CRÍTICAS
INTERNACIONAL
El 'Ariodante' de Händel, en toda su riqueza
Martina Franca
Festival della Valle d’Itria
Händel: ARIODANTE
Nueva producción
Cecilia Molinari, Francesca Lombardi Mazzulli, Teresa Iervolino, Teodora Raftis, Biagio Pizzuti, Manuel Amati, Manuel Caputo. Dirección musical: Federico Maria Sardelli. Dirección de escena: Torsten Fischer. 29 de julio de 2024.
Llevada a escena por primera vez en la era moderna en 1926, Ariodante es hoy una de las obras más representadas de Händel y se considera con razón una de sus obras maestras. También el libreto, que se centra en un solo episodio, sin digresiones e historias colaterales, contribuye a dar coherencia y fuerza dramática a la obra. Pero, por supuesto, la protagonista es la música, ya que el autor aprovecha la amplia gama de situaciones y afectos proporcionados por el texto para escribir una variada serie de arias, cada cual más bella que la otra. El protagonista, Ariodante, tiene seis a su cargo, entre las que destacan “Con l’ali di costanza” con sus densos y difíciles adornos, o “Cieca notte, infidi sguardi”, con la expresión interiorizada de sus tormentos de amor.
Escrito para una superestrella como el castrado Carestini, el papel titular fue confiado en este Festival della Valle d’Itria a la mezzosoprano Cecilia Molinari, una de las mejores voces para el repertorio barroco de estilo italiano, gracias a su facilidad en la coloratura (que no interpretó en clave virtuosística), el timbre dulce y hermoso, la homogeneidad de la voz en toda su tesitura y, sobre todo, la emoción que transmite con su canto. Su amada Ginebra fue interpretada por Francesca Lombardi Mazzulli con una técnica perfecta y un hermoso énfasis expresivo. El verdadero antagonista de Ariodante es el malo Polinesio, escrito por Händel precisamente para una mujer contralto, y no para un castrado: aquí fue interpretado espléndidamente por Teresa Iervolino, con un hermoso color de voz, una técnica impecable, fuerza expresiva y buenas dotes de actriz.
Asimismo, Teodora Raftis interpretó con facilidad vocal y escénica a Dalinda, que juega sin saberlo un papel fundamental en el plan de Polinesio para calumniar a Ginebra. El rey de Escocia fue confiado a la voz autorizada pero también ágil y equilibrada del bajo Biagio Pizzuti. Manuel Amati se hizo apreciar como Lurcanio, personaje al que Händel escribió una parte de relieve con tres arias, y Manuel Caputo cantó el pequeño rol de Odoardo. El director musical Federico Maria Sardelli devolvió toda la riqueza de tiempos y colores de la orquesta en este Ariodante, que emplea una orquestación muy rica y variada para su época. La Orquesta Barroca Modo Antiquo lo siguió de manera sustancialmente correcta, salvo algunas incertidumbres de los instrumentos de viento.
Esta nueva producción contó con la escenografía única de Herbert Schäfer, abstracta y cándida, y el vestuario de Vasilis Triantafillopoulos predominantemente con tonos en negro (vestidos largos para las mujeres y frac para ellos) con algunos toques blancos (los dos vestidos de novia, que causan el malentendido en la base de la intriga). Igual de nítida y clara resultó la dirección de Torsten Fischer, que, más que intentar la imposible hazaña de hacer plausible la historia, le dio ritmo y movimiento, sin violentar la obra, pero reinterpretándola eficazmente en forma moderna. * Mauro MARIANI, crítico de ÓPERA ACTUAL
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