‘La del manojo de rosas’ volvió fresca, como en su primer día

Madrid

21 / 11 / 2024 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

sorozábal madrid La producción de Emilio Sagi de 'La del manojo de rosas' © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
sorozábal madrid Vanessa Goikoetxea y Manel Esteve en 'La del manojo de rosas' © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
sorozábal madrid La producción de Emilio Sagi de 'La del manojo de rosas' © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Sorozábal: LA DEL MANOJO DE ROSAS

Reposición del clásico montaje de Emilio Sagi

Vanessa Goikoetxea, Manel Esteve Madrid, Gerardo López, Jesús Álvarez Carrión, Nuria García Arrés, Ángel Ruiz, Enrique Baquerizo, Milagros Martín. Dirección de escena: Emilio Sagi. Dirección musical: Alondra de la Parra. 20 de noviembre de 2024.

La sexta reposición de La del manojo de rosas en el montaje de Emilio Sagi (ver previa en este enlace), desde su estreno en 1990 en el Teatro de La Zarzuela, lejos de convertirse en un regreso rutinario, se saldó, como siempre, en una auténtica fiesta. Son bien conocidas las virtudes de esta puesta en escena perfecta, sin comillas ni cursivas: economía de medios, claridad, sorpresa, diversión y una elegancia que se resume en la plazoleta Delquevenga, todo un universo, una mentalidad y un humor madrileños que no parecen dispuestos a pasar a mejor vida o, como diría Espasa, a “cortacircuitarse”. Por lo ingenioso y la simpatía de las caracterizaciones, además de los toques intrínsecos de modernidad, sin la menor concesión a la demagogia, la brillante propuesta de Sagi acaba siendo una representación del pequeño teatro del mundo en versión castiza. Inteligible, y fabulosamente entretenida, es un regalo para cualquiera que aprecie la música y el teatro españoles.

Se nota, por si fuera poco, la total entrega de los intérpretes, conscientes de participar, o mejor dicho, de recrear, todo un mito de la escena teatral del país, del que algunos de ellos, como Milagros Martín —aquí en Doña Mariana, habiendo dado vida a Ascensión en anteriores entregas— y Enrique Baquerizo, han sido sus protagonistas a lo largo de todos estos años. Lo que era —y sigue siendo— una representación de primera categoría se convierte así, sin necesidad de notas a pie de página ni comentarios pedantes, en la demostración de la vigencia de un género y de la cultura que lo hizo posible.

En el papel protagonista de Ascensión, la soprano Vanessa Goikoetxea, de imponente presencia escénica, lució una voz rotunda, expresiva, sin problemas en los agudos ni en los forti, que algún exceso de vibrato nunca consiguió empañar. Manel Esteve tiene un instrumento ancho, cálido, de una gran densidad, y lo utilizó sin miedo para componer un personaje de gran atractivo: con esos mimbres, que brillaron especialmente en “Madrileña bonita”, pero también en los dos dúos con Ascensión, no es de extrañar que la muchacha no se lo pudiera quitar de la cabeza… Muy bien expresada la melancolía del “Qué tiempos aquellos”, con una excelente interpretación de Goikoetxea.

"En el papel protagonista de Ascensión, la soprano Vanessa Goikoetxea, de imponente presencia escénica, lució una voz rotunda, expresiva, sin problemas en los agudos ni en los fortes"

La soprano Nuria García Arrés compuso una pizpireta y encantadora Clarita, aunque la algo escasa proyección de la voz le dificultó un poco redondear el personaje, que tiene algo de ingenuamente presuntuoso. Capó fue magníficamente cantado por Jesús Álvarez Carrión, tan buen actor como músico, con naturalidad, soltura y gracia, y Gerardo López salvó con dignidad y soltura el papel un poco ingrato del aviador Ricardo. El gran Ángel Ruiz, de larga y polifacética carrera, se alzó a primera línea con un Espasa de antología, fabulosamente divertido, sin sobreactuaciones ni excesos y una dicción clara y expresiva, una auténtica hazaña. Recibió, como es debido, una gran ovación. De la Doña Mariana de Milagros Martín y del Don Daniel de Enrique Baquerizo son de resaltar la frescura y la intención: es un lujo contar con dos artistas que no parecen conocer lo que es la inercia ni la monotonía.

Excelentes todo el resto de los participantes del espectáculo: los miembros del Coro Titular del Teatro, los bailarines y figurantes, de primera importancia en una puesta en escena que quiere retratar un mundo no del todo perdido. De ahí la importancia de la coreografía de Goyo Montero, actualizada por Nuria Castejón, la inteligente iluminación de Eduardo Bravo, el fino vestuario —otro clásico— de Pepa Ojanguren y —cómo no— la escenografía de Gerardo Trotti. Dinámica la dirección de la debutante en el género Alondra de la Parra al frente de una gran Orquesta Titular.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }