'El gitano por amor', una feliz recuperación

Oviedo

23 / 03 / 2026 - Antonio HEDRERA - Tiempo de lectura: 3 min

El gitano por amor Oviedo 'El gitano por amor', de Manuel García, en su paso por Oviedo © Festival de Teatro Lírico Español
El gitano por amor Oviedo 'El gitano por amor', de Manuel García, en su paso por Oviedo © Festival de Teatro Lírico Español
El gitano por amor Oviedo 'El gitano por amor', de Manuel García, en su paso por Oviedo © Festival de Teatro Lírico Español

XXXIII Festival de Teatro Lírico Español

García: EL GITANO POR AMOR

Juan de Dios Mateos, Suzana Nadejde, Pablo Gálvez, María José Moreno, Begoña Gómez, José Ángel Florido, Enric Martínez-Castignani, Pablo López. Oviedo Filarmonía. Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo. Dirección musical: Carlos Aragón. Dirección de escena: Emilio Sagi. Teatro Campoamor, 19 de marzo de 2026.

Nuevo lleno en el Campoamor en la segunda cita del XXXIII Festival de Teatro Lírico Español, con el estreno ovetense de El gitano por amor, ópera bufa en dos actos de Manuel García que, tras casi dos siglos de olvido desde su estreno en 1829 en México, ha sido recuperada en 2024 por el Teatro Cervantes de Málaga y llega ahora a Oviedo antes de su inminente paso por el Teatro de La Zarzuela (ver previa en este enlace). Se trata, en efecto, de una recuperación bienvenida. Sobre una trama de enredos amorosos, cambios de identidad y contrastes sociales —basada en La gitanilla cervantina—, García construye una partitura de filiación rossiniana, con guiños mozartianos en los personajes de la nobleza frente a un lenguaje más popular asociado al mundo gitano, con ritmos característicos, castañuelas y panderetas. El contraste se subraya eficazmente desde la escena y el vestuario de Jesús Ruiz, con el rojo dominante en los gitanos frente al blanco de la aristocracia.

La propuesta escénica de Emilio Sagi, con escenografía de Daniel Bianco, articula el primer acto en torno a un espacio dominado por el rojo —suelo, sillas flamencas y telón de flecos que evoca un mantón—, con un fondo floral construido a partir de volantes. El segundo acto, en contraste, presenta un ámbito de predominio blanco en las sillas y en los tres grandes ventanales, que permiten un eficaz juego lumínico de Eduardo Bravo.

En el plano vocal, el tenor almeriense Juan de Dios Mateos dio vida a Hernando con solvencia, con un agudo bien apoyado aunque de proyección algo limitada, destacando en su escena “Hernando, desventurado”. A su lado, la soprano rumana Suzana Nadejde compuso una convincente Rosita, mostrando desde su entrada (“Aquí está la gitanilla”) una sólida coloratura, vibrato suficientemente evocador, buen volumen y un agudo grato. Supo además fundir el bel canto con la racialidad del personaje mediante ricas variaciones, con especial emotividad en su aria final “Amado padre, tened piedad”. El barítono accitano Pablo Gálvez construyó un Baldaquín de gran presencia y volumen, con soltura en los concertantes y notable desparpajo escénico, erigiéndose con naturalidad en el principal motor dramático de la función. Por su parte, la soprano María José Moreno imprimió a Inés un carácter sereno y elegante, particularmente en su aria de inspiración mozartiana, “Amor, piadoso amor”, donde lució un bello color, emisión impecable y dominio de la coloratura.

Completaron el reparto la mezzosoprano Begoña Gómez como Laura, ágil en su dúo con Baldaquín, y el tenor José Ángel Florido, natural como Manolo y eficaz en el dúo con Inés. Enric Martínez-Castignani encarnó un Marqués del Pino equilibrado entre autoridad y comicidad, mientras que Pablo López ofreció un Corregidor de carácter firme.

El Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo aportó color y dinamismo como grupo de gitanos, con buen rendimiento en el arranque, aunque con algún desajuste puntual en el segundo acto. Desde el podio, Carlos Aragón —ya responsable del reestreno moderno de la obra en Málaga— dirigió a la Oviedo Filarmonía con atención al detalle, resolviendo con eficacia los numerosos concertantes. La orquesta ofreció un notable rendimiento, tanto en la obertura como en su acompañamiento al canto.

Conviene celebrar sin reservas la recuperación de un título que, por su calidad musical y eficacia escénica, merece una presencia más habitual en el repertorio, y ojalá sirva de estímulo para la recuperación de otras obras del rico patrimonio lírico español.  * Antonio HEDRERA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL

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