CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Deslumbrante presentación de Elina Garanča en el ClàssicAnd
Ordino
Festival ClàssicAnd
Recital de ELINA GARANCA
Velada inaugural
Obras de Brahms, Berlioz, Saint-Saëns, Gounod, Chaikovsky, Rajmáninov, Chapí y Bizet. Matthias Schulz, piano. Auditorio Nacional de Andorra, 29 de mayo de 2026.
La cuarta edición de Festival ClàssicAnd tuvo un deslumbrante arranque con el recital en el Auditorio Nacional andorrano de Elina Garanča, acompañada al piano por Matthias Schulz. La mezzosoprano letona, Premio ÓPERA ACTUAL 2021, volvió a dar muestras de su gran clase con un programa cuya primera parte estuvo basada en una selección de Lieder de Brahms, (Liebestreu, Geheimnis, Alte Liebe, Die Manacht y Von ewiger Liebe) en la cual su instrumento no solo se caldeó, sino también dio muestras de su singular capacidad fraseadora al combinar ensoñación y pasión amorosa gracias a una interiorización que sabe traspasar al público.
En “D’amour l’ardente flamme” de La damnation de Faust de Berlioz, mostró la rotundidad de su registro grave y perfecta homogeneidad desde abajo a arriba de la tesitura, sin cambios de color por alternancias entre registro de cabeza y pecho, lo que la distingue de otras mezzosopranos. Solo hubo un agudo algo descontrolado y seco al final del aria “Plus grand, dans son obscurité”, perteneciente a La reine de Saba de Gounod: una leve sombra en una luminosa primera parte, con un “Mon coeur s´ouvre à ta voix” de Samson et Dalila de Saint-Saëns emocionante por esa impecable exposición de la pulsión interior contenida en la pieza, que oscila entre la verdad y el cálculo del personaje de la filistea fatal. Garanča mostró muy bien esa ambigüedad mediante una sensualidad sin artificios ni énfasis, dentro de unos medios pletóricos, en volumen y riqueza armónica.
En la segunda parte combinó el eslavismo de Chaikovsky y Rajmáninov con la zarzuela y la Carmen, de Bizet, en una poliglosia fruto de su ambición y versatilidad estilística. La nostalgia que impregna el aria de Johanna de La doncella de Orléans de Chaikovsky se hermanó con la selección de cuatro temas de Rajmáninov que la llevaron a deslumbrar con esa seguridad en los extremos del registro y ese fraseo encendido aún más palpable de haber habido sobretitulado en la sala del coqueto auditorio, de espléndida acústica y que favorecía la conexión entre público y artista. Garanča, gracias a su interés personal en el género hispano, a su talento y a su capacidad de estudio (unido a su matrimonio con el director gibraltareño Karel Mark Chichon, titular de la Filarmónica de Gran Canaria), abordó con pleno conocimiento las romanzas de zarzuela de Chapí “Cuando está tan hondo” de El barquillero y la carcelera “Al pensar en el dueño de mis amores… A mi novio yo le quiero porque roba corazones…” de Las hijas del Zebedeo haciendo gala de su comprensión del texto, si bien siguen siendo mejorables alguna doble erre o las jotas, bastante aspiradas. Sin embargo, estuvo imbatible en la vivacidad del tiempo y en el sentido general de ambos libretos. La Habanera de Carmen le permitió un movimiento escénico seductor, exhibiendo seguridad y poderío vocal a la vez que sedujo también al público que llenaba el aforo.
En los bises, cantó una de sus arias favoritas, según dijo, “Voi lo sapete, o Mamma” de Cavalleria rusticana, de Mascagni: su Santuzza tuvo el desespero que la consume sin recurrir a efectismos, bastando su voz para expresar ese desgarro de los celos. Concluyó el repaso idiomático musical con una canción letona “Cierra los ojos y sonríe” de Emīls Dārziņš, con suma elegancia y refinamiento en un esperanzado tema.
Durante todo el recital estuvo acompañada con corrección por el pianista y también gestor cultural Matthias Schulz, que tuvo su porción de lucimiento solista en dos solos: uno de Mendelssohn, Canción sin palabras y en el Arabesque en Do mayor, de Schumann. * Josep SUBIRÁ, crítico de ÓPERA ACTUAL
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