ENTREVISTAS
Entrevista a Helena Mora, presidenta de la Fundación V. de los Ángeles. Premio ÓPERA ACTUAL 2024 a una institución
La propia soprano, adorada en medio mundo, está en el germen de la fundación que lleva su nombre. Antes de su muerte, en enero de 2005, ella ya tenía claro que quería ayudar a jóvenes cantantes y compartir lo que había vivido y aprendido. La Fundación Victoria de los Ángeles ha sabido coger el testigo, divulgando el legado de la legendaria cantante, tal y como ha demostrado en los actos en torno al centenario del nacimiento de la artista. Por todo ello, la Fundación Victoria de los Ángeles recibe el Premio ÓPERA ACTUAL 2024 a una institución.
El despacho de la Fundación Victoria de los Ángeles está situado, como no podía ser de otro modo, en la Universitat de Barcelona, a pocos metros de donde nació y creció la legendaria soprano. Al entrar en él, lo primero que se percibe es amor. Amor a la artista, cuyos baúles de vestuario se acumulan en ese espacio, pero sobre todo por la persona, con la que Helena Mora, presidenta de la Fundación, mantuvo una relación muy estrecha como su nuera y mano derecha. Y finalmente amor por el trabajo de un equipo que encabezan la presidenta y Marc Busquets, director artístico de la entidad, un grupo que ella define como de “locos, muy locos, pero que nos entendemos”. Sin duda hay que entenderse bien para proyectar un Centenario como el que han organizado en recuerdo de la soprano barcelonesa, nacida el 1 de noviembre de 2023, y que, gracias a la Fundación que lleva su nombre –con el apoyo de las administraciones públicas– , ha sido recordada y celebrada como se lo merecía. Un trabajo por el que no han parado de recibir reconocimientos, como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes o el Premio ÓPERA ACTUAL 2024 otorgado por su incansable labor en la difusión del legado de esta artista tan española como universal.
Son reconocimientos, asegura Helena Mora, que les hacen especial ilusión. “Antes de empezar los actos del Centenario recibimos un premio de Cruz Roja por el Concierto por la Paz que organizamos con motivo de la guerra de Ucrania. Aquello sí que fue una auténtica locura: en poco más de 15 días pusimos a 250 músicos en el escenario del Auditori de Barcelona, incluyendo a la Escolania de Montserrat, y a nueve directores. En tres días recaudamos 60.000€, o sea que valió la pena. También nos hizo ilusión un premio estrictamente musical, como el Climent Guitart, que también agradecemos mucho. A ello se suman la Medalla a las Bellas Artes, concesión que se había anunciado hace meses, junto a la Medalla de Oro de la Fundación Yehudi Menuhin, que tiene un componente especial, porque Menuhin y Victoria eran amigos y se admiraban mutuamente y porque el objetivo de esa Fundación es educar en colegios a través del arte poniendo el foco en chicos en riesgo de exclusión social y discapacitados. El tema de los discapacitados nos toca de cerca por el hijo de Victoria, como es obvio, y en ello queremos incidir cada vez más. Hemos hecho actividades en ese sentido, pero nuestro objetivo es visibilizarlo cada vez más. Una de las ideas que pretendemos poner en práctica de forma inminente es integrar como personal del Life Victoria Festival a chicos con síndrome de Down”.
Ha sido un año de actividad frenética. ¿Cómo se sobrevive a ese ritmo de trabajo?
