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NACIONAL
'La flauta' de Villazón, éxito del FIS
Santander
Festival Internacional de Santander
Mozart: LA FLAUTA MÁGICA
Kathryn Lewek, Franz-Josef Selig, Sofía Esparza, Javier Camarena, Emily Pogorelc, Thedore Platt, Mercedes Arcuri, Sofía Gutiérrez-Tobar, Marina Pardo, Daniel Domínguez, Valeriano Lanchas, Javier Alonso, Esteban Jesús Serrano, Vitus Denifl, Patricia Cercas, Gabriel García. Orquesta Sinfónica Freixenet. Academia Vocal de Cantabria. Dirección musical: David Afkham. Dirección de escena: Rolando Villazón. 3 de agosto de 2026.
Volvió la ópera al Festival Internacional de Santander y lo hizo a lo grande es esta, su 75ª edición. Esta producción de La flauta mágica se caracterizó por el alto rendimiento de las voces y el equilibrio entre ellas. En el foso, la Orquesta Sinfónica Freixenet bajo la dirección de David Afkham, consiguió transmitir un sonido dúctil, al servicio de lo que pasaba en escena, con una concertación minuciosamente cuidada. Faltaron, quizá, algunos matices y mayor coloración en algunos momentos, como en la Obertura.
La dirección de escena de Rolando Villazón (ver entrevista en este enlace) propuso una idea colorida de la obra contrapuesta al personaje de Mozart, enfermo, al final de su vida, omnipresente en escena durante toda la representación, hasta su fallecimiento y entronización. Interpretó el papel con acierto Vitus Denifl. Junto a él una Constanze, Patricia Cercas, siempre atenta a la maltrecha salud del compositor. Un homenaje al autor, que también sirvió para algo más prosaico como que este se encargara de cambios de mobiliario. La inserción del “Lacrimosa” de su Requiem resultó un guiño tan innecesario como “bien colado”, que permitió engrandecer el protagonismo del autor por encima de su obra, casi al final de la misma.
De entre las voces, cabe sobre todo resaltar la labor de Theodore Platt, ya que su Papageno fue casi perfecto tanto por su canto, de una emisión siempre bien proyectada y plagada de inflexiones, como por una faceta de actor de muchos registros. Empleó los recursos previstos para el personaje, pero lo hizo sin artificios, sobre la base de la calidad de su canto. El Tamino de Javier Camarena, con esa voz tan lírica, tan propicia para el legato y las medias voces, a veces pudo resultar algo reforzado en la emisión, lo que ocurrió principalmente en el primer acto; en todo caso, acabó imponiéndose la calidad de su canto. Emily Pogorelc mantuvo una espléndida visión de los diversos estados de ánimo por los que pasa Pamina, ya se mostrara melancólica, indignada o dispuesta a quitarse la vida, con una calidad de fraseo, que le permitió alcanzar muchos matices. Para la Reina de la Noche se contó con Kathryn Lewek, una cantante de voz poderosa, capaz de abordar coloratura y agilidades con rotundidad y afinación extrema, a pesar de que se le hizo intervenir casi siempre en las alturas.
Franz-Josef Selig interpretó un Sarastro de voz contundente, no exenta de alguna oquedad y cierto exceso de vibrato en algunos pasajes. Sofía Esparza cantó con soltura, sobrada de recursos vocales, su Papagena y Daniel Domínguez cumplió con su Monostatos, aunque a veces su voz se desdibujara, en particular cuando cantaba junto a otros personajes. Muy empastadas y versátiles las voces de Mercedes Arcuri, Sofía Gutiérrez-Tobar y Marina Pardo como Las Tres Damas.
La Academia Vocal de Cantabria destacó por la afinación y la conjunción, aunque por momentos precisó mayor presencia, en particular cuando cantaban desde el foso. El resto del reparto estuvo a la altura del proyecto, con especial reseña a las voces infantiles. La fiesta concluyó con un público volcado, que llenaba el Palacio de Festivales, y con Villazón y parte del reparto, en particular Camarena, lanzando los grandes globos empleados en la producción a los espectadores, que se involucraron en el juego. * Agustín ACHÚCARRO, colaborador de ÓPERA ACTUAL
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