ENTREVISTAS

Serena Sáenz, soprano: "El éxito es un arma de doble filo"

22 / 06 / 2025 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 4 min

birds cd La soprano Serena Sáenz © Warner Classics

A sus treinta años, la soprano barcelonesa Serena Sáenz, Premio ÓPERA ACTUAL 2023, vive un momento de plenitud artística: acaba de publicar su primer disco en solitario, Birds (Warner Classics), y no para de incorporar nuevos roles en grandes teatros de Europa, dando con inteligencia los pasos más adecuados para su instrumento de lírico-ligera. Acaba de debutar Il re pastore mozartiano en Salzburgo y en junio ha cantado Marola de La tabernera del puerto en Madrid, antes de cantar Marie de La fille du régiment en el Festival de Múnich y una  en versión de concierto en Copenhague. La próxima temporada volverá a Berlín, Viena y al Liceu de Barcelona.

En junio y julio debutaré el papel de Marie de La fille du ­régiment de Donizetti en el Festival de Ópera de la Bayerische Staatsoper de Múnich. Un personaje muy divertido, uno de los pocos en los que puedes salir del estereotipo de la princesita afectada y tener más presencia escénica y autoridad. Me identifico bastante con su energía. El reto es que, al tratarse de un festival con muchas funciones, tenemos pocos ensayos, y es un papel muy largo, así que lo estoy preparando desde hace tiempo, aunque ahora estoy saltando entre varios proyectos.

También debuto el papel de Marola de La tabernera del puerto en el Teatro de La Zarzuela. Tengo muchas ganas de hacer este género, porque he cantado muchas romanzas en concierto, pero nunca una zarzuela completa. Y hacerlo en Madrid, que es la cuna del género, me hace mucha ilusión. Marola no es un rol agudo como otros de los que canto, y eso me viene bien para descansar un poco la zona sobreaguda y centrarme más en la palabra.

Mi objetivo es cantar durante muchos años, por lo que intento cuidarme mucho. Me siento muy cómoda con el repertorio lírico-ligero, pero creo que no se puede abusar de los agudos. Estoy combinando roles exigentes en coloratura con otros más líricos, y me está funcionando bien. Eso sí, con una planificación muy cuidadosa. No haría una Traviata la semana después de una Reina de la Noche, por ejemplo. De hecho, Violetta Valéry es un papel que siempre he querido hacer, pero me da mucho respeto. La cantaré por primera vez este verano en Copenhague, en versión concierto, porque primero quiero probarlo sin escena, concentrada en la música, y ver cómo me siento antes de asumirlo en una producción.

Creo estar viviendo un gran momento, pero tampoco me siento consolidada ni relajada. El éxito es un arma de doble filo… Es cierto que ya no tengo que hacer tantas audiciones para conseguir papeles, pero sí demostrarme a mí misma, al público y a los directores que confían en mí, que siguen teniendo razones para contar conmigo. Estar en un lugar reconocido no es el final del camino, es un punto de partida para seguir creciendo. Esto es un juego de muchas pantallas, como en un videojuego: siempre hay una nueva por conquistar. Y la próxima temporada no pararé de hacer debuts en nuevos teatros y de nuevos personajes.

Haber grabado Birds, mi primer disco, ha sido como un ­sueño. En el mundo de la lírica hacemos mucha música, pero casi siempre en directo. No queda registro físico de todo eso, más allá del recuerdo, por lo que tenía muchas ganas de dejar constancia del momento vocal y vital que estoy viviendo. Quería recuperar piezas poco conocidas, combinar repertorio y reflejar ese color fresco y joven de una soprano lírico-ligera. Los pájaros, en este caso, han sido una fuente de inspiración, porque han influido mucho a los compositores a la hora de escribir este tipo de piezas para voces como la mía.

En mi carrera, como en el disco, no todo es coloratura. Para Birds buscaba variedad, pero sí hay una línea común de ligereza, frescura, juventud, y dificultad técnica que define cada pieza. Sin embargo, algunas obras son más líricas, como las Goyescas de Granados o Rondine al nido de Vicenzo de Crescenzo, que me exigen mucho. Presentaré el disco en agosto en el Festival de Torroella de Montgrí (Girona) en un recital con la Orquestra Simfònica del Vallès.– ÓA

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