El universo sombrío de Barber y Menotti

Spoleto

06 / 07 / 2026 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

Una escena de 'Vanessa' de Samuel Barber © Collettivo Opera Studio / Fabrizio SANSONI
Una escena de 'Vanessa' de Samuel Barber © Collettivo Opera Studio / Fabrizio SANSONI
Una escena de 'Vanessa' de Samuel Barber © Collettivo Opera Studio / Fabrizio SANSONI

Festival dei Due Mondi

Barber: VANESSA

Nueva producción

Lauren Fagan, Kayleigh Decker, Helene Schneiderman, Lulama Taifasi, Rod Gilfry. Dirección musical: Sora Elisabeth Lee. Dirección de escena: Leo Muscato. 28 de junio de 2026.

En una de sus primeras ediciones, el Festival dei Due Mondi de Spoleto presentó Vanessa, una ópera que responde plenamente a la naturaleza de este certamen fundado por Gian Carlo Menotti con el propósito de tender un puente entre el Viejo y el Nuevo Mundo: el libreto en inglés era del propio Menotti, mientras que la música fue compuesta por Samuel Barber. La obra, que ahora se ha recuperado, narra una historia sombría ambientada en el seno de una familia aristocrática del siglo XIX. Vanessa y su sobrina Erika están enamoradas del joven Anatol, que lleva el mismo nombre que el hombre al que Vanessa amó en el pasado y que la abandonó, cuyo regreso ha esperado durante veinte años. Erika también se enamora de Anatol, pero, aunque espera un hijo suyo, renuncia a ese amor para evitar causar un nuevo sufrimiento a Vanessa.

Barber profundiza en la compleja psicología de estos personajes mediante un tratamiento vocal de gran variedad y libertad. Las voces se expresan principalmente a través de un recitativo dramático, incisivo y flexible, modelado sobre el texto y capaz de subrayar las distintas situaciones de la acción. Dentro de esta escritura vocal, fragmentada y expresiva, se abren paso momentos de mayor lirismo, ya sea en breves ariosos o en auténticas arias. La orquesta permanece constantemente presente y desempeña un papel protagonista, permitiendo al compositor desplegar toda la experiencia adquirida en el ámbito sinfónico.

"La mezzosoprano Lauren Fagan, como Vanessa, y la soprano Kayleigh Decker, como Erika, ofrecieron interpretaciones intensas y convincentes, tanto desde el punto de vista vocal como dramático"

Las dos protagonistas afrontaron papeles de enorme exigencia, sin apenas ofrecerles un respiro. La mezzosoprano Lauren Fagan, como Vanessa, y la soprano Kayleigh Decker, como Erika, ofrecieron interpretaciones intensas y convincentes, tanto desde el punto de vista vocal como dramático. Junto a ellas, Helene Schneiderman encarnó a la anciana Baronesa con la altivez y el distanciamiento que exige el personaje. Lulama Taifasi dio vida a Anatol, un papel en el que Barber alterna momentos de gran luminosidad —aunque se habrían agradecido unos agudos más brillantes por parte del joven tenor— con otros de carácter enigmático y evasivo. Como contrapunto a estos personajes dominados por las dudas, la esperanza y el tormento, apareció el Viejo Doctor, interpretado por Rod Gilfry con refinada ironía. La dirección musical de Sora Elisabeth Lee fue atenta y precisa, aunque quizá no terminó de realzar plenamente el protagonismo dramático de la orquesta.

La puesta en escena de Leo Muscato refleja con acierto ese universo en el que las pasiones quedan reprimidas por la moral decimonónica. Ese conflicto se plasma también en la escenografía única: un gran salón decorado con cuadros, estucos y lámparas de cristal, abierto a un gélido paisaje nevado que, poco a poco, va invadiendo el interior de la casa.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Italia de ÓPERA ACTUAL

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