CRÍTICAS
NACIONAL
Electricidad y lirismo: el arte total de Barbara Hannigan
Las Palmas de Gran Canaria
Auditorio Alfredo Kraus
Concierto de BARBARA HANNIGAN
Debut en España
Obras de Prokófiev, Britten, Stravinski y Haydn. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Dirección: Barbara Hannigan. 20 de junio de 2025.
En su esperado debut en España, Barbara Hannigan ofreció una velada tan singular como reveladora al frente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria en el Auditorio Alfredo Kraus. Un programa exigente, coherente y cuidadosamente concebido, sirvió de marco perfecto para desplegar su doble faceta de directora y soprano, con resultados de notable intensidad artística.
Hannigan dirige con un lenguaje corporal altamente expresivo, enérgico, a veces casi danzante, pero siempre funcional; esa gestualidad transmite impulso y precisión, permitiendo a la orquesta fluir con agilidad y compromiso. Así se percibió ya en la Sinfonía Clásica de Prokofiev, expuesta con elegancia, transparencia y un sentido lúdico que evitó cualquier rigidez académica.
La sección central del programa estuvo dedicada a Les Illuminations de Britten, verdadero eje emocional de la noche. Hannigan asumió aquí la dirección y la parte vocal simultáneamente, con una entrega absoluta: su voz, de emisión clara y matizada, brilló especialmente en los pasajes más introspectivos, como Being Beauteous y Départ, donde afloró una sensibilidad poética profundamente conmovedora. En las dos primeras imágenes, Fanfare y Villes, el vibrato algo marcado restó algo de transparencia al inicio, pero rápidamente se corrigió para dar paso a una interpretación sutil y cargada de intención. Su dominio del texto, su musicalidad y su manera de integrar gesto y sonido lograron una experiencia escénica total, sin estridencias ni efectos superfluos. El uso del cuerpo incluso en lo vocal —esa fusión total entre gesto y emisión— convirtió su interpretación en una experiencia multisensorial. Hannigan no canta: encarna. No dirige: coreografía el sonido. Y bajo su batuta, la cuerda de la OFGC halló un color sedoso, a la vez nervioso y poético, ideal para el universo britteniano.
Tras la pausa, la densidad tímbrica de las Sinfonías para instrumentos de viento de Stravinski halló en Hannigan una guía sobria y meditativa, capaz de articular con claridad las texturas más oscuras. La directora supo construir una arquitectura sonora fluida y contenida, realzando los contrastes entre secciones sin perder cohesión expresiva. Fue una lectura de noble severidad, exacta y sin afectación. La velada concluyó con una Sinfonía Londres de Haydn dinámica y articulada, luminosa sin perder profundidad, donde la OFGC mostró empaste y flexibilidad. El cuarto movimiento, en particular, brilló por su impulso rítmico y la elegancia del fraseo, cerrando la noche con una nota de plenitud clásica y energía vital. * Agustín AROCHA, corresponsal en Las Palmas de Gran Canaria de ÓPERA ACTUAL
CRÍTICAS RELACIONADAS





