ENTREVISTAS

Michael Fabiano debuta 'Otello' en Las Palmas, tras su primer Enzo en Barcelona

11 / 02 / 2026 - Aniol COSTA-PAU. Actualizada al 22/03 - Tiempo de lectura: 6 min

Michael Fabiano El tenor Michael Fabiano © Elena CHERKASHYNA

Michael Fabiano atraviesa un momento especialmente intenso de su carrera, con España como uno de sus centros de operaciones. El tenor estadounidense, una de las grandes voces del panorama internacional, debuta en el Gran Teatre del Liceu el personaje de Enzo Grimaldo de La Gioconda de Ponchielli y encadena, en los meses siguientes, títulos de gran exigencia como Otello de Verdi y Andrea Chénier de Giordano en Las Palmas y Bilbao respectivamente. Residente en Madrid, Fabiano reconoce sentirse especialmente vinculado a la cultura española, en la que, asegura, encuentra «calma, inspiración y una profunda conexión con el público», elementos fundamentales para consolidar una etapa artística marcada por importantes debuts de personajes icónicos.

Tras su paso por el Liceu, del 24 al 29 de marzo Michael Fabiano viajará a Las Palmas de Gran Canaria para debutar Otello de Verdi en la temporada de Amigos Canarios de la Ópera junto a Erika Grimaldi y posteriormente, en mayo, dará vida a Andrea Chénier de Umberto Giordano en ABAO Bilbao Opera, compartiendo escenario con Saioa Hernández. Todo ello después de su regreso al Gran Teatre del Liceu donde debutó el personaje de Enzo Grimaldo en La Gioconda de Ponchielli, entre el 16 de febrero y el 2 de marzo en una producción firmada por Romain Gilbert y dirección musical de Daniel Oren. Esta Gioconda se enmarca en un periodo de intensa actividad en España del tenor estadounidense que desde hace un tiempo vive en Madrid, encadenando este curso, durante varios meses, algunos de los títulos más exigentes de su repertorio.

Pronto vas a debutar La Gioconda en el Liceu y ya han empezado los ensayos. ¿Cómo te sientes? Los ensayos están yendo muy bien. Es fantástico trabajar con Saioa Hernández, una gran cantante por la que siento un profundo respeto. Tiene una voz muy profunda y cantar junto a ella es un auténtico privilegio y me impulsa a hacerlo mejor. Por otro lado, esta producción de La Gioconda es fantástica. Romain Gilbert, el director de escena, ha creado una propuesta muy bella, realmente impresionante. Los personajes están muy claros, las ideas también, y él permite que los cantantes hagamos nuestro trabajo en escena cómodamente. No estamos haciendo cosas absurdas en el escenario, y eso es muy importante.

El personaje de Enzo es un rol nuevo. ¿Cómo ha sido la preparación y cómo afrontas este debut? Cuando me enfrento a un nuevo papel, es fundamental estudiar la historia del rol y de los cantantes que lo han interpretado en el pasado. Hay muchos tenores impresionantes que han cantado este personaje: Franco Corelli, Carlo Bergonzi, Mario del Monaco, Luciano Pavarotti o Plácido Domingo, por ejemplo. El primer paso es estudiar esa tradición. El segundo es asimilar el rol en mi propia voz y entender exactamente cómo funciona. Antes de pensar en la emoción del personaje o en el significado de las palabras, necesito que todas las notas estén plenamente integradas en mi voz. Cuando eso está más o menos listo, empiezo a organizar mis ideas sobre el personaje. Trabajo siempre en una mezcla entre música y texto, porque cuando se introduce emoción en el sonido, el sonido cambia. Eso es completamente normal. Es muy fácil cantar muchas óperas en un estudio sin pensar en las palabras, pero cuando empiezo a reflexionar sobre los temas y las emociones, el color de la voz se transforma y el modo de cantar también tiene que cambiar.

¿Y cómo describirías psicológicamente a este personaje? Este rol me parece fantástico, y es más lírico que spinto. Es muy interesante a pesar de ser en apariencia bastante simple: ama a una mujer, no ama a la otra, y punto. Lo único que debo mostrar es la admiración por Gioconda al final, cuando ella entrega su vida por los demás. Es un personaje directo. Si intento construir una psicología con demasiados niveles, no funciona. Es sencillo y coherente con la música.

Desde el punto de vista vocal o técnico, ¿qué es lo más importante o lo más difícil del papel? Vocalmente no es extremadamente difícil para mí porque tiene una línea de canto cercana a Verdi, y es muy romántico. Es un poco más agudo si lo comparo con otros títulos que canto habitualmente. Aun así, me gusta cantar roles agudos porque son como un gimnasio, un entrenamiento vocal. Y eso me gusta mucho.

