CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Italia se reencuentra con Britten
Martina Franca
Festival della Valle d’Itria
Britten: OWEN WINGRAVE
Nueva producción
Äneas Humm, Ruairi Bowen, Charlotte-Anne Shipley, Sharon Carty, Chiara Boccabella, Lucia Peregrino, Simone Fenotti, Chenghai Bao, Kristian Lindroos. Dirección musical: Daniel Cohen. Dirección de escena: Andrea De Rosa. Palazzo Ducale, 27 de julio de 2025.
En consonancia con la edición de este año del Festival della Valle d’Itria, titulada Guerra y paz, la nueva producción y primera representación italiana, más de 50 años después de su composición, de Owen Wingrave de Benjamin Britten con libreto de Myfanwy Piper (basado en un relato de Henry James), quien también proporcionó a Britten el argumento para Una vuelta de tuerca. Escrita entre 1969 y 1970, duodécima y penúltima obra del máximo compositor inglés del siglo XX, la ópera fue encargada por la BBC, que la emitió en 1971. Dos años más tarde se preparó la versión para teatro, que se estrenó en el Covent Garden de Londres el 10 de mayo de 1973. Es inexplicable su ausencia de los principales escenarios, especialmente en el ámbito anglófono, y muy pocas las reposiciones: la trama y la música son de absoluta y total actualidad. La valiente propuesta del Festival, capitaneado por la directora artística Silvia Colasanti, con una producción centrada tanto en el aspecto escénico como en la excelente ejecución musical, lo confirma.
El mérito cae sobre todo en la interpretación que ha ofrecido Daniel Cohen, director musical del Staatstheater de Darmstadt desde 2018, presente en los carteles europeos a menudo con títulos poco ejecutados, ya invitado en ediciones anteriores del Festival, en el podio de la Orquesta de la Academia del Teatro alla Scala. Una dirección atenta a la concertación, nada fácil; al canto de conversación articulado a menudo en varios planos vocales y, por lo tanto, con la necesidad de precisión musical también por parte de los solistas, particularmente feliz en la búsqueda de la tinta que caracteriza a esta ópera, especialmente en la inspirada segunda parte, comenzando por la balada interpretada a cappella por el Narrador y un coro de voces blancas. El eco del anterior Peter Grimes es evidente, tanto en el enfoque de la infancia violada (el niño asesinado por su abuelo en un exceso de castigo) como en la angustiosa némesis del protagonista, que rechaza la imposición familiar de la carrera militar, clara referencia a la objeción de conciencia del autor en la época de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, Owen se revela todo menos débil y cobarde al enfrentarse a su familia y a su novia, a costa de sacrificar su vida por sus ideales. La habitación de los fantasmas en la que es encerrado y luego encontrado muerto guarda celosamente el secreto. Perfecta en este sentido la dirección de Andrea De Rosa, nombre consagrado tanto en la prosa como en el teatro lírico, en su debut en el Festival de Martina Franca: con una loable esencialidad desarrolla la historia, articulada en muchas escenas pensadas originalmente para tomas televisivas en rápida sucesión, sin perder el ritmo. Sobre todo, sin recargar con superestructuras dramatúrgicas, hoy en día siempre inoportunas, una historia que ya tiene por sí misma una trama densa de vivencias y recuerdos, a veces inquietantes. La escena, prácticamente fija, consiste en una galería de retratos, que son en realidad siluetas de tiro al blanco y jaulas que cierran eficazmente los espacios haciéndolos claustrofóbicos a pesar de estar abiertos, obra de Giuseppe Stellato; el vestuario contemporáneo es de Ilaria Ariemme; y la iluminación, adecuada, de Pasquale Mari.
Las voces principales están especializadas en el repertorio inglés empezando por el barítono Äneas Humm en el papel protagonista, de voz clara, brillante y bien proyectada, intérprete excepcional por su penetración psicológica y actoral. El tenor Ruairi Bowen es el compañero de armas Lechmere y también rival en el amor de Owen, la soprano Charlotte-Anne Shipley, que presta su voz a la arrogante y violenta Miss Wingrave, la tía que desprecia a Owen, mientras que la mezzosoprano Sharon Carty interpreta con eficacia el papel de la novia Kate, empujada por su madre, Mrs Julian, la soprano Chiara Boccabella, al matrimonio por interés. Importante es la aportación de las jóvenes voces seleccionadas por la Academia del Belcanto Rodolfo Celletti, sobre todo la excelente soprano Lucia Peregrino en el papel de Mrs Coyle, el tenor Simone Fenotti, el irreductible general Philip Wingrave que deshereda a su nieto, y el tenor Chenghai Bao, muy buen Narrador.
Merece una mención especial el barítono finlandés de 35 años Kristian Lindroos, sobrino del famoso tenor Peter Lindroos, en el papel de Spencer Coyle, el militar encargado de entrenar a Owen que, aunque no comparte sus ideas, le comprende y le apoya en su elección. Aquí también es inevitable el paralelismo con Balstrode, el amigo fraternal de Peter Grimes. En el escenario, con la participación de las jóvenes fuerzas de la zona, también está el Coro de voces blancas de la Fundación Paolo Grassi, dirigido por Angela Lacarbonara. * Andrea MERLI, crítico de ÓPERA ACTUAL
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