ENTREVISTAS

Carolina Fajardo: "Empiezo a sentir que puedo hacer lo que quiero con mi voz"

29 / 01 / 2021 - ÓPERA ACTUAL - Tiempo de lectura: 8 min

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Carolina Fajardo La soprano tarraconense Carolina Fajardo © Pep ESCODA
Fajardo CIM La soprano durante la competición © Concurso Internacional de Música de Les Corts (CIM)

La soprano tarraconense Carolina Fajardo ganó en 2017 el Concurso Camerata Sant Cugat y en 2020 el certamen Internacional de Música de Les Corts de Barcelona. Estudió piano en el Conservatorio de su ciudad natal y se especializó en canto en el Conservatorio de Música de Vila-seca de la mano de Teresa Garrigosa, Alan Branch y Heindrun Bergander.

La soprano Carolina Fajardo, después de sus primeros estudios, ha seguido formándose en técnica vocal de la mano de Carmen Bustamante y Carlos Aransay, y mediante clases magistrales de grandes intérpretes de la talla de Montserrat Caballé, Kurt Widmer, Cynthia Sanner, Lorraine Nubar, Ana Luisa Chova o Nicola Beller Carbone. También ha recibido diversos consejos profesionales de Cecilia Bartoli en la Haus für Mozart en Salzburgo. En 2017 fue galardonada con el primer premio en el concurso Camerata Sant Cugat, debutó en noviembre de 2020 en Macbeth en la Ópera de Sabadell y a finales de ese año ganó el Concurso Internacional de Música de Les Corts de Barcelona.

ÓA: ¿Existe algún antecedente musical en su familia? ¿Cuándo inició sus estudios musicales de piano?

"En casa y en la de mis abuelos maternos, que eran de origen aragonés ¡Siempre se tocaba la guitarra y se cantaba muchísimo! Mi madre siempre nos contaba cuentos cantando y tocando su guitarra".

Carolina FAJARDO: ¡Por supuesto! Me produce mucha ternura recordarlo… En casa y en la de mis abuelos maternos, que eran de origen aragonés, siempre se tocaba la guitarra y se cantaba muchísimo. Mi madre nos contaba cuentos cantando y tocando su guitarra. Mis estudios de piano los inicié con 7 años, cuando entré en el Conservatori Professional de Tarragona, ya que en el colegio y en mis clases de ballet insistían mucho a mi madre de que tenía oído y que probara de estudiar música. Cuando conocí el piano fue amor a primera vista.

ÓA: ¿Cuándo decidió que el canto era lo que realmente le interesaba?

C.F.: Siempre he tenido contacto con el canto. En el Conservatori de Tarragona mi profesor de canto coral me recomendó hacer el doble grado de piano y canto, pero yo no lo veía claro. En mi adolescencia y etapa universitaria canté muchísimo, tanto en el coro del instituto como en locales de Tarragona, donde interpretaba música pop, rhythm and blues, rock… Más adelante, y de casualidad, pasando un día por el Estudi de Música de Tarragona, escuché cantar una de las arias de Las bodas de Fígaro. Entré y pregunté qué hacían y qué clases ofrecían. Al año de apuntarme, Teresa Valls, su directora, me sugirió hacer las pruebas para el Conservatori de Vila-seca. «¡Te podrías dedicar a cantar!», me dijo entonces. Siempre le estaré agradecida por animarme a intentarlo.

ÓA: ¿Cómo vivió sus estudios en los conservatorios de Tarragona y Vila-seca?

Carolina FAJARDO: Fueron dos etapas muy diferentes de mi vida. La primera, en Tarragona, fue en los inicios de todo, más bien una etapa de descubrimiento de la música. Además, internamente, aún no sentía que ello podía ser una profesión, ya que en casa mi padre se tomaba la música como un hobby. En ese momento no era una opción a considerar en absoluto. En cambio ingresar en el Conservatori de Vila-Seca fue una decisión muy madura y libre, no había nadie que me influenciara para intentarlo, al contrario, mi pareja ha sido y es siempre mi apoyo principal y fundamental. Gracias a él lo pude vivir plenamente. ¡Ha sido una de las etapas más felices de mi vida! Redescubrí asignaturas que antes casi odiaba, como armonía y análisis musical, de la mano del gran compositor Ramón Humet, o los temibles dictados gracias a Montse Blay. Y sobre todo, gracias a mis profesores del departamento de canto, Teresa Garrigosa, Alan Branch y Heindrun Bergander.

Diversas fotografías de la soprano y profesora de canto Carmen Bustamante

ÓA: Una vez terminada su etapa de estudios oficiales se perfeccionó con Carmen Bustamante y Carlos Aransay. ¿Qué le aportaron?

