son primeras figuras. Se puede dialogar y hacer sugerencias, pero no tiene sentido cambiar algo que ya funciona de manera extraordinaria. Si lo que ofrecen está profundamente interiorizado y es excelente, lo importante es acompañarlo. Insisto en que el público viene primero a escuchar la voz. Lo que debemos hacer es permitir que esa voz se sienta cómoda, pueda desplegar todos sus recursos y expresarse con libertad. Y eso, con artistas de este nivel, resulta muy natural porque saben perfectamente qué quieren hacer y cómo hacerlo.
El otro gran protagonista de la velada es el propio paisaje y entorno Cap Rocat. ¿Actuar al aire libre, al lado del mar, plantea retos importantes a nivel acústico? Desde el año pasado existe una solución acústica extraordinaria que, además de ser muy bella visualmente, protege a la orquesta, al coro y a los solistas bajo una gran cubierta acústica. Estamos completamente resguardados del viento y de cualquier otra incidencia, caso como si estuviéramos en un teatro cubierto. A eso se suma un despliegue de sonorización y medios audiovisuales realmente extraordinario.
¿Qué se siente al interpretar una ópera ante un entorno como ese? Inspira antes de empezar, pero una vez comienza la música el paisaje pasa a ser la partitura. No estás pendiente del entorno. Quien realmente disfruta de ese escenario es el público y también nosotros antes de empezar o al terminar. Es un lugar magnífico donde se unen el Mediterráneo y las artes.
Con una sola interpretación dentro de un festival, los ensayos son muy intensos y concentrados. Sí, es como un café expreso. Todo tiene que coincidir y funcionar con absoluta precisión. Afortunadamente contamos con una orquesta magnífica, muy acostumbrada a hacer ópera y galas líricas. Tosca forma parte del repertorio habitual de la orquesta y el coro también tiene mucha experiencia. Con unos solistas de este nivel, todo funciona muy bien.
¿Qué representa para la Simfònica de Balears actuar junto a cantantes de este calibre? Como director artístico de la Orquestra siempre he tenido una gran pasión por la ópera y, afortunadamente, durante estos años han pasado por las temporadas en las que participamos prácticamente todos los grandes cantantes de la actualidad. Estamos acostumbrados, tanto aquí como en Menorca, a trabajar con artistas de primer nivel. Y aquí, en Cap Rocat, poder hacer el año pasado Nabucco con Anna Netrebko o este año Tosca con Lise Davidsen es un auténtico privilegio.
¿Qué compromisos le esperan después del Festival Cap Rocat? Con la OSIB terminamos el Festival de Pollença y, personalmente, inauguraré la temporada como director musical de la Florida Grand Opera con Lucia di Lammermoor. También dirigiré el Requiem de Verdi en Finlandia, después comenzará la temporada regular de la Simfònica de Balears, que llega con una programación muy intensa.
¿Puede adelantar detalles de ese próximo curso? La abriremos con Así habló Zaratustra, de Richard Strauss, junto al violonchelista Kian Soltani, que es uno de los grandes referentes internacionales de su instrumento en la actualidad.– ÓA
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