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Borja Mariño, compositor: "Mis composiciones nacen para emocionar"
Mientras se borra el mundo. Lírica de cámara de Borja Mariño es el álbum que se acaba de publicar con canciones del pianista y compositor gallego y que este mes se presenta en el Teatro de La Zarzuela. Cuenta con las voces de Mar Morán y Gabriel Alonso acompañados por ese experto que es Aurelio Viribay. Mariño, además, arranca el curso dirigiendo una zarzuela contemporánea en la Fundación Juan March.
La imagen de portada del disco, un piano solo en un mundo hecho jirones, parece una declaración de principios. Es Inteligencia Artificial. “Estamos ya en el siglo XXI y hemos caído”, reconoce a ÓPERA ACTUAL el pianista y compositor gallego Borja Mariño, autor de los cinco ciclos de canciones que se incluyen en este disco que acaba de salir al mercado. “La idea de utilizar la IA surgió de los intérpretes, que se habían encaprichado con el título de la canción del poeta Juan Lamillar, del ciclo Campanas de sol y aire. A mí me gustaba la denominación lírica de cámara, que es como los italianos nombraban a las canciones de concierto, y que creo que marca bien mi estilo, que a veces trasciende el género hacia algo más operístico. La propuesta era hallar una dirección de arte en la línea del tema de Lamillar, lo que iba en consonancia con esa idea finisecular de que hacer hoy algo clásico es una rareza. Es anclarse al poder de la belleza, a ese refugio. Y de ahí, este piano en un mundo que se derrumba y en el que no importa un poema ni disfrutar de algo pequeño. Y sí importa. Es darle voz al refugio del arte”.
Es el refugio del arte, sí, que nos acaba reencontrando. Es lo que hicimos durante la pandemia. Tenemos esa necesidad, pero el mundo, nuestros ritmos diarios, nos arrollan. Es reivindicar que eso es lo que nos convierte en seres humanos, nuestro refugio estético y vivencial.
El sustrato literario del álbum es clave.
Sin duda. Para la canción, siempre. En cada ciclo –cinco de diferentes épocas, tres de soprano y dos de barítono– hemos seleccionado a los autores según las necesidades. El más antiguo es el que lleva los textos tradicionales sefardíes. Los otros parten de encargos, como el de Antonio Machado, sobre la vinculación política de sus versos. Yo conocía la poesía, pero quería profundizar más y hallar otras imágenes que no son las habituales, una parte más agria. En el caso de José Hierro, un hallazgo, un escritor con alusiones constantes a la música en sus textos. Y en el de los poetas sevillanos; ha resultado muy estimulante poder crear con ellos.
¿Y en el caso de las poetisas?
Hemos trabajado con seis autoras, Alfonsina Storni, Dulce María Loynaz, Josefina de la Torre, Carmen Jodra, Carmina Casala y Dalia Alonso, estas dos últimas vivas. Fue precisamente Dalia quien me puso en conexión con otros temas de poesía femenina que desconocía. El caso, por ejemplo, de Josefina me resultó fascinante: cantante, actriz, empresaria, dobladora de Marlene Dietrich, sobrina política de Galdós y la única mujer que apareció en la antología del 27 que realizó Gerardo Diego. Merece un biopic y mucha más importancia de la que tiene.
© Cezanne Producciones Mar Morán junto a Borja Mariño, Gabriel Alonso y Aurelio Viribay
¿Cómo se ensamblan las voces?
Cada uno de los poetas tenían una voz personal y espero que eso se pueda apreciar en la grabación. No pueden sonar igual los poemas de guerra que las canciones sefardíes…
Su carrera como pianista es paralela a la de compositor, sin embargo, el primero ha quitado protagonismo al segundo.
Lo que más hago como pianista es acompañar a cantantes o hacer de repetidor en ópera, y eso me ha llevado a tenerlos cerca, a comprenderlos y a entender los mecanismos que puede tener una canción, las tesituras, la estructura. Es algo que analizo constantemente cuando toco. Los cantantes me comentan que se nota que tengo esa base en el trabajo de la voz, que no los pongo contra las cuerdas, que entiendo dónde se encuentran cómodos. Hay que respirar con ellos. Me han pedido ciclos, como el que hice sobre Lorca con Aurelio Viribay y Raquel Lojendio, un encargo que era un bombón. Tengo también un nuevo proyecto de la soprano Aida Gimeno sobre María de la O Lejárraga. Vamos a hacer un pequeño monodrama el 19 de noviembre en el Teatro de La Zarzuela sobre un texto suyo que, un falso discurso dramatizado que empieza pidiendo a los hombres que se marchen de la sala porque no les gustará lo que van a escuchar…
Y suya es la dirección musical de la ópera Domitila, de João Guilherme Ripper, que dentro de la programación del Teatro de La Zarzuela se representará en la Fundación Juan March.
Así es. Está basada en la correspondencia que se cruzaron el emperador Pedro I de Brasil con su amante, Domitila de Castro Canto y Melo, y supone el debut de Nicola Beller Carbone como directora de escena. A la correspondencia el autor añade un aria que escribió sobre la relación que mantienen y que ha servido para extrapolar la historia y poder hablar sobre las relaciones amorosas y las ataduras. Es una ópera de cámara con un carácter muy íntimo; Ripper es un orquestador fantástico y merece mucho la pena escucharle.– ÓA
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