Las impactantes esperanzas en ruinas de las ‘Tres hermanas’ de Eötvös

Salzburgo

15 / 08 / 2025 - Xavier CESTER - Tiempo de lectura: 3 min

La nueva producción de la ópera 'Tres hermanas' de Peter Eötvos © SF / Monika RITTERSHAUS
La nueva producción de la ópera 'Tres hermanas' de Peter Eötvos © SF / Monika RITTERSHAUS
La nueva producción de la ópera 'Tres hermanas' de Peter Eötvos © SF / Monika RITTERSHAUS

Festival de Salzburgo

Eötvös: TRI SESTRI

Nueva producción

Dennis Orellana, Cameron Shahbazi, Ayreh Nussbaum Cohen, Kangmin Justin Kim, Mikołaj Trąbka, Ivan Ludlow, Jacques Imbrailo. Dirección musical: Maxime Pascal y Alphonse Cemin. Dirección de escena: Evgeny Titov. Felsenreitschule, 12 de agosto de 2025.

Con el estreno, en 1998, de Tri sestri (Tres hermanas), Peter Eötvös inauguró de forma magistral uno de los corpus operísticos más relevantes de las pasadas décadas. La entrada en el repertorio de Salzburgo es un jalón más de una fructífera política del festival de programación de grandes títulos de la segunda mitad del siglo XX (Nono, Henze, Martinu), saldado otra vez con un éxito artístico absoluto.

El acercamiento del libreto en ruso de Claus H. Henneberg y del compositor húngaro, desaparecido en 2024, se aleja de una adaptación lineal del conocido drama de Chéjov para presentar un original prisma de miradas y recuerdos fragmentados, tres secuencias que contemplan las mismas situaciones desde la perspectiva de tres personajes: dos de las hermanas, Irina y Masha y, en medio, su hermano Andrey. Como prólogo, Eötvös sitúa la reflexión final de las hermanas con su anhelo, utópico, de volver a Moscú.

Drama de ilusiones perdidas, sueños no realizados, expectativas frustradas, tanto por circunstancias externas como por incapacidad de las mismas protagonistas, Tres hermanas es una historia íntima en teoría poco propicia a la amplitud de la Felsenreitschule. El montaje de Evgeny Titov dinamita (casi literalmente) la condición de drama pequeño burgués, situando la acción en un mundo en ruinas, cortesía de la espectacular escenografía de Rufus Didwiszus. Una vía destruida a la salida de un túnel, escombros por todas partes, refugiados (la mayoría ancianos) huyendo de un desastre desconocido son elementos que sitúan las inquietudes de las hermanas en un mundo caótico que se hunde. Tras el prólogo, donde aparecen vestidas de blanco, como tres fantasmas de un mundo que se resiste a desaparecer, Titov mantiene algunos elementos conductores (el incendio, los soldados, una anciana en un lecho de hospital) a la vez que diferencia con nitidez el tono de cada secuencia, sin miedo a caer en un humor grotesco. Como el reloj que rompe el Doctor, el vestuario multiépoca de Emma Ryott nos sitúa en un tiempo parado, con las protagonistas atrapadas entre un pasado idealizado y un futuro inalcanzable. La imagen final, ¿es una brizna de esperanza? Ante la mirada desencantada de las hermanas, la anciana prueba con el dedo el pastel de Irina. ¿Retorno a una inocencia primigenia? ¿O espejismo cruel de la senectud?

El final de la partitura, de un carácter casi intangible, tampoco ofrece respuestas claras, quizá porque la vida tampoco las da. En todo caso, Eötvös creó una partitura hipnótica, de gran cohesión formal a la vez que de potente expresividad, donde la inteligibilidad del texto convive con puntuales vuelos líricos de las voces sobre unas texturas instrumentales fascinantes, que abrazan desde el frenesí irresistible hasta pasajes de un refinamiento extremo, siempre al servicio de las emociones de los personajes. Otra originalidad de la obra es la disposición orquestal, con un pequeño grupo en el foso y una formación más nutrida detrás del escenario. Gran especialista del repertorio contemporáneo, el conjunto Klangforum de Viena fue el vehículo idóneo para las delicuescencias de la música de Eötvös, bajo el gesto preciso y firme de Maxime Pascal, con la colaboración de Alphonse Cemin.

"De voz más carnosa y actitud asertiva, Cameron Shahbazi fue una Masha insinuante que, desde la altivez, cayó al fondo de la desesperación tras la marcha de Vershinin"

Última singularidad de la obra, asignar las tres protagonistas y la cuñada Natasha a la voz de contratenor. Eötvös autorizó el uso de cantantes femeninas pero la versión original, usada en Salzburgo, mantiene la fascinación de un tono, entre la irrealidad y la extrañeza, del todo adecuado al destino de las protagonistas. De timbre refulgente, Dennis Orellana fue una Irina indecisa e infantil que alcanzó un contenido patetismo ante la muerte de un pretendiente. De voz más carnosa y actitud asertiva, Cameron Shahbazi fue una Masha insinuante que, desde la altivez, cayó al fondo de la desesperación tras la marcha de Vershinin. Aunque Olga tiene un protagonismo menor, Ayreh Nussbaum Cohen aportó solidez vocal y comprensión hacia sus hermanas. Kangmin Justin Kim se entregó a fondo con la antipática Natasha, saboreando con bienvenido histrionismo su abrupta vocalidad y trepando con furia por el escenario para encontrarse son su amante.

Mikołaj Trąbka aportó al desafortunado Barón Tuzenbach un atractivo instrumento de barítono lírico, bien contrapuesto al amenazador Solyony, su némesis, de Anthony Robin Schneider. Uno de los grandes momentos de la representación estuvo a cargo de Jacques Imbrailo, de hiriente elocuencia en el soliloquio en el que Andrey no solo desnuda su alma, también su cuerpo (prostético) de borracho obeso. Ivan Ludlow fue un sinuoso Vershinin, Andrei Valentiy un ajustado Kulygin, Aleksander Teliga una criada Anfisa de rotunda voz de bajo, mientras que Jörg Schneider atacó con ferocidad casi suicida la aguda tesitura del Doctor, completando sin mácula el reparto Seiyoung Kim y Kristofer Lundin. Una representación impactante.  * Xavier CESTER, crítico internacional de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }