Anna Netrebko regresó a Estados Unidos después de cinco años

Un grupo de benefactores del Met y de la Ópera de Palm Beach contrarios a Peter Gelb respecto del 'exilio' de la soprano organizaron un concierto en un hotel de Florida

07 / 02 / 2025 - Mario HAMLET-METZ - Tiempo de lectura: 1 min

Netrebko Anna Netrebko en el recital que ha marcado su regreso a Estados Unidos © M. H.-M.
Netrebko Anna Netrebko en el recital © Palm Beach Opera

Un grupo de benefactores de la Metropolitan Opera House de Nueva York y de la Ópera de Palm Beach (Florida) que, obviamente, no están de acuerdo con el director del Met, Peter Gelb, respecto del exilio de Anna Netrebko al que la tiene relegada desde la invasión rusa de Ucrania (ver declaraciones de Gelb en este enlace), organizaron, por cuenta propia un recital en el Hotel The Breakers de Palm Beach. Fuera del recinto, un grupo de ucranianos protestaban contra la presencia de la soprano rusa, mientras dentro, la velada era precedida de una fastuosa recepción y seguida de una costosa cena (1.250 dólares el cubierto) ofrecida a beneficio de la compañía.

Sorprendió al público el programa, muy novedoso y exigente para un evento de este tipo, más bien social, pero, sin embargo, la soprano, en el ápice de su carrera artística, seleccionó con mucha inteligencia una variedad de fragmentos en los que demostró su superioridad indiscutible como vocalista e intérprete, ya fuera cantando a dúo (estuvo acompañada de alumnos de la academia de canto) y en sus intervenciones individuales, muy bien acompañada al piano por Ángel Rodríguez: se escucharon selecciones y arias de personajes emblemáticos como Nedda, Adriana Lecouvreur, Hanna Glavary o Giuditta. De particular interés fueron las tres canciones que cantó en ruso, su idioma: una de Rimsky-Kórsakov, dos de Rajmáninof y una de Chaikovsky, todas de gran lirismo en las que relucía la pureza de su instrumento, especialmente en el registro agudo, que Netrebko manipulaba a la perfección, haciéndolo crecer o disminuir en volumen e intensidad a voluntad. Segura de sí misma y de lo que podía y quería dar, la soprano, que parecía divertirse con su performance, daba la impresión de que quería también medir el control del fiato, como sucedió en el aria de Adriana y en el único bis concedido, el tradicional “O mio babbino caro”. Un público más insistente hubiese, seguramente, obtenido un segundo o tercer bis.– ÓA

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }