CRÍTICAS
NACIONAL
Eco de 'La voix humaine' en el Teatre Principal
Palma
Teatre Principal
Poulenc: LA VOIX HUMAINE
Marga Cloquell. Paloma Camprodon, bailarina. Orquestra de Cambra del Teatre Principal. Dirección musical: Gemma Camps. Dirección de escena: Roberto G. Alonso. 24 de abril de 2026.
La voix humaine fue escenificada, hace unos años, en el Teatre Principal, aunque en una de las salas menores. En esa ocasión Maya Planas protagonizó una escenificación sintética pero muy efectiva de esta (aparentemente) sencilla ópera que contó con acompañamiento al piano. Esta vez se optó por la sala magna del Principal, con una ambientación elegante y sugerente. Roberto G. Alonso se decantó por una escenografía con elementos esenciales, refinados, de efecto clásico y efectivo: los tules que caen sobre la escena sugieren la entrada a la intimidad de la protagonista; y cierran, al finalizar la obra, esa presencia voyeur del espectador. Lámparas de época y una cama deslizante dan la calidez necesaria para adentrarse en un entorno personal de ambiente onírico, pero expuesto al escrutinio de los oyentes.
La presencia de una bailarina coprotagonista sugiere un alter ego de la figura central: un alter ego freudiano que, como en un sueño, ofrece el teléfono, intenta rasgar las ropas de su amante en el armario, baila con movimientos sinuosos y a veces torturados en sintonía con el discurso de una protagonista cada vez más angustiada. Paloma Camprodon ofreció esa presencia umbrosa sin quitar protagonismo a Elle, el único personaje de este monodrama; como una doble de escena cinematográfica, acompañó a la soprano en una interpretación silenciosa pero destacable por su esencialidad coreográfica.
Con su voz y actuación, Marga Cloquell sorprendió por una aproximación intimista, muy cuidada en la emisión extremadamente suave y controlada de la voz; sin caer en un dramatismo excesivo, optó por una interpretación que se aproxima al que podría definirse como un quasi recitativo contemporáneo, conectado con una intensidad expresiva que demuestra un estudio muy riguroso del personaje: una amante al borde del abismo emocional más doloroso. Destacó, también, la belleza lírica de su canto en los momentos más intensos de la obra.
Por su parte, Gemma Camps ofreció una dirección extremadamente pulcra y nítida de la Orquestra de Cambra del Teatre Principal, muy precisa en los cambios y cohesión rítmica, siempre atenta a la paleta tímbrica. En algunos momentos, quizás, se hizo notar uno de los problemas que presenta el foso de este Teatro, apuntado en otras ocasiones, por su proximidad al público, aspecto que provoca que parte de la sonoridad orquestal (especialmente el viento-metal) llegue con mayor inmediatez y supere la proyección vocal.
El Principal, bajo la dirección de Miquel Martorell, ha conseguido el segundo hito histórico en una sola temporada: la primera representación de un Wagner (El Holandés errante) el pasado febrero, y esta producción de La voix humaine, que hace también historia: Gemma Camps es la primera directora de orquesta mallorquina que se pone al mando de una ópera, con el detalle, no menor, de que sobre el escenario estaba una cantante nacida también en las Islas, ambas con un excelente recorrido que muestra la proyección actual de los músicos de Baleares.
El Gran Teatre del Liceu ha programado, esta temporada, un Tristan und Isolde con una extraordinaria protagonista, Lise Davidsen, con Susanna Mälkki en la dirección musical y Bárbara Lluch en la de escena: las mujeres comienzan a imponerse en los escenarios operísticos desde diversas funciones y responsabilidades. El Teatre Principal de Palma se ha sumado así a un avance impensable hace unos pocos años. * Bàrbara DURAN BORDOY, corresponsal en Palma de ÓPERA ACTUAL
CRÍTICAS RELACIONADAS