Carolina FAJARDO: Carmen ha sido mi mami musical. Gracias a ella he podido encontrar lo que buscaba, el canto libre. Es un proceso difícil de asimilar, ya que el canto responde a un instrumento orgánico que necesita mucha paciencia y mucha conciencia corporal. Yo llegué a ella después de ganar el Concurso Camerata Sant Cugat, y mi voz aún me controlaba a mí y no yo a ella. En seguida vi los beneficios de sus clases, y cada vez me hacía más amiga de mi voz, me sentía cada vez más identificada con el sonido que generaba. Gracias a sus enseñanzas vi la necesidad de conocer a mi cuerpo, de ahí a que descubriera mi otra gran pasión, el yoga, que ha sido como otro gran maestro para mi voz. Gracias al yoga he ganado muchísimo fiato y libertad en el canto, y así poder ganar un flujo de aire continuo, sin interrupciones. Aunque suene un poco extraño, a mi la pandemia me ha dado la oportunidad de cruzarme en el camino a gente maravillosa. Una de estas personas ha sido Carlos Aransay. Con él, aprendí y estoy aprendiendo que para cantar bien la técnica tiene que ser perfecta y estar muy bien asentada. La importancia de una correcta respiración, una buena postura corporal, un buen apoyo. En resumen, estar muy conectado con tu cuerpo, y no tener miedo a explorar, ser valiente para seguir avanzando.

 ÓA: Cree que le han servido las clases magistrales con grandes artistas y profesores como Caballé, Bartoli o Chova? ¿Recuerda algún consejo especialmente relevante?

C.F.: ¡Muchísimo!. Con Montserrat y su equipo comprendí la gran importancia del apoyo y de la respiración para poder conseguir el gran legato, un buen fraseo y, cómo no, el canto bello. Sobre todo he profundizado más en el perfeccionamiento del estilo en el repertorio y una buena selección del mismo. Me han ayudado a valorarme más cómo cantante. Caballé es una de las personas que más me ha influenciado en mi vida musical. No puedo olvidarme de Ricardo Estrada, quien me ha asesorado en la selección de repertorio; además su experiencia como director te ayuda muchísimo cuando estás estudiando un rol, y es todo un lujo que te acompañe en el escenario. De Cecilia Bartoli aprendí que además de que una cante bien y tenga un buen instrumento, ello no es suficiente: aún es más importante saber elegir el repertorio acertado para tu tipo de voz y madurez vocal. Creo que son premisas fundamentales para afianzar los cimientos sólidos de la voz.

ÓA: ¿Cómo ha visto la evolución de su voz hasta ahora y qué roles le gustaría afrontar en próximos conciertos o producciones?

C.F.: La evolución ha sido muy rápida, pero muy bien asimilada. Como comentaba antes, y aunque parezca una obviedad, siento que mi voz es mía, que no es un caballo desbocado, que está más sólida mental y físicamente. No quiero que suene pedante, pero empiezo a sentir que puedo hacer con la voz lo que quiero. Por ejemplo, puedes intentar hacer una nota filada, pero si tu voz o tu cuerpo no están preparados no conseguirás lo que pretendes. Gracias a esta conciencia estoy empezando a preparar arias belcantistas como por ejemplo «D’amor sull’ali rosee» de la Leonora de Il Trovatore. Mis roles soñados serían Tosca, Liù, Mimì, de Puccini; Desdemona de Verdi o, del bel canto, roles soñados como Norma o Imogene de Bellini, pero hay que bajar un poquito de los sueños y trabajar muy duro.

 ÓA: Acaba de ganar el Concurso Internacional de Música de Les Corts en su categoría de canto. ¿Qué supone este premio y qué puertas anhela que se abran ahora?

Carolina FAJARDO: ¡Ha sido una sorpresa tremenda! Mis compañeros del concurso eran fabulosos. Siento ahora muchísima felicidad por el premio, y a la vez una gran responsabilidad de seguir trabajando en la dirección correcta. Espero que sigan llegando oportunidades, como la que tuve recientemente en la Ópera de Sabadell, gracias a Mirna Lacambra y al maestro Daniel Gil de Tejada. Sería un sueño cantar en escenarios de Oviedo, Bilbao, Gran Canaria, Sevilla… Son teatros que te pueden aportar una experiencia tremenda para después dar pasos más ambiciosos, como son el Gran Teatre del Liceu, el Teatro Real o el Teatro de La Zarzuela. ¡Y porqué no¡ Probar en Italia… Una frase que me inspira muchísimo de Pablo Picasso es «la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando». Por lo tanto, cuando me lleguen las oportunidades, espero que me encuentren trabajando mucho.– ÓA