La verdad es que ha habido momentos en que notábamos el cansancio, pero lo hemos llevado bien y nuestra sensación ahora es que no solo hemos sobrevivido, sino que nos sentimos más vivos y con más ganas que nunca. Estamos muy satisfechos por el trabajo realizado y creo que el resultado ha superado nuestras expectativas. Empezamos a plantearnos el Centenario en 2018, en principio con un perfil mucho más bajo y cierta sensación de incomprensión por parte de las instituciones, pero poco a poco el proyecto fue creciendo. Un aspecto importante para alcanzar lo conseguido ha sido que llevamos ya 16 años con la Fundación, lo cual nos ha proporcionado un bagaje importante y demuestra que el legado de Victoria sigue vivo. Creo que, en ese sentido, el Centenario ha llegado en el momento justo no solo para poder llevarlo a cabo, sino también para impulsarnos hacia el futuro. Evidentemente, todo lo que hemos conseguido ha sido posible gracias al trabajo de un gran equipo del que me siento profundamente orgullosa. No cabe duda de que sin Marc Busquets todo esto no hubiera sido posible. Trabajar con alguien con quien te entiendes a la perfección, con quien vas a la par, es maravilloso.
Habéis desarrollado numerosos conciertos y actividades. ¿Cuáles consideráis más significativos?
Todos han sido importantes y les hemos dedicado mucho tiempo y cariño, pero el concierto inaugural fue muy especial. Hacerlo en la Universitat de Barcelona, donde ella vivió sus primeros años, tuvo un enorme componente emocional. Como también lo tuvo la clausura, porque, sin que lo hubiésemos planeado, se realizó en el Palau de la Generalitat que fue donde, tras la muerte de Victoria, se situó el féretro para que su público se pudiese despedir de ella. En cierto modo y de manera un tanto involuntaria, fue como cerrar el círculo de su vida. Además, contamos con la presencia de la orquesta que lleva su nombre e intérpretes jóvenes de aquí. Fueron dos actos que estoy convencida de que a Victoria le hubiesen gustado. También hicimos otro, de carácter popular y gratuito, en el Monasterio de Sant Cugat, que congregó a más de 1.000 personas.
También hubo actos muy significativos, como las galas en el Gran Teatre del Liceu y en el Teatro de La Zarzuela.
Sí, eran importantes por todo el vínculo que Victoria tenía con Madrid y con el teatro de su ciudad. Ambos homenajes fueron inolvidables, así como el cariño y apoyo que hemos recibido de muchos teatros e instituciones, como la Metropolitan Opera House de Nueva York. Más allá de que se le dedicase a Victoria una función de La Bohème y de la preciosa exposición de sus vestidos que organizaron, lo que más valoramos fue el cariño, la admiración y la sensibilidad que el Met mostró en todo momento. Estamos muy agradecidos.
Tras esta vertiginosa temporada 2023-2024, la pregunta parece obvia: ¿Y ahora qué?
Nuestra Fundación nace y es un homenaje a la figura de Victoria, pero nunca hemos pretendido ser un in memoriam permanente, sino, a partir de su inspiración, abrir todo tipo de proyectos artísticos como el Life Victoria Lied Festival, que ya se ha consolidado como un punto de encuentro para los amantes del género en Barcelona, o las distintas clases magistrales que organizamos de manera regular. En ese sentido os vamos a dar una primicia: hemos llegado a un acuerdo con la Juilliard School de Nueva York para organizar dos másteres anuales de canción catalana y española, el primero de los cuales se celebró el pasado mes de noviembre. La idea es que se extienda a lo largo del tiempo y lleva por nombre Victoria legacy, y al que, desde la Fundación, proveeremos de profesores de canto, de dicción, repertoristas, etc. A través de todas estas iniciativas lo que pretendemos es que la gente joven también conozca su figura y su legado. Al fin y al cabo, eso es precisamente lo que ella quería porque, aunque murió poco antes de que se crease oficialmente nuestra Fundación, Victoria ya había empezado a trabajar en esa idea. Ayudar a los jóvenes y compartir lo que había vivido y aprendido: eso era lo que más ilusión le hacía, lo que le daba vida. Y esa es también nuestra ilusión y lo que nos hace continuar trabajando en el futuro, y esperamos que sea en nuestra nueva sede, la Casa Hurtado, cedida por el Ayuntamiento barcelonés.– ÓA
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