ENTREVISTAS
Elina Garanca: Debuta en el Teatro Real con 'Luisa Fernanda' e inaugura la temporada de La Scala
La mezzosoprano letona, Premio ÓPERA ACTUAL 2021, tras los éxitos del verano en Verona y en el Festival de Bayreuth, continúa con su excepcional carrera inaugurando en diciembre el curso de La Scala de Milán con Don Carlo. A su amplio repertorio, durante esta temporada, se añadirán títulos tan dispares como Luisa Fernanda en Madrid o El castillo de Barba Azul en Nápoles.
En la última entrevista que Elina Garanca concedió a ÓPERA ACTUAL, previa a su debut como Amneris, comentó que era el papel que siempre había deseado cantar. Ahora que ya lo ha hecho en los más prestigiosos teatros internacionales sigue considerándolo el papel de su vida. “Cantar Amneris fue cumplir uno de mis sueños”, asegura la intérprete letona. “La verdad es que las primeras funciones fueron para mí una especie de experiencia surrealista. Estaba en el escenario interpretando el papel y, al mismo tiempo, era como si me viese desde fuera. Fue muy emocionante, porque cuando lo estaba debutando, en enero, se cumplían 25 años desde la primera vez que estuve en la Ópera de Viena viendo a Dolora Zajick como Amneris, precisamente en la misma producción que yo estaba protagonizando. Recuerdo que, desde el gallinero, pensaba en si algún día podría cantar en ese escenario de tanto prestigio, aunque fuese en el coro o un pequeño papel. ¡Cómo iba a pensar que un cuarto de siglo más tarde estaría ahí interpretando ese rol!”.
El destino, el talento y una carrera pensada al milímetro, finalmente le hizo cumplir ese sueño. Llevar el papel a escena, en todo caso, no ha cambiado su percepción del personaje. “Es un papel muy físico que requiere tiempo de maduración. Cantarlo, dejarlo reposar una temporada y volverlo a retomar. En cuanto a mi interpretación, creo que todavía tengo margen de mejora, especialmente en lo que respecta al control de las emociones, porque amo tanto la música y el personaje que a veces, mientras lo interpreto, me dan ganas de llorar y se me rompe la voz. Me llenó de orgullo cuando me dijeron que mi versión era la mejor desde la de mi admirada Fiorenza Cossotto. Por ahora sigue siendo, tras las producciones que he hecho, mi papel favorito”.
Ese componente emocional, ¿lo había sentido con otro personaje?
Sí, me sucedió cuando empecé a cantar Carmen. Sin duda también con Santuzza o con la misma Éboli en Don Carlo. Incluso con Charlotte en Werther. Interpretando algunos de los roles más importantes de mi carrera, como Romeo en I Capuletti e i Montecchi u Octavian de Der Rosenkavalier, he vivido momentos inolvidables. ¡Cómo no emocionarse con la música del terceto final de Der Rosenkavalier! En esos momentos tienes que pincharte un dedo para no dejarte llevar por las emociones.
¿Qué supuso para usted debutar el pasado verano en el Festival de Bayreuth interpretando Kundry en Parsifal?
Una experiencia realmente increíble. Hace más de 20 años, cuando formaba parte de la compañía de Meiningen, visité Bayreuth por primera vez. Fue con una producción de La flauta mágica, pero no en el mítico escenario wagneriano, sino en el otro teatro, que es precioso, pequeño y barroco. No fui ni a visitar la sede del Festival Wagner porque, aunque conocía el certamen, en ningún momento se me pasó por la cabeza que algún día acabaría cantando obras del compositor alemán, y menos ahí. Además, he sido la primera mujer letona que ha pasado por el Festival, lo cual me llena de orgullo.
¿Le sorprendió el sistema de trabajo de Bayreuth?
Durante los primeros ensayos, cada noche tenía que tomarme una valeriana por la excitación y los nervios. Como me llamaron para sustituir a una colega y tenía compromisos previos, llegué más tarde a los ensayos y tuve que adaptarme e integrarme a toda velocidad. Bayreuth es un mundo particular. Hay gente que lleva trabajando allí muchos años y, en ese sentido, para ellos es como una familia enorme con vínculos muy fuertes. Yo, hasta ahora que estoy profundizando en ese repertorio, no me he considerado una cantante wagneriana. Los ensayos son duros porque no hay aire acondicionado y trabajas a temperaturas que rondan los 35 grados. Como las ventanas están siempre abiertas se oye constantemente lo que están preparan[1]do otros colegas. Un rato escuchas Der Götterdämmerung, otro Die Walküre, etc… Es como estar en la cabeza de Wagner donde resuenan todas sus composiciones.
