Unas ‘Nozze’ aceleradas inauguran la temporada en la Bayerische Staatsoper

Múnich

06 / 11 / 2023 - Lluc SOLÉS - Tiempo de lectura: 4 min

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nozze bayerische Konstantin Krimmel (Figaro) y Huw Montague Rendall (Conde de Almaviva) en 'Le nozze di Figaro' © Bayerische Staatsoper / Wilfried HÖSL
nozze bayerische La nueva producción de 'Le nozze di Figaro' de Evgeny Titov en Múnich © Bayerische Staatsoper / Wilfried HÖSL
nozze bayerische La nueva producción de 'Le nozze di Figaro' de Evgeny Titov en Múnich © Bayerische Staatsoper / Wilfried HÖSL

Bayerische Staastsoper

Mozart: LE NOZZE DI FIGARO

Nueva producción

Huw Montague Rendall, Elsa Dreisig, Louise Alder, Konstantin Krimmel, Avery Amereau, Dorothea Röschmann, Willard White. Dirección musical: Stefano Montanari. Dirección de escena: Evgeny Titov. 4 de noviembre de 2023.

La Bayerische Staatsoper ha empezado una nueva temporada nada menos que con Le nozze di Figaro, la perla erótico-cómica de Mozart, de la mano del director Stefano Montanari y el regista Evgeny Titov. Se sabe que comenzar con un hit semejante es jugar con una espada de doble filo, y esta vez no puede decirse que todo el mundo haya salido indemne.

Para empezar hay que reconocer que el ensemble reclutado es implacable. Esto forma parte de la garantía del teatro bávaro, donde casi siempre es la amalgama de voces lo que destaca por encima de todo. Pero lo musicalmente excelente ha ido más allá de las voces: la dirección trepidante, casi rossiniana de Montanari convirtió la archiconocida obertura en una divertida carrera de obstáculos, aunque no dudó en dejar espacio a las expansiones emocionales de los personajes para culminar en una delicada rendición de «Contessa, perdono», atenta a la relevancia dramatúrgica del momento.

"Konstantin Krimmel, fijo en el 'ensemble' muniqués, es un nuevo Figaro a tener muy en cuenta, ya que en su interpretación casan desparpajo 'buffo' y excelencia musical"

Al abrigo de Montanari brilló el conjunto vocal encargado de dar vida a estas Nozze inaugurales con un magnífico trabajo. Avery Amereau aportó un Cherubino aterciopelado y extrañamente maduro, mientras que Louise Alder, la estrella de la velada, optó por una Susanna más clásica, fresca y juguetona, esperando a la culminante «Deh veni, non tardar» para enseñar las posibilidades de su finísimo instrumento. Decepcionó un poco el timbre presente y controlado, pero un poco tímido, de la soprano Elsa Dreisig, que no acabó de aprovechar las arias clave de la Contessa, «Porgi amor» y «Dove sono i bei momenti». El apartado masculino estuvo también a la altura, especialmente por lo que hace a la interpretación: el Conte divertido y desacomplejado del joven Huw Montague Rendall destacó especialmente en este sentido. El bajo Willard White fue un Bartolo convincente y musicalmente decisivo en los números de conjunto. Konstantin Krimmel, fijo en el ensemble muniqués, es un nuevo Figaro a tener muy en cuenta: en su entrega casan desparpajo buffo y excelencia musical, lo que le permite dibujar un protagonista constante en su versatilidad, excelente tanto en la ironía mordaz de «Se vuoi ballare, signor contino» como en la sinceridad exaltada de «Apprite un po’ quegli occhi».

Este feliz grupo de cantantes e intérpretes –dirigidos, cabe decirlo, con rigor y acierto– chocaba con una puesta de escena más bien anodina. La propuesta de Titov se encalla en unas coordenadas demasiado conocidas, donde el centelleo de los vestidos sobre una escenografía de tonos oscuros predomina sobre cualquier idea o concepto. La tematización de lo bizarro (el acabado pseudo-gótico de los decorados o las referencias a prácticas sexuales como el BDSM) no hace justicia a la obra, uno de cuyos pilares es precisamente el tratamiento cotidiano y realista de temas como el sexo o la fluidez performativa del género. Interesante, en todo caso, la idea de convertir el boschetto de la última escena en una plantación de marihuana, menos aleatoria de lo que parece en su reinterpretación del jardín de las delicias shakesperiano –A Midsummer Night’s Dream es una fuente evidente de Da Ponte–, donde las convenciones sociales imperantes pierden momentáneamente su validez.  * Lluc SOLÉS, crítico internacional de ÓPERA ACTUAL