Opinión
Ópera Latinoamérica: Los festivales y el ecosistema lírico
La directora ejecutiva de la Asociación Ópera Latinoamérica (OLA) explica cómo los festivales de teatro se alzan como escenarios alternativos para la lírica
La ópera-performance lituana Sun & Sea, presentada en enero de 2023 en el Centro Cultural La Moneda de Santiago de Chile invitada por el Festival Santiago a Mil, representa de manera brillante la oportunidad de circulación que pueden brindar los festivales a la producción lírica. Antes ofrecida en el Teatro Colón de Buenos Aires, la obra entró al circuito latinoamericano articulándose –algo poco frecuente en Latinoamérica– con organizaciones culturales diversas: un festival, un espacio con foco en las artes visuales y un teatro.
Hay en Latinoamérica una oportunidad de circulación más amplia si avanzamos hacia una mayor cooperación con festivales. Esto se me hizo aún más evidente tras participar en noviembre del año pasado en el encuentro de Opera Europa Focus on Festivals, acogido por el Festival Perelada (Girona), en el que participaron 25 instituciones. El solo hecho de que haya esa cantidad de festivales líricos que en Europa trabajan en red da luces para abrir nuevas sendas de cooperación a este lado del Atlántico. La mayoría de los teatros de ópera, por tener cuerpos estables y talleres de realización, son verdaderas fábricas de grandes espectáculos. Sus temporadas se enfocan en visibilizar ese colosal trabajo, mientras que la circulación resulta titánica, poco frecuente y, si se hace, es en otros teatros similares.
En esa línea, los festivales aparecen como espacios para alargar la vida de ciertas producciones, pues tienen coincidencias artísticas, pero señas identitarias, escenarios y públicos diferentes. Y el mundo teatral ofrece pautas de cómo facilitar la circulación, pues con producciones ligeras y flexibles ha multiplicado sus posibilidades. La ópera podría explorarlo, por ejemplo, con obras de cámara o más experimentales…
Si quieres seguir leyendo, compra la revista, en papel o digital.
© ÓA





