ENTREVISTAS

Sandra Ferrández: "Soy un poco como Carmen, sensible, libre y muy amiga de mis amigos"

23 / 01 / 2026 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 6 min

Sandra Ferrández, Premio ÓPERA ACTUAL 2007 © Palau de Les Arts
Carmen Sagi Sandra Ferrández como Carmen en el montaje de Emilio Sagi © ADDA Alicante
Barberillo Arts Sandra Ferrández en 'El barberillo de Lavapiés' © Palau de Les Arts / Mikel PONCE & Miguel LORENZO
Sandra Ferrández © Michal NOVAK

Volcán de emociones y un reto vocal de enorme complejidad, Carmen es uno de los personajes que ha marcado la trayectoria de la mezzosoprano alicantina Sandra Ferrández. Ante la presentación en Oviedo de la producción de Emilio Sagi de la heroína de Bizet que ella estrenó en Alicante, la intérprete reflexiona sobre su proceso de construcción de los personajes, la evolución de su voz y una carrera guiada por la curiosidad, el trabajo en equipo y la conexión con el público, sin renunciar a la diversidad de repertorio que dan sentido a su oficio.

Galardonada con el Premio ÓPERA ACTUAL 2007, la mezzosoprano Sandra Ferrández vuelve a dar vida a la protagonista de Carmen de Bizet esta vez despidiendo la temporada de la Ópera de Oviedo y en una producción firmada por Emilio Sagi. La puesta en escena, que Ferrández estrenó en Alicante en 2021, contará con la batuta de Rubén Díez y se verá en el Campoamor del 30 de enero al 7 de febrero; la mezzo española estará a cargo de la función del 6 de febrero dentro del ciclo Viernes de Ópera, un proyecto divulgativo que la entidad de la capital asturiana lleva a cabo enfocada especialmente en la divulgación del género. Será una nueva ocasión para apreciar el enfoque que Sandra Ferrández otorga a uno de los personajes más icónicos del repertorio, una mujer libre y contradictoria cuya complejidad vocal y dramática continúa desafiándola y fascinándola en cada nueva interpretación.

Nacida en Crevillent (Alicante) y formada en el Conservatorio Superior de Música Joaquín Rodrigo de Valencia, Ferrández ha desarrollado una amplia trayectoria que la ha llevado a los principales teatros españoles e internacionales, abordando un amplio repertorio que va desde la ópera francesa e italiana a la zarzuela y la creación contemporánea.

Carmen es un personaje icónico de la historia de la ópera y, antes incluso de debutarlo, suele existir una imagen preconcebida de ella. Después de interpretarla en distintos montajes, ¿cómo la ves ahora en su dimensión más íntima?

Carmen es una mujer libre, algo nada habitual para su época. Después de conocerla un poquito más, puedo asegurar que es valiente, divertida, sensible, fuerte, reservada y muy amiga de sus amigos. Es una mezcla de polos opuestos: un volcán de emociones, un auténtico torbellino y en muchos aspectos me siento identificada con ella.

Has estrenado la producción de Emilio Sagi con la que la Ópera de Oviedo clausura su temporada. ¿Cómo concibe él el personaje de Carmen y hasta qué punto coincide su visión con la tuya?

Emilio ve a una mujer libre, descarada, pero no quiere en absoluto una Carmen vulgar; eso no le interesa. Él busca una Carmen solar. Es, sencillamente, una mujer libre que, con su fuerte personalidad, hace lo que quiere y cuando quiere.

Sandra Ferrández en el espectáculo 'Del cabaret al Auditorio'

El personaje es una auténtica prueba de fuego tanto a nivel vocal como interpretativo. ¿Dónde radican, en tu caso, las principales dificultades del papel?

Carmen representa un desafío vocal e interpretativo que evoluciona a lo largo de toda la ópera, tanto en la línea vocal como en el aspecto escénico. Comienza con la ligereza de la Habanera, al salir de la fábrica de tabaco, y termina con el dúo final con Don José, donde despliega toda su intensidad dramática hasta perder la vida. La voz empieza juguetona y seductora y va evolucionando hacia el máximo dramatismo.

El montaje de una ópera implica muchas fases: desde el estudio individual hasta los ensayos con el resto del reparto. ¿Cómo es tu proceso de preparación y en qué momentos sientes que el personaje empieza a tomar forma?

A mí me fascina el proceso de estudio. Primero leo toda la ópera y subrayo mis partes. Luego la trabajo en voz y después con mi pianista. Me documento históricamente sobre el personaje y el momento en que está escrito y, dependiendo del idioma, trabajo con un coach de pronunciación, traduzco el texto, etc. Cuando tengo todo esto, busco mi propia visión del personaje: cómo es, cómo sentiría determinadas situaciones, cómo camina, cómo sonríe… Y voy memorizando.

A lo largo de tu trayectoria has abordado proyectos muy diversos y repertorios de distinta naturaleza. ¿Cuáles te han marcado especialmente por el trabajo con directores musicales y escénicos, y cuáles crees que han tenido un mayor impacto en el público?

Uno de mis trabajos más especiales en los últimos tiempos ha sido el estreno de Hildegart, una ópera del compositor gallego Juan Durán, con una música maravillosa y una puesta en escena muy potente. La estrenamos en el Festival Little Ópera de Zamora, donde tuvo un gran éxito de público y crítica. De hecho, ha sido seleccionada por el suplemento El Cultural del diario El Mundo como uno de los mejores espectáculos musicales del año. Es fascinante cuando crees en un proyecto con tanta verdad y tanta magia y ves que todo eso llega al público. Esa conexión es, para mí, lo que da verdadero sentido a nuestra profesión.

© Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL

Sandra Ferrández bisó el popular 'Amigos, siempre amigos' de 'Los gavilanes' en el Teatro de La Zarzuela

Algunos cantantes de ópera evitan repertorios como la opereta o la zarzuela, considerándolos menores. ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Crees que todavía falta una mayor difusión de estos géneros?

Para mí, la música es ante todo un medio de expresión, una forma de comunicar emociones y conectar con el público. Creo que, como intérpretes y más allá de gustos personales, tenemos la responsabilidad de dar vida y difundir todo tipo de repertorio. En ese sentido pienso que todavía hace falta una mayor difusión y valoración del género hispano, y los latinos tenemos que comprometernos en este tipo de proyectos. Es un patrimonio que hay que defender

"Pienso que todavía hace falta una mayor difusión y valoración del género hispano, y los latinos tenemos que comprometernos en este tipo de proyectos"

Carmen, Salud o Maddalena (Rigoletto) son personajes que has interpretado en numerosas ocasiones. ¿Son tus favoritos o hay otros roles de tu repertorio por los que sientes una especial afinidad?

Estos tres me encantan, sí, pero además de esos personajes, tengo otros que me son muy queridos, como Dalila, Charlotte o Amneris. Y, a propósito de lo anterior, también disfruto mucho interpretando papeles de zarzuela, como Malquerida, Paloma o Ascensión de El manojo de rosas o Socorro de El barquillero, así como algunos de operetas como La bella Helena o La Duquesa de Gérolstein. ¡Me encantaría hacer género chico, incluso algo de revista!

© Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Sandra Ferrández y Celso Albelo como Maddalena y Duca de 'Rigoletto'

Mirando al futuro inmediato, ¿qué proyectos te esperan en el ámbito lírico y qué personajes estás a punto de abordar?

Cuando termine Carmen en Oviedo haré el recital En modo de habanera, que estrené en el Ambigú del Teatro de la Zarzuela y que presentaré en el ADDA el 6 de marzo. Es un sitio top y uno de mis favoritos. Después comenzaré un proyecto que me emociona especialmente, Los Estunmen, junto a Nao Albet y Marcel Borràs —¡unos auténticos cracks!—, con funciones en el Teatre Lliure de Barcelona, dentro de la temporada del Liceu, y en los Teatros del Canal de Madrid, también integrada en el curso del Real. A continuación, continuaré con Pericca e Varrone de Scarlatti, junto a la orquesta La Madrileña, bajo la dirección de José Antonio Montaño y con la puesta en escena de Ignacio García. Y para la próxima temporada vendrán más recitales en lugares a los que me hace mucha ilusión volver, además de La vida breve, Rigoletto y otros proyectos que me entusiasman.

Tu carrera comenzó hace ya muchos años y en 2007 recibiste el Premio ÓPERA ACTUAL a la cantante joven más prometedora. ¿Qué queda hoy de aquella soprano cargada de ilusiones?

¡De soprano ya no queda nada! (risas). Queda todo lo demás, menos eso. La ilusión sigue intacta, los sueños también, y lo más bonito es que cada día sigo descubriendo cosas nuevas de mi instrumento. Eso me apasiona.

El cambio de tesitura suele ser un proceso delicado, tanto a nivel artístico como profesional. ¿Fue complicada esa transición en tu caso?

Rotundamente no. Fue un proceso natural y, de hecho, ahí fue donde comenzó verdaderamente mi carrera. Siempre había tenido la duda de si yo era soprano o mezzosoprano, y muchos profesionales —maestros, directores de escena, colegas— me hacían saber, discretamente, que era una duda más que razonable. Además, había ganado varios concursos de Lieder interpretándolos siempre en una tesitura media, lo que era una señal bastante clara. Cuando por fin acepté y comprendí cuál era realmente la tesitura de mi instrumento —en realidad yo siempre había deseado ser soprano y estaba convencida de que lo era— comenzó la aventura más maravillosa de mi vida: descubrir, ajustar y abrazar mi voz auténtica. A partir de ahí todo encajó. Llegaron La gitana de El gato montés, Rigoletto, Carmen en el Maestranza con la ADDA Sinfónica, El amor brujo, La vida breve, Los gavilanes, La malquerida, El barberillo de Lavapiés y muchos personajes más… Así hasta hoy.

Quienes trabajan contigo suelen destacar el excelente ambiente que generas en los proyectos. ¿Qué importancia tiene para ti el trabajo en equipo en una producción lírica o en un recital?

Me encanta trabajar en equipo porque disfruto muchísimo compartiendo. En un montaje de ópera o zarzuela todo funciona como un intercambio constante: das y recibes. Se aprende muchísimo de los compañeros, en todos los sentidos, y cada proyecto se convierte en una oportunidad de crecimiento. No me refiero solo a los cantantes; también aprendo enormemente de los instrumentistas, de los actores, de los directores… Todos aportamos una mirada y nuestra energía. Cuando trabajo en equipo, mi objetivo es crecer como artista y como persona, y he tenido la suerte de rodearme de colegas que me han inspirado y me han ayudado a mejorar.

¿Qué consejo le darías a un joven cantante que quiera iniciar una carrera en el ámbito lírico?

Que se prepare a fondo, no solo desde el punto de vista técnico —que es fundamental—, sino también en otros aspectos igual de importantes: los idiomas, la formación musical y la interpretación escénica. Un cantante de ópera —y de zarzuela, claro— debe ser un artista completo, capaz de comunicar más allá de la voz. También le animaría a explorar diferentes estilos musicales, porque la versatilidad enriquece su interpretación y amplía la mirada artística. Y lamento que en España no existan ensembles como en otros países europeos: son entornos de aprendizaje ideales en los que se puede trabajar repertorio real, ganar experiencia escénica y crecer en un ambiente profesional y formativo a la vez.– ÓA

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