Kundry es su primer papel wagneriano. ¿Cuál es su percepción del personaje?
Lo canté por primera vez en la Wiener Staatsoper y cada producción te descubre una nueva visión del personaje. Algunas enfatizan más el concepto de liberación, otras el de culpa o su desesperación. Al fin y al cabo, es una mujer que ha vivido todo lo que se puede vivir en sus 2.000 años de existencia y en la ópera se exponen todas esas capas de experiencia. La seducción, la frustración, el miedo…Y todo eso se manifiesta de manera muy concentrada en el segundo acto. Es un papel muy agudo e intenso, por lo que hay que estar muy pendiente de aspectos técnicos. A diferencia de Verdi, donde el cantante es más proactivo, en Wagner la música tiene tanto peso que, en cierto modo, te conviertes en un instrumento más. Tenía que debutar su segundo rol wagneriano, Venus de Tannhäuser, en el último Festival de Pascua de Salzburgo. Lamentablemente tuve un accidente que me provocó una lesión de rodilla y me vi obligada a cancelar. El papel lo tengo preparado y espero poder cantarlo en el futuro. Venus es uno de los papeles más belcantistas, en cuanto a línea vocal y melódica, de toda la producción wagneriana, lo cual a mí me viene muy bien. La orquestación no es especialmente densa y eso te da mucha libertad para aportar matices y colores, flotar con la voz. Por ahora no hay ningún proyecto futuro confirmado para debutar por fin Venus. De todos modos, una vez has cantado Kundry se hace difícil enamorarse de otro papel.
¿Tiene intención de incorporar algún otro personaje wagneriano a su repertorio?
Por ahora no. Personajes como Fricka, Waltraute o Erda me parecen más matroniles y de momento prefiero seguir con papeles vocalmente más juveniles. Me insisten constantemente en que cante Ortrud. Ya veremos…
Inaugurando la Scala con 'Don Carlo'
En diciembre participará por primera vez en la prima de La Scala con Don Carlo. ¿Cómo lleva la presión?
Cantar Verdi en Italia y especialmente en La Scala siempre supone un reto por la gran tradición que hay en ese país. Es un papel que conozco, tanto en la versión italiana como francesa, pero la presión de la inauguración siempre es máxima.
Otro debut muy especial será en el Teatro Real, donde cantará por primera vez. Será, nada más y nada menos, con una zarzuela, Luisa Fernanda.
Sí, me hace muchísima ilusión y siento muchísima responsabilidad. Una rubia del norte como yo tocando lo más sagrado de la música española, en España, y en mi debut en el Teatro Real… Me encanta la zarzuela, hace muchos años que la canto en recitales con buena acogida y ahora llega el momento de interpretar la primera obra completa, aunque sea en versión de concierto.
Y del español al húngaro, porque en el San Carlo de Nápoles debutará el rol de Judith en El castillo de Barba Azul de Bartók.
Es un horror aprender el papel porque, aunque hablo seis idiomas, ninguno tiene relación con el húngaro. No se parece a nada, por lo que deberé memorizarlo fonéticamente. Ya tengo cada palabra traducida y transcrita y he escuchado muchas versiones. La música es espectacular y la parte vocal, casi recitada, tiene una fuerza tremenda.
Una ópera fascinante. ¿Tiene previsto incorporar nuevos papeles en el futuro?
Ahora quiero centrarme en papeles como Kundry, Amneris o Santuzza y frenar un poco el ritmo, pero en tres o cuatro años me gustaría cantar Ulrica, de Un ballo in maschera. Para entonces, cuando ya tenga más de 50 años, ¡ya podré hacer de madre de un tenor de 30 años! Y también me encantaría interpretar Mrs. Quickly, de Falstaff, aportando una perspectiva distinta a la habitual en la que el personaje tuviese una relación de amante secreta de Falstaff. Quizás también algún nuevo rol straussiano y, al final de mi carrera, la Condesa de La dama de Picas.
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