CRÍTICAS
INTERNACIONAL
La extraordinaria fuerza dramática de 'Peter Grimes'
Roma
Teatro dell'Opera di Roma
Britten: PETER GRIMES
Sophie Bevan, Catherine Wyn-Rogers, Clare Presland, Allan Clayton, Simon Keenlyside, Clive Bayley, Jacques Imbrailo. Dirección musical: Michele Mariotti. Dirección de escena: Deborah Warner. 17 de octubre de 2024.
Esta producción de la obra maestra operística de Britten —tenía solo 31 años cuando la compuso— es uno de los montajes operísticos más exitosos de los últimos años. Tras estrenarse en el Teatro Real de Madrid en 2021 y reponerse en la Opéra de Paris y en el Covent Garden londinense, llegó ahora a la Ópera de Roma. La dirección escénica de Deborah Warner, en la que colaboran en total armonía Michael Levine en la escenografía, Luis F. Carvalho en el vestuario y Peter Mumford en la iluminación, crea un espectáculo directo y concentrado de extraordinaria fuerza dramática. Algunas atmósferas recuerdan al cine expresionista de los años veinte: el prólogo se convierte en un sueño de Peter, o más bien en una pesadilla, en la que aparece rodeado de figuras hostiles vestidas de negro que le iluminan con antorchas. El momento más impactante de la obra es la escena de la taberna, momento en el que, en otras ediciones de esta obra, suele resolverse con una serie de sketches que giran en torno a los estrafalarios habitantes de Aldeburgo, mientras que en esta propuesta se ofrece un potente y despiadado fresco de la fauna humana del pueblo.La dirección escénica de Warner, como la música de Britten, cambia de registro expresivo en las distintas escenas e incluso tiene momentos poéticos y delicados, pero la atmósfera dominante es oscura y pesimista.
La dirección musical consiguió estar en perfecta sintonía con la dirección escénica. Michele Mariotti también alcanzó la cima en la escena de la taberna: aquí su dirección se volvió áspera y violenta, con unos tempi impresionantemente rápidos, pero definiendo y enfatizando cada pequeño detalle de la orquestación. Los seis interludios orquestales, de una profundidad sinfónica soberbia y de un intenso poder de sugestión, fueron de antología, y la orquesta respondió magníficamente en todo momento a la batuta de su director principal.
Como en Madrid (ver crítica en este enlace), el protagonista de esta versión romana fue Allan Clayton, que encarnó a un Peter atormentado, desesperado, angustiado, víctima de la malevolencia de los aldeanos que le aíslan y persiguen. Pero queda claro que él no es mejor que ellos, porque maltrata a su ayudante, todavía un niño, más allá de lo tolerable y emplea la violencia física incluso contra Ellen, la única que le comprende y ayuda. Por cierto, Sophie Bevan defendió el papel de Ellen de forma perfecta, dibujando un personaje angelical y compasivo, pero también seguro y fuerte. Simon Keenlyside confirmó su talla artística como el capitán Balstrode y Catherine Wyn-Rogers, en el papel de Auntie, también estuvo excelente, al igual que el resto del numeroso reparto que respondió a las indicaciones del director de orquesta y de la regista con esa unión total de habilidades interpretativas que es característica de la escuela británica. El Coro de la Ópera fue también un gran protagonista de la velada. * Mauro MARIANI, corresponsal en Roma de ÓPERA ACTUAL
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