CRÍTICAS
INTERNACIONAL
La travesía operística de Moby-Dick se estrena en el Met
Nueva York
The Metropolitan Opera House
Jack Heggie: MOBY-DICK
Brandon Jovanovich, Thomas Glass, Dominick Chenes, Ryan Speedo Green, Janai Brugger. Dirección musical: Karen Kamansek. Dirección de escena: Leonard Foglia. 29 de marzo de 2025.
Quince años después de su estreno en Dallas, Moby-Dick de Jake Heggie, con la impresionante puesta en escena de Leonard Foglia, llegó al escenario de la Metropolitan Opera House. La adaptación operística de la famosa novela de Herman Melville mantiene el vigor y la maravilla visual de la producción original, atrapando al público de Nueva York en su epopeya náutica. La novela, publicada en 1851 durante el auge de la industria ballenera estadounidense, está considerada una de las obras más grandes de la literatura estadounidense. Con una historia compleja, repleta de relatos de marineros, una obsesión desmedida y acción a raudales, Moby-Dick captura la esencia del alma humana enfrentada a lo inalcanzable.
En esta producción, Foglia hace un uso magistral de las proyecciones, logrando capturar tanto la inmensidad del océano como la claustrofobia inherente a la vida en un barco; las transiciones entre escenarios son bastante fluidas, manteniendo la atención del público de principio a fin. Las velas suben y bajan, mientras que la iluminación de Gavan Swift y las proyecciones de Elaine J. McCarthy logran representar el mar en todos sus estados.
La partitura aporta melodías claras y armonías consonantes, lo que permite que las voces se escuchen de manera efectiva incluso sobre la tumultuosa orquesta; la intensidad narrativa de la obra recae especialmente en los coros, que se convierten en el punto de mayor fuerza dramática. Sin embargo, la música en general, en este caso bajo la lectura de Karen Kamansek, nunca se hace pesada, ya que fluye con agilidad y sus melodías son fáciles al oído, haciendo que cualquier espectador sea capaz de sumergirse en esta Moby-Dick.
El elenco estuvo encabezado por el tenor Brandon Jovanovich en el papel del capitán Ahab; su interpretación, implacablemente wagneriana, logró transmitir la desesperación y la obsesión del capitán con una intensidad inquebrantable y su habilidad vocal le permitió abarcar un amplio espectro emocional, desde la furia descontrolada hasta los momentos más introspectivos y humanos del personaje. A pesar de ser un papel de gran desafío vocal, Jovanovich mantuvo una notable capacidad para preservar la tensión dramática y la fuerza emocional.
Como Starbuck Thomas Glass reemplazó a Peter Mattei debido a una enfermedad, presentándose con notable seguridad y destreza. Con su voz de barítono lírico claro y preciso, recreó al personaje de manera firme y sensible, ofreciendo un contrapunto crucial a la creciente obsesión de Ahab. Su voz, suave y llena de claridad, permitió que sus largas y melódicas líneas se elevaran con una belleza conmovedora, especialmente durante su aria más destacada. Dominick Chenes, que debutaba en el Met, sustituyó a Stephen Costello en el papel de Greenhorn; el tenor, que aún está en una fase de expansión de su carrera, logró capturar la esencia del papel que defendía mostrando una gran vulnerabilidad y ofreciendo una interpretación fresca y prometedora.
Ryan Speedo Green, como Queequeg, ofreció una interpretación magistral: su timbre de bajo-barítono otorgó una presencia indiscutible al personaje del arponero polinesio, una figura clave en Moby-Dick. La calidad de su voz, sumada a su destreza técnica, le permitió transmitir la fuerza serena y la dignidad del personaje, mientras que su impecable control de los matices añadió capas de emotividad y complejidad a su lectura; su canto elegante fue perfecto para reflejar la calma, sabiduría y nobleza de Queequeg.
Janai Brugger, quien interpretó a Pip, se elevó por encima del resto del elenco, siendo la interpretación más destacada de la noche gracias a su brillantez vocal y vibrante claridad con las que logró expresar tanto la vulnerabilidad como la determinación de Pip de manera conmovedora. La agilidad y proyección de la soprano le permitieron brillar en los momentos más intensos, destacándose por su capacidad para equilibrar perfectamente la tensión dramática con momentos de respiro musical dentro de la obra. * Rebeca BLANCO PRIM, corresponsal en Nueva York de ÓPERA ACTUAL
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