CRÍTICAS
NACIONAL
La OCNE, Beethoven y la divina humanidad
Granada
Festival Internacional de Música y Danza de Granada
Beethoven: MISSA SOLEMNIS
Sara Wegener, soprano. Wiebke Lehmkuhl, contralto. Maximilian Schmitt, tenor. Ashley Riches, bajo. OCNE. Dirección: David Afkham. 26 de junio de 2024.
Una vez más, ÓPERA ACTUAL vuelve a estar presente en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, esta vez en el reencuentro con la Orquesta y Coro Nacionales de España de la mano de sus titulares David Afkham y Miguel Ángel Cañamero, respectivamente. Lo hacían con uno de los monumentos del repertorio sacro, la gran Missa Solemnis de Ludwig van Beethoven. Aunque la partitura sigue el ordinario de la misa, su extensión la hace inviable para el oficio, algo que finalmente no estaba en los planes del genio de Bonn, a pesar de que su dedicatario, el archiduque Rudolph, hacía tiempo que había ocupado la sede del arzobispado de Olomouc. No le importó mucho a Beethoven este detalle, ya que su intención iba más allá y retrata en la Missa su idea de Dios manejando dos planos claves para comprender la obra: por un lado, la búsqueda de respuestas, y por otro, su monumental estructura en la cual la música escribe las palabras conformando ambos niveles un complejo engranaje.
David Afkham dibujó junto a la ONE una lectura serena con dinámicas contenidas en lo que parecía un equilibrio entre la emisión del conjunto coral y los profesores de la orquesta, algo que dejó claro en el sobrio acorde en Re Mayor del Kyrie —un guiño al barroco sacro— confirmado después por solistas y coro. En su perspectiva argumental cabe suponer que Afkham se inclinó por la dirección contenida que en el escenario del Carlos V dejó indiferentes a muy pocos. Cabe destacar, como momento sublime, el Sanctus redondo en acentos y colores por orquesta y coro. Precisamente la altura artística del Coro Nacional volvió a florecer para este difícil encargo comandado por su titular, Miguel Ángel García Cañamero. El conjunto brilló en fugas como «In Gloria Dei Patris», el músculo demostrado en el Credo o las oscilaciones del Sanctus, si bien el fortísimo del arranque del Gloria descuadró a las secciones, rápidamente resuelto por el maestro Afkham. También hay que señalar el esfuerzo de las distintas secciones, especialmente las cuerdas de contraltos y tenores.
El cuarteto de cantantes solistas juega un papel clave en la concepción de la obra al subrayar las ideas que Beethoven dibuja con la orquesta. Estuvo encabezado por la soprano alemana Sara Wegener, quien posee un poderoso centro vocal que le permiten deslizarse libremente por el plano agudo con un timbre aterciopelado. Algo más reservada estuvo la contralto Wiebke Lehmkuhl y especialmente sublime fue el «Gratias agimus» del tenor Maximilian Schmitt, que hiló fino (demostrando dominar el repertorio sacro) y con la ventaja de controlar el instrumento, ofreciendo así agudos bien proyectados. Cerraba el elenco el barítono Ashley Riches, algo justo en emisión y acentos. * Alejandro FERNÁNDEZ, corresponsal en Granada de ÓPERA ACTUAL
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