La Gala de Primavera del 177º aniversario del Gran Teatre del Liceu

Barcelona

03 / 05 / 2024 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
Gala Liceu Carlos Álvarez, Ermonela Jaho, Sesto Quatrini, Lisette Oropesa y Javier Camarena © G.T.L. / Sergi PANIZO
Gala Liceu Carlos Álvarez, Ermonela Jaho y Sesto Quatrini © G.T.L. / Sergi PANIZO
Gala Liceu Lisette oropesa y Javier camarena © G.T.L. / Sergi PANIZO

Gran Teatre del Liceu

Gala lírica 177º aniversario

Obras de Granados, Gastaldón, Tosti, Moreno Torroba, Refice, Puccini, Cilèa, Gounod, Donizetti y Verdi. Carlos Álvarez, Javier Camarena, Ermonela Jaho y Lisette Oropesa. Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Dirección: Sesto Quatrini. 2 de mayo de 2024

Conmemorar cada primavera la trayectoria artística de un coliseo lírico histórico como el Gran Teatre del Liceu con 177 años de actividad lírica y dos reconstrucciones es una idea brillante, y le brinda prestigio. En esta ocasión se contó con la Oquestra Simfònica del Liceu dirigida por un joven director italiano, Sesto Quatrini, que en su debut en el mismo causó muy buena impresión, demostrando personalidad y criterio en un repertorio muy amplio. Además de cuidar y destacar a los intérpretes canoros de la gala supo sacar un brillante partido a la orquesta en el intermezzo de Goyescas de Granados, los fragmentos instrumentales de Le Villi de Puccini y en una muy meritoria obertura de Luisa Miller de Verdi.

Una gala bien planteada en la que además de las intervenciones solistas se interpretaron algunas escenas de gran intensidad dramática y cómica que hicieron las delicias del público gracias a un elenco de estrellas de bastante predicamento en el Liceu. En primer lugar el gran barítono verdiano Carlos Álvarez que fue recibido con gran cariño y numerosos aplausos y bravos por el público. Álvarez, que ha cancelado diversas actuaciones por problemas de salud desde la Covid-19, demostró que sigue siendo un referente a nivel interpretativo, con unas línea canora y homogeneidad en el timbre muy remarcables, a pesar de que ha perdido amplitud y proyección en su emisión. Por ello quedó un tanto tapado al abrir el programa con “Musica proibita” de Stanislao Gastaldon, lo que mejoró ostensiblemente en el aria “Nulla! Silenzio!” de Il tabarro de Puccini y en  la escena de Madama Butterfly con un Sharpless muy meritorio y que fue a más en una destacada “Ehi! Taverniere!” del Falstaff verdiano (ver entrevista en este enlace).

Ermonela Jaho demostró una vez más que se trata de una artista de primera interpretando de forma excepcional los sentimientos de los grandes personajes femeninos de la ópera, además de ofrecer una paleta de colores y de matices excepcionales como demostró en la inicial “Ombra di nube” de Licinio Refice para llegar a la conmover al público hasta las entrañas con una muy sentida Cio-Cio San o una excepcionalmente emotiva Violetta Valéry en su última escena de La Traviata que dejó a más de uno con lágrimas en los ojos y una profunda emoción incluso en la orquesta. Por su parte, Lisette Oropesa, no tan conocida por los liceístas, pero que dejó una huella importante en sus dos actuaciones previas con Händel y Verdi, demostró una vez más la calidad y amplitud de un instrumento que proyecta con insultante facilidad, de exquisita técnica, y el amplio repertorio que abarca, con una muy meritoria romanza de zarzuela “Madre de mis amores” de Monte Carmelo de Federico Moreno Torroba, una extraordinaria “Je veux vivre”  del Roméo et Juliette de Gounod y una cuidada y divertida escena de L’elisir d’amore junto a Camarena; es de esperar que la soprano estadounidense cuya bisabuela era de Barcelona, pueda a volver pronto al Liceu.

Finalmente cabe destacar la entrega y el exquisito timbre del tenor mexicano Javier Camarena, que pasó del Tosti inicial, “Chitarrata abruzzese”, a un “Ah, lève-toi, soleil…” del Roméo et Juliette de Gounod de gran belleza y musicalidad, a pesar de que su emisión ya no sea tan natural en el registro superior y a veces sus agudos extremos suenen un punto apretado, pero que estuvieron perfectamente afinados. Un gran artista, de cuidado fraseo, que llega al público con facilidad y que se muestra cercano y natural con un público que le aplaudió con gran intensidad y cariño especialmente tras su desenvuelta escena junto a Oropesa dibujando un Nemorino de referencia, sin olvidar un “Lunge da lei… De’ miei bollenti spiriti…”  de La Traviata que sin duda augura un gran éxito en su esperado Alfredo Germont que ofrecerá completo en enero de 2025 en la próxima temporada del Gran Teatre del Liceu.

La gala finalizó con numerosos aplausos de un público entregado y que obtuvo como regalo un brindis de La Traviata cantado a cuatro con una muy buena química entre los artistas y el director musical. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL