Kosky firma una relectura febril y Pirgu la corona con un Des Grieux memorable

Zúrich

18 / 02 / 2025 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 min

puccini zurich La nueva producción de 'Manon Lescaut' de Barrie Kosky © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
puccini zurich Elena Stikhina como Manon Lescaut y Saimir Pirgu como Des Grieux © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
puccini zurich Elena Stikhina como Manon Lescaut y Saimir Pirgu como Des Grieux © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS

Opernhaus Zürich

Puccini: MANON LESCAUT

Nueva producción

Elena Stikhina, Saimir Pirgu, Konstantin Shushakov, Shavleg Armasi, Daniel Norman, Valeriy Murga, Siena Licht Miller, Álvaro Diana Sanchez, Tomislav Jukić, Samson Setu. Dirección musical: Marco Armiliato. Dirección de escena: Barrie Kosky. 14 de febrero de 2025.

En la Opernhaus Zürich, Barrie Kosky presentó una lectura de Manon Lescaut que, si bien tuvo grandes aciertos estéticos y conceptuales, terminó restando impacto a los momentos de mayor catarsis dramática. El regista, que concibe la música de Puccini como un «sueño febril», creó una producción que visualmente potencia la naturaleza cinematográfica de la partitura; inspirado por el pintor belga James Ensor, llenó el escenario con imágenes grotescas y carnavalescas, donde el coro, como una multitud de máscaras, observa y juzga a los protagonistas. Una estética que subraya la violencia, el erotismo y la emoción pura que Puccini anticipó al siglo XX, y Kosky transforma, mirando a Ensor, el mundo de Manon en un espectáculo entre el teatro y la pesadilla. La propuesta del director australiano reconfigura la estructura dramática de la obra al mostrar la muerte de Des Grieux antes que la de Manon, dejando a la protagonista en una soledad aún más absoluta, decisión que, en teoría, refuerza la desesperación final, pero que en la práctica generó una desconexión con la intensidad de la partitura.

Por ello, el protagonismo absoluto de la velada recayó en Saimir Pirgu, quien debutaba en el rol de Des Grieux y lo hizo con una seguridad, entrega y virtuosismo vocal que lo posicionan como uno de los tenores más destacados del panorama internacional. Desde los susurros más líricos del primer acto, pasando por una emocionante «Donna non vidi mai», cada frase fue modelada con elegancia y exhibiendo un squillo poderoso y una expresividad arrolladora. Su «Guardate, pazzo son io!» fue el clímax absoluto de su actuación, resolviendo con insultante seguridad el temido Si natural. Pero Pirgu aún tenía más que ofrecer: en el dúo del cuarto acto, junto a la Manon de Elena Stikhina coronaron el «Tu amore?» con un espectacular Do natural, demostrando un dominio vocal excepcional en una de las óperas más exigentes del repertorio.

"Saimir Pirgu debutaba en el rol de Des Grieux y lo hizo con una seguridad, entrega y virtuosismo vocal que lo posicionan como uno de los tenores más destacados del panorama lírico internacional"

Por su parte, la soprano rusa ofreció una Manon de torrencial proyección vocal, con un timbre voluptuoso y un fraseo exquisito. Stikhina supo equilibrar la fragilidad del personaje con su arrolladora presencia escénica, brillando especialmente en «In quelle trine morbide» y entregándose con pasión en los dúos. Sin embargo, su «Sola, perduta, abbandonata» no terminó de alcanzar la explosión emocional esperada, quizás debido a la frialdad del concepto escénico en este punto. Aun así, su interpretación fue conmovedora y dejó una huella imborrable en el público.

En el podio, Marco Armiliato reafirmó su maestría en el repertorio con una dirección de exquisito lirismo; su conocimiento de la acústica de la Opernhaus Zürich le permitió modelar los contrastes de la obra con precisión, desde la magnificencia del segundo acto hasta la desesperanza de la escena final. El intermezzo fue uno de esos momentos que quedan en la memoria, desplegando una gran carga emocional. En cuanto al coro, su papel escénico, potenciado por Kosky, fue notable, aunque la cuerda femenina dejó claro que necesita una reestructuración, algo que ya se ha señalado en anteriores producciones de la casa.

El resto del elenco estuvo a la altura del reto: Konstantin Shushakov como Lescaut mostró un buen desempeño tanto escénico como vocal, aunque sin llegar a deslumbrar y, por su parte, Shavleg Armasi compuso un Geronte sólido y de notable autoridad vocal. Entre los comprimarios destacó Siena Licht Miller como el Músico, aportando una presencia escénica carismática y un fraseo refinado.

Kosky acierta en la representación del lujo como algo efímero, grandilocuente y superficial: los carruajes barrocos aparecen y desaparecen como un espejismo, el palacio de Geronte se presenta con una ostentación caricaturesca. Sin embargo, el último acto, despojado de artificios, con una Manon estática en el centro del escenario, redujo considerablemente el impacto emocional de la escena más desgarradora de la ópera. La dirección musical y el dúo protagonista sostuvieron la función con creces, ofreciendo momentos de gran belleza y emoción. Pero el gran triunfo de la noche fue, sin duda, el debut de Pirgu en el rol de Des Grieux, consolidándose como un intérprete de referencia en este exigente papel.  * Albert GARRIGA, corresponsal en Zúrich de ÓPERA ACTUAL

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