El debut de Pretty Yende en el Festival de Cap Rocat

Llucmajor

04 / 08 / 2025 - Eugènia GALLEGO - Tiempo de lectura: 4 min

Yende Cap rocat Pretty Yende y Riccardo Frizza © Festival Cap Rocat / David MUDARRA
Yende Cap rocat Pretty Yende y Riccardo Frizza © Festival Cap Rocat / David MUDARRA

Festival Cap Rocat

Concierto de PRETTY YENDE

Gala de inauguración

Pretty Yende, soprano. Orquestra Simfònica de les Illes Balears. Dirección: Riccardo Frizza. 1 de agosto de 2025.

La inauguración del Festival Cap Rocat reunió nuevamente a artistas de renombre internacional en uno de los enclaves más singulares del verano lírico europeo. En esta ocasión, la soprano sudafricana Pretty Yende fue la encargada de abrir el certamen acompañada por la Orquestra Simfònica Illes Balears bajo la batuta de Riccardo Frizza, en un programa que abarcó desde el bel canto hasta la ópera romántica centroeuropea, pasando por joyas del repertorio francés. Sin embargo, pese a la impecable factura artística de todos los implicados, la gala no alcanzó su plena temperatura expresiva hasta sus compases finales.

"El auténtico punto de inflexión de la velada llegó en el segundo bis, cuando Pretty Yende abordó con brillantez 'Me llaman la primorosa' de 'El barbero de Sevilla' de Gerónimo Giménez"

Pretty Yende ofreció una prestación vocal técnicamente cuidada y afinada, con una emisión elegante, pero sin la entrega emocional que suele convertir sus actuaciones en momentos memorables. Desde su entrada con “Casta diva”, fue evidente una cierta distancia con la audiencia, tanto física —por su ubicación algo retirada de la amplificación— como interpretativa, con una proyección contenida y un fraseo algo introvertido. Fue una decisión probablemente inteligente dada la sonorización —menos lograda que en anteriores ediciones del Festival—, pero que afectó de forma perceptible a la intensidad del discurso musical. El repertorio, por otro lado, requería implicación plena, especialmente en páginas como el “Ave Maria” de Otello o la célebre aria de la protagonista de Rusalka, que demandan una conexión emocional directa con el oyente.

El auténtico punto de inflexión de la velada llegó en el segundo bis, cuando Yende abordó con brillantez “Me llaman la primorosa” de El barbero de Sevilla de Gerónimo Giménez: fue entonces, y solo entonces, cuando emergió plenamente la artista internacional que el público esperaba aportando carismática, una técnica impecable y mostrándose escénicamente comprometida. La agilidad en la coloratura, la luminosidad del timbre y un ingenioso diálogo con el piccolo en la cadencia final devolvieron al repertorio su frescura natural y transformaron radicalmente el ambiente. Fue, sin duda, el momento de mayor conexión de la noche, coronado por los aplausos más calurosos del público.

Riccardo Frizza dirigió con sentido estilístico y gesto dinámico, aunque se detectaron ciertas disonancias de tempo entre los implicados. La OSIB, por su parte, mostró su habitual rigor, aunque las condiciones acústicas impidieron que el resultado sonoro alcanzara el brillo deseado. La amplificación favoreció de forma excesiva al viento-metal, en detrimento del cuerpo de la cuerda, lo que restó equilibrio a la textura orquestal. En este sentido, resultó llamativa la opción de interpretar el repertorio verdiano con tuba en lugar del cimbasso, instrumento para el cual fue expresamente concebido y cuya tímbrica se integra de forma mucho más natural en el entramado armónico verdiano, más aún si se considera que la OSIB cuenta con un reputado especialista en dicho instrumento, cuya sonoridad ha podido apreciarse en otras ocasiones con excelente resultado. Esta elección invita a reflexionar sobre la falta de aplicación de criterios musicológicos en ciertas decisiones que, pese a parecer meramente logísticas, inciden directamente en la coherencia estilística del resultado sonoro. En repertorios tan marcadamente definidos como el verdiano, prescindir de las especificaciones tímbricas originales empobrece la sonoridad del conjunto y evidencia una desatención hacia los principios organológicos, y por lo tanto, expresivos que sustentan la partitura.

A pesar de estos matices, el entorno de Cap Rocat volvió a conferir a la cita una atmósfera singular e irrepetible, en la que se puso de manifiesto, una vez más, la dedicación del equipo artístico y técnico. Esta primera velada, marcada por momentos de contención y otros de verdadero fulgor lírico, augura una edición del festival de alto nivel, con la promesa de que lo mejor, quizá, aún está por llegar. * Eugènia GALLEGO, corresponsal en Palma de ÓPERA ACTUAL

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