CRÍTICAS
NACIONAL
'Turandot' corona el final de curso operístico de ACO
Las Palmas de Gran Canaria
Amigos Canarios de la Ópera (ACO)
Puccini: TURANDOT
Liudmyla Monastyrska, Angelo Villari, María Belén Rivarola, Baopeng Wang, Felix Park, Álvaro Diana, David Barrera, Manuel García, Julián Padilla, Josep Arnau Barberá, Jennibel Hernández, Inmaculada Sanjuan. Dirección musical: Sesto Quatrini. Dirección de escena: Daniele Piscopo. Teatro Pérez Galdós, 18 de junio de 2026.
La 59ª Temporada de Ópera de Las Palmas se despidió con Turandot, el último y más ambicioso proyecto de Giacomo Puccini, coincidiendo además con el centenario de su estreno (ver previa en este enlace). Obra inconclusa, completada posteriormente por Franco Alfano, representa la culminación del lenguaje del compositor italiano. La riqueza tímbrica de su escritura, el protagonismo del coro, la amplitud sinfónica de la orquesta y un desarrollo dramático prácticamente continuo convierten esta partitura en una de las más complejas del repertorio. Puccini lleva aquí el color orquestal a una dimensión extraordinaria, integrando influencias orientales en un discurso donde el lirismo italiano convive con una sofisticada escritura armónica. Todo ello exige un delicado equilibrio entre foso, escena y voces que esta nueva producción de intentó resolver con notable solvencia.
Al frente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, Sesto Quatrini firmó una dirección de marcado carácter teatral, siempre pendiente de sostener la tensión dramática sin renunciar al refinamiento de una orquestación. Las texturas aparecieron bien definidas, con una cuerda compacta, metales de gran presencia y una percusión decisiva para construir la atmósfera ceremonial de la obra. Hubo momentos donde la lectura optó por una sonoridad muy compacta, sacrificando parcialmente la gradación dinámica, algo comprensible en una partitura de semejante densidad y ante un reparto de importante proyección, aunque sin comprometer el equilibrio entre foso y escena.
Con una gran propuesta escénica, Daniele Piscopo demostró su gran conocimiento del escenario del Pérez Galdós: la utilización de toda la profundidad escénica, las escalinatas, la plataforma giratoria, el gran disco central y el inteligente uso de las videoproyecciones, el poderoso uso del color rojo imperial, construyeron una producción de gran belleza visual, plenamente coherente con el carácter legendario y el marcado exotismo de la obra. Quizá ese cuidado formal terminó imponiéndose en determinados momentos al desarrollo psicológico de los protagonistas, personajes cuya evolución dramática admitía un mayor recorrido.
Los cuatro protagonistas, todos ellos debutantes en la temporada grancanaria, sostuvieron con solvencia el peso de la representación, aunque desde planteamientos vocales muy diferentes. Liudmyla Monastyrska afrontó uno de los papeles más exigentes del repertorio para soprano dramática con su amplia tesitura, resistencia y permanente exposición frente a una orquesta de enorme densidad. La cantante ucraniana, durante años una de las grandes Turandot de los escenarios internacionales, evidenció además un profundo conocimiento dramático del personaje. Si “In questa reggia” mostró algunas respiraciones que limitaron parcialmente el gran legato, brilló especialmente en un demoledor registro agudo en los enigmas y en el dúo final, con autoridad, amplitud sonora y flexibilidad expresiva ya que se encuentra muy cómoda en el choque dramático.
Angelo Villari firmó un Calaf de inequívoca naturaleza spinto, apoyado en una voz franca, caudalosa y de gran proyección. Su propuesta apostó claramente por la potencia y el impacto antes que por el matiz o la sutileza expresiva. Convenció especialmente en el lirismo de un cuidado “Non piangere, Liù”, mientras que el “Nessun dorma” culminó con un final heroico y rotundo, aunque vocalmente poco depurado en su emisión. La entusiasta respuesta del público derivó en un bis, que, pese al éxito cosechado, pareció más una concesión al fervor de la sala que una decisión artísticamente justificada. María Belén Rivarola ofreció una Liù sincera y emotiva, de canto elegante y fraseo bien construido concluida con un gran “Tu che di gel sei cinta”, mientras Baopeng Wang confirmó las expectativas que despierta su prometedora carrera con un Timur noble, de graves amplios y emisión homogénea.
Excelente fue igualmente el trabajo de Felix Park, Álvaro Diana y David Barrera como Ping, Pang y Pong, perfectamente empastados tanto musical como escénicamente. Manuel García y Julián Padilla completaron con solvencia el reparto. Así mismo la participación conjunta del Coro del Festival de Ópera, Coro de la OFGC y Coro Infantil resolvió con solvencia una escritura de enorme exigencia, destacando especialmente en los grandes frescos colectivos del primer acto.
La prolongada ovación del público puso el mejor colofón a una producción que cerró con brillantez la presente edición. Concluye así la 59ª Temporada de Ópera de Las Palmas mientras ACO trabaja ya en la esperada 60ª edición, coincidente con el centenario del nacimiento de Alfredo Kraus, una cita que comienza ya a perfilarse como el próximo gran reto de la temporada canaria. * Agustín AROCHA, corresponsal en Las Palmas de Gran Canaria de ÓPERA ACTUAL