Y, musicalmente, ¿cómo definirías La Gioconda de Ponchielli? Es un compositor que pertenece al periodo de la Scapigliatura, que se sitúa entre el canto verdiano y el verismo. Es un periodo muy breve, aproximadamente entre 1860 y 1880. En esta música se percibe claramente que Ponchielli quería abrir una nueva dirección estilística en el canto. No es exactamente propio del Romanticismo, es algo distinto. Ya se intuye el verismo, cuando los personajes empiezan a ser completamente reales. En La Gioconda los roles todavía tienen algo de místico y antiguo, pero musicalmente avanza hacia el verismo, aunque todavía no se ha alcanzado plenamente.

© Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL

Michael Fabiano como Calaf en 'Turandot' en el Gran Teatre del Liceu

Estos próximos meses encadena muchos compromisos en España, porque, después del Liceu, viajará a Las Palmas para debutar Otello, un personaje fundamental para cualquier tenor. He estado preparando Otello durante seis años. Otello es mi Biblia: está siempre cerca de mí, incluso en mi cama cada noche. He leído la obra de Shakespeare tres veces. Creo sinceramente que es un rol que estoy preparado para cantar y afrontar. Es interesante porque hay personas que piensan que no debería cantarlo, que es un papel exclusivamente dramático. Pero esas personas deberían observar a los tenores de la historia que lo han interpretado, como Giacomo Lauri-Volpi. Entiendo muy bien quién es Otello. Es un outsider, alguien distinto. Tiene un color de piel diferente al de quienes le rodean. Es un comandante, con una pasión enorme, una profunda admiración por su mujer y por su país. Pero los líderes con poder suelen ser personas ansiosas, siempre mirando detrás de ellos, preguntándose quién quiere matarlos o arrebatarles su posición. Puedo entender eso porque, además de mi carrera como cantante, soy líder de una fundación en Estados Unidos, y presidente y socio de una empresa tecnológica. Trabajo con personas que no pueden pagar un apartamento en Nueva York. Sé lo que significa tener que estar siempre atento a lo que ocurre a tu alrededor. Evidentemente, no es lo mismo que Otello, pero lo entiendo muy bien.

"Tenemos el privilegio de dedicarnos a esta profesión y que debemos servir siempre al público con nuestro talento. El público es lo más importante"

Después llegará Andrea Chénier, otro gran personaje del repertorio, en este caso en ABAO Bilbao Opera. Es un rol muy interesante porque se inspira en una persona real, que vivió en un momento de enorme transformación en la sociedad francesa, con la llegada de Napoleón. Al principio Chénier estaba completamente en contra de la monarquía y escribía poemas sobre la libertad y la libertad de expresión. Sin embargo, cuando la República tomó el poder, alrededor de 1792 o 1793, el nuevo gobierno fue demasiado lejos y actuó con una violencia extrema contra los monárquicos. Chénier escribió que deseaba un cambio social, pero se oponía a que se asesinara a la población monárquica. Ese fue el gran conflicto de su vida. Él se encontraba en una posición republicana, pero no al cien por cien. Y ese es un problema que también vemos hoy en nuestra sociedad: estamos polarizados, somos de izquierdas o de derechas. Si una persona no está totalmente alineada, es rechazada inmediatamente. Eso fue lo que le ocurrió a Andrea Chénier. Estaba de acuerdo en un 80 por cien con los nuevos líderes, pero no totalmente. Y por eso lo mataron. Es el ejemplo de una sociedad sin libertad de expresión.

Ahora que integras estos tres grandes roles, muy diferentes entre sí, ¿cómo definirías tu momento actual como cantante? Me siento muy afortunado por tener la oportunidad de cantar personajes tan importantes como Enzo, Chénier y Otello. Es un gran honor y un privilegio. Si consigo cantar aunque sea un 20 por ciento de lo bien que lo hicieron Del Monaco o Corelli, sentiré que he hecho un buen trabajo. Soy muy consciente del peso de la historia de los grandes tenores y de la responsabilidad que implica asumir estos papeles. Todo esto viene acompañado de emoción, pero también de una enorme responsabilidad.

Y, desde este momento privilegiado, ¿hacia dónde te gustaría que evolucionara tu carrera? Nadie puede saber con exactitud cómo se desarrolla una voz. No existe un único camino para todos los cantantes. Es importante recordar que tenemos el privilegio de dedicarnos a esta profesión y que debemos servir siempre al público con nuestro talento. Yo no estoy al servicio de mí mismo, estoy al servicio del público. Y si recuerdo eso cada día que canto, siento que cada día mejoro.– ÓA

bizet madrid J'Nai Bridges (Carmen) y Michael Fabiano (Don José) en 'Carmen' en Madrid © Teatro Real / Javier DEL REAL
Manon Liceu Py Nadine Sierra (Manon) y Michael Fabiano (Des Grieux) en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
bizet ny Michael Fabiano (Don José) e Isabel Leonard (Carmen) en Nueva York © Met Opera / Evan ZIMMERMAN
Tosca Liceu Michael Fabiano (Cavaradossi) y Maria Agresta (Tosca) en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
conteshoffmann / operactual.com Jessica Pratt y Michael Fabiano como Hoffmann en Bilbao © ABAO / Enrique MORENO